Ramón Celma busca la reelección como presidente del PP de Zaragoza con un objetivo más allá: presidir la DPZ en 2027

El congreso provincial del PP es el 27 de junio. Detrás hay una estrategia clara: recuperar la DPZ de manos del PSOE en las municipales de 2027.
Ramón Celma en un mitin del PP. / Europa Press
El presidente del PP de Zaragoza, Ramón Celma, durante una comida mitin, en el Hotel Valdeherrera, a 1 de febrero de 2026, en Calatayud, Zaragoza, Aragón (España). Este acto se realiza en el marco de la campaña de las elecciones autonómicas de A - Ramón Comet - Europa Press - Archivo

Ramón Celma no se presenta solo a la reelección como presidente provincial del PP de Zaragoza.

Se presenta con un objetivo concreto en el horizonte: presidir la Diputación Provincial de Zaragoza en 2027, la institución que lleva años gobernada por el socialista Juan Antonio Sánchez Quero y que el PP lleva tiempo queriendo recuperar, desde los tiempos de Luis María Beamonte.

El congreso provincial en el que Celma buscará renovar su mandato está fijado para el 27 de junio. Tiene hasta el 8 de junio para recoger avales.

Lo ha anunciado en un vídeo en X en el que ha hablado de "seguir creciendo", de "gobernar más municipios y más comarcas" y de los 293 pueblos de la provincia. El mensaje es de campaña interna, pero el contexto es más amplio.

De la vicepresidencia de las Cortes a la carrera por la DPZ

Celma era vicepresidente de las Cortes de Aragón. Dejó de serlo tras la configuración de las actuales Cortes de Aragón, una vez celebrados los comicios del 8 de febrero.

El foco de Celma tenía que estar en otro sitio: construir la maquinaria provincial del PP para llegar fuerte a las elecciones municipales de mayo o junio de 2027.

La razón es aritmética. La DPZ no se elige directamente. Su composición depende de los resultados de las elecciones municipales: en función del número de concejales que obtiene cada partido en los municipios de la provincia, la Junta Electoral asigna proporcionalmente los escaños de la corporación provincial.

Son esos diputados provinciales, ya designados por los partidos según su cuota de concejales, quienes eligen después al presidente de la Diputación en sesión constitutiva. Si el PP suma suficientes concejales en los 293 municipios de la provincia en 2027, obtiene más diputados provinciales y tiene opciones reales de alcanzar la presidencia.

Ese es el trabajo que Azcón le encargó a Celma. Y ese es el trabajo del que Celma presume en su vídeo de precandidatura cuando habla de haber recorrido "cada rincón" de la provincia, de haber aprendido "con cada alcalde, con cada concejal", de haber incorporado "nuevas personas que hoy son grandes alcaldes y concejales".

No es retórica de congreso provincial. Es el relato de alguien que lleva cinco años construyendo una red. Y ese es el foco que tiene Ramón Celma y le ha encargado su partido para darle la vuelta a la situación y gobernar la diputación zaragozana, la única plaza provincial que se le resistió al PP en 2023. Los populares gobiernan la diputación oscense y turolense.

La plaza de toros, el frente más visible contra la DPZ

En ese contexto, las críticas que Celma ha lanzado esta semana contra la Diputación Provincial por la gestión de la Plaza de Toros de La Misericordia no son solo una denuncia puntual. Son parte de un desgaste sistemático contra la institución que aspira a presidir.

El nuevo pliego que la DPZ ha publicado para licitar la gestión de La Misericordia establece como único criterio de adjudicación quién puja más alto, sin valorar la calidad del espectáculo, el número de festejos, los gustos de los aficionados ni las ganaderías aragonesas.

El propio presidente de la DPZ, Juan Antonio Sánchez Quero, ha reconocido que no es el modelo que querían, pero que los sucesivos recursos y contrarrecursos judiciales les han abocado a un arrendamiento patrimonial para garantizar que haya festejos en las Fiestas del Pilar.

Celma no acepta esa explicación. Ha acusado a la DPZ de una cadena de decisiones que, en su lectura, apuntan en una sola dirección: "abocar a que los aficionados taurinos de nuestra tierra se vean sin posibilidad de disfrutar de la plaza de toros de Zaragoza."

El listado de agravios que maneja el PP incluye haber impedido a las escuelas taurinas entrenar en La Misericordia, haber perdido la Feria Taurina de San Jorge "por falta de eficacia en la gestión" y ahora un pliego que, según Celma, pone en riesgo la celebración de los festejos del Pilar.

Ha ido más lejos y ha conectado la gestión de la DPZ con una estrategia nacional: acusa al ministro de Cultura, Ernest Urtasun, de ser el "máximo exponente" de un plan del Gobierno de España para "acabar con la fiesta de los toros", del que la eliminación del Premio Nacional de Tauromaquía sería otra pieza.

Para rematar, el Grupo Popular en la DPZ propondrá conceder la medalla de Santa Isabel a las escuelas taurinas zaragozanas Mar de Nubes y Torrero y Carmen, una propuesta que Celma anticipa que el equipo de gobierno va a rechazar. Otro frente abierto. Otra munición para 2027.

El calendario que viene

El congreso provincial del PP es el 27 de junio. Si Celma recoge los avales necesarios antes del 8 de junio y no hay candidatos alternativos —nada apunta a que los haya—, saldrá reelegido con comodidad.

A partir de ahí, el trabajo es uno solo: sumar concejales en los 293 municipios de la provincia en las municipales de 2027 para que la aritmética de la Diputación cambie.

Sánchez Quero lleva años en la DPZ y el PSOE aspira a retener la plaza política más importante que tienen -actualmente- en la comunidad. Celma lleva cinco años en la carrera para quitársela al PSOE y ya está preparándose para el sprint.