El primer viral televisivo de España: qué fue del joven del "pim, pam, toma Lacasitos"

Mucho antes de TikTok o Instagram, España ya tenía fenómenos virales. Uno de los primeros fue Ares Gómez, convertido en personaje nacional tras un control de alcoholemia grabado por televisión. Años después, su historia mezcla fama, caída mediática y reconstrucción personal.

A finales de los años 2000, cuando las redes sociales todavía no marcaban la agenda pública y la televisión en abierto era el gran altavoz social, un joven anónimo entró de golpe en la cultura popular española. Su nombre era Ares Gómez y su salto a la fama no fue buscado: llegó tras aparecer en el programa Callejeros durante un control de alcoholemia después de una noche de fiesta.

La escena contenía todos los elementos que convertían un momento televisivo en fenómeno nacional. Ares tuvo dificultades para completar la prueba, dio positivo con 0,50 mg/l y dejó frases que se instalaron durante años en el imaginario colectivo, como el ya icónico “pim, pam, toma Lacasitos” o el “Viva España, viva el Rey, viva el orden y la ley”.

Sin algoritmos ni viralidad digital, la televisión convirtió aquel momento en un fenómeno masivo. Ares pasó de ser un desconocido a un personaje reconocible en toda España prácticamente de un día para otro.

La fama improvisada del “Lacasitos”

A diferencia de otros protagonistas accidentales de la televisión, Ares decidió aprovechar la exposición mediática. Durante un tiempo llegó a contar con representante y comenzó a participar en eventos, discotecas y actuaciones nocturnas. El apodo de “Lacasitos” dejó de ser una anécdota para convertirse en marca personal.

Sin embargo, aquella notoriedad tenía una base frágil. No había una trayectoria profesional detrás y la exposición pública estaba ligada al ocio nocturno. Con el tiempo, el personaje terminó eclipsando a la persona y fijando su imagen a aquel episodio televisivo.

En 2017, Ares volvió a la actualidad por un motivo muy distinto. Fue condenado por un altercado ocurrido durante otro control de alcoholemia. La sentencia fijó una multa de 1.620 euros por resistencia a la autoridad y tres delitos leves de lesiones contra agentes de la Guardia Civil.

El caso evidenció las dificultades para desprenderse de una identidad pública construida en torno a un episodio concreto. Ya no había humor ni viralidad amable. Solo consecuencias reales.

La reconstrucción: de viral a mensaje de concienciación

El giro llegó en 2019. Ares reapareció en la campaña #TrendyDrivers de Michelin, centrada en la seguridad vial entre jóvenes. Allí marcó una distancia clara con su pasado mediático: “Ese no soy yo, es el Lacasito”, afirmaba.

En esa intervención explicó el origen del vídeo que lo hizo famoso. Reconoció que había sido una noche de fiesta más y que su reacción ante las cámaras fue fruto de la euforia y el alcohol. El mensaje ahora era distinto: responsabilidad, prevención y cambio personal.

Aseguró que había modificado hábitos, evitando beber si tenía que conducir y adoptando medidas básicas de seguridad que antes ignoraba.

La historia de Ares Gómez refleja una etapa de transición mediática en España. Fue uno de los primeros virales masivos sin redes sociales, cuando la televisión tenía la capacidad de convertir una escena en fenómeno nacional. Pero también muestra el reverso de esa exposición: la dificultad de separar persona y personaje cuando la fama nace del accidente.

Años después, su historia sigue funcionando como ejemplo de cómo un momento puede marcar una vida… y de cómo también es posible reconstruirla.

Comentarios