Dos años de Ecoprovincia: el servicio que ha evitado enterrar 165.000 toneladas de basura en 265 pueblos de Zaragoza
Hace dos años, la basura del contenedor verde de 265 municipios de la provincia de Zaragoza acababa enterrada en un vertedero sin ningún tratamiento previo.
Hoy esa misma basura viaja en camiones estancos hasta el Centro de Tratamiento de Residuos Urbanos de Zaragoza (CTRUZ), donde se separa, se reutiliza y se valoriza para producir biogás, compost y energía eléctrica.
El cambio lo ha hecho posible Ecoprovincia, el servicio de la Diputación Provincial de Zaragoza (DPZ) que en estos dos años ha gestionado más de 165.000 toneladas de residuos que de otra forma habrían ido directamente al vertedero.
Un modelo que ha funcionado tan bien que el Gobierno de Aragón ha decidido replicarlo en las provincias de Huesca y Teruel.
El problema que resolvía: pequeños municipios sin capacidad de reciclar
La Ley de Residuos española y la normativa europea obligan a los ayuntamientos a reciclar o reutilizar al menos el 50% de sus residuos domésticos y comerciales. Un porcentaje que además irá aumentando progresivamente en los próximos años. Para los grandes municipios ese objetivo es alcanzable. Para un pueblo de 200 habitantes en la provincia de Zaragoza, sin infraestructuras de tratamiento ni recursos económicos para costearlas, era prácticamente imposible.
Esa era la realidad de cientos de municipios zaragozanos antes de Ecoprovincia: obligados por ley a reciclar pero sin los medios para hacerlo. La solución que articuló la DPZ fue asumir el coste de la infraestructura y el transporte para que los pequeños ayuntamientos pudieran cumplir la normativa sin tener que afrontarlo solos.
Cómo funciona el sistema paso a paso
El modelo de Ecoprovincia tiene cuatro fases bien definidas. La recogida sigue haciéndose como antes: cada comarca mantiene su propio sistema de recogida domiciliaria. Lo que cambia es el destino de esa basura una vez recogida.
Los residuos del contenedor verde se llevan a una de las seis plantas de transferencia que la DPZ ha construido en puntos estratégicos de la provincia: Borja, Calatayud, Ejea de los Caballeros, La Almunia de Doña Godina, Quinto y Alagón —esta última pendiente de ponerse en marcha—. En esas plantas la basura se compacta para reducir su volumen al máximo.
Una vez compactados, los residuos se transportan en camiones estancos de 24 toneladas hasta el CTRUZ en Zaragoza. Y allí empieza el tratamiento: separación de los materiales que pueden reutilizarse y valorización de los que pueden convertirse en biogás, compost o energía eléctrica.
Quién paga y cuánto
La financiación de Ecoprovincia es uno de sus elementos más relevantes para los municipios adheridos. La DPZ asume íntegramente tanto la construcción de las plantas de transferencia —6 millones de euros— como su gestión y el transporte de los residuos hasta Zaragoza —18 millones de euros en diez años, 24 millones en total—.
Los ayuntamientos solo tienen que pagar la diferencia entre la tasa por usar el CTRUZ y lo que pagaban anteriormente por enterrar sus residuos en el vertedero. En la mayoría de los casos, esa diferencia es mínima o incluso favorable para el municipio, dado que el coste de los vertederos ha ido aumentando con la normativa ambiental.
Dos años, 265 municipios y una lista de espera
Ecoprovincia arrancó con 245 ayuntamientos adheridos y en dos años se han sumado 20 más, hasta alcanzar los 265 actuales. Solo 5 consistorios de la provincia han preferido no sumarse al servicio, a pesar de la obligación legal de cumplir los objetivos de reciclaje.
"En su primer aniversario ya dijimos que el servicio Ecoprovincia ha sido un éxito rotundo y un ejemplo a seguir", afirma el presidente de la Diputación de Zaragoza, Juan Antonio Sánchez Quero. "La prueba es que el nuevo plan de residuos que ha impulsado el Gobierno de Aragón sigue el modelo de Ecoprovincia y plantea hacer lo mismo en las provincias de Huesca y Teruel".
El modelo se exporta a Huesca y Teruel
El nuevo Plan de Gestión Integral de Residuos de Aragón (Girapec) prevé replicar el modelo de Ecoprovincia en las otras dos provincias aragonesas. Para ello construirá plantas de transferencia intermedias en Barbastro, Fraga y Alcañiz, y centros de tratamiento de residuos en los vertederos de Huesca capital y Teruel capital. Toda esa infraestructura la financiará el Gobierno de Aragón.
Ese punto ha generado una reclamación formal de la DPZ: si el Ejecutivo autonómico va a financiar con fondos autonómicos las infraestructuras de Huesca y Teruel, la provincia de Zaragoza —que hizo el esfuerzo en solitario— debería recibir una compensación equivalente.
La Diputación aprobó una moción en ese sentido en su último pleno. "La provincia de Zaragoza no puede quedar en desventaja respecto a las demás, siendo precisamente la que lideró la transición hacia un modelo de gestión responsable y sostenible", recoge la moción.
Es, en definitiva, el precio de haber sido pionero: haber construido el modelo que todos van a copiar, pero haberlo pagado solo.