Lío por ser subsede del Mundial 2030 a pocos meses de la sentencia: la FIFA pide 50 millones a Bilbao y Zaragoza no sabe aún cuánto le costará

La candidatura aragonesa trabaja de forma discreta con la FIFA y firmó 88 compromisos, aunque los costes de movilidad y seguridad aún no están cuantificados. En el caso de Bilbao, ya sabe que tendría que soportar un coste extra de 50 millones para dotar de todos los servicios que exige la FIFA por ser subsede.
La alcaldesa Natalia Chueca y el presidente autonómico Jorge Azcón, en La Romareda, el día que se puso la primera piedra de la remodelación integral / HOY ARAGÓN
La alcaldesa Natalia Chueca y el presidente autonómico Jorge Azcón, en La Romareda, el día que se puso la primera piedra de la remodelación integral / HOY ARAGÓN

Mientras Bilbao y San Sebastián frenan y abren un período de reflexión ante las exigencias económicas de la FIFA para el Mundial 2030, Zaragoza sigue adelante. La candidatura aragonesa trabaja con discreción, cumple los plazos y confía en que el nuevo Ibercaja Romareda —diseñado desde el principio con los criterios del máximo organismo del fútbol mundial— superará sin problemas los requisitos técnicos.

Lo que todavía no tiene precio es todo lo demás: movilidad, seguridad, logística. Y ahí está el nudo.

El contraste entre la situación zaragozana y la vasca no puede ser más llamativo. En el País Vasco, el lehendakari Imanol Pradales ha reconocido que la FIFA trasladó en marzo "nuevas exigencias respecto a las conocidas", con cánones que fuentes consultadas -según eldiario.es- cifran en más de 50 millones de euros por candidatura.

En Zaragoza, desde el Ayuntamiento insisten en que no se impone el cobro de un canon específico por ciudad. Otra cosa son los costes de los servicios, que por ahora no están valorados pero que nadie se atreve a cuantificar.

Lo que Zaragoza ya ha firmado con la FIFA

Para poder optar a ser sede, el Ayuntamiento de Zaragoza suscribió un protocolo con 88 compromisos concretos. No es papel mojado: son los informes que los técnicos municipales están redactando ahora mismo. El concejal Víctor Serrano lleva el contacto directo con la FIFA, y el trabajo avanza de forma "discreta", según las fuentes consultadas en el consistorio zaragozano.

La delegación técnica de la FIFA pasó por Zaragoza el 10 de marzo y salió con una impresión positiva. Repasaron cómo avanzan las obras del nuevo estadio, evaluaron los protocolos de seguridad y emergencias sanitarias —la proximidad de los dos grandes hospitales de la ciudad al recinto fue un punto a favor— y estudiaron cómo mover a miles de aficionados por una ciudad que puede presumir de tranvía, autobús urbano y estación de AVE con conexión directa a Madrid y Barcelona.

En este último punto, Zaragoza tiene argumentos sólidos: la línea de tranvía, la conexión por AVE con Madrid y Barcelona, las líneas circulares y la red de autobuses urbanos fueron destacados expresamente por la delegación de la FIFA.

Entre los compromisos ya adquiridos figuran algunos que tendrán coste real y difícil de prever: los aficionados con entrada podrán viajar gratis en el transporte público los días de partido, habrá aparcamientos disuasorios definidos, el aeropuerto de Zaragoza deberá abrir las 24 horas, y el Consistorio tendrá que gestionar el cierre de edificios y locales en el perímetro de seguridad del estadio.

También se diseñará una zona limpia de publicidad y se prohibirán actividades lúdicas que puedan restar protagonismo a los partidos.

Las zonas de fans y los costes que aún no tienen cifra

Una parte importante del gasto dependerá de dónde se ubiquen las zonas de aficionados. En Zaragoza, la previsión apunta al Parque Grande José Antonio Labordeta, la plaza del Pilar y el aparcamiento junto a la Torre del Agua, tres espacios emblemáticos del corazón de la ciudad. Montar y gestionar esas zonas durante los días de competición supondrá un desembolso considerable, aunque desde el Ayuntamiento reconocen que aún es imposible ponerle número.

Lo mismo ocurre con los costes sanitarios y los refuerzos de movilidad. Son variables que dependen de cuántos partidos se celebren finalmente en Zaragoza —dato que tampoco se conoce todavía— y de cómo se distribuyan los flujos de aficionados. El número de partidos que finalmente se disputen en cada sede es otra incógnita.

El torneo que arranca este año en Norteamérica da una pista de la variabilidad: algunas ciudades acogerán media docena de encuentros y otras apenas pasarán de tres o cuatro. Zaragoza no sabe todavía en qué horquilla se moverá.

Otras ciudades ya han dicho que no

La duda de las ciudades vascas no es un caso aislado. Málaga, Gijón y A Coruña ya han renunciado a ser subsedes del Mundial 2030, con regidores de PP, FAC y PSOE respectivamente, todos ellos citando las implicaciones económicas y las condiciones de la FIFA. En Donostia, el canon solicitado superaría el 10% del presupuesto anual total de la ciudad. En Bilbao, la Diputación habla de "profunda reflexión". El PSE-EE, socio del PNV, presiona para que ambas ciudades sigan adelante.

La FIFA, por su parte, pide además exenciones fiscales a medida —lo que en el País Vasco interpela directamente a las Haciendas forales— y exclusividad durante el evento, llegando a pedir el veto de otros actos que coincidan en fechas, como festivales culturales de verano. En el País Vasco esa cláusula tiene nombre propio: los grandes festivales de verano que llenan Bilbao y Donostia cada año podrían verse obligados a suspenderse o desplazarse si coinciden en fechas con los partidos del Mundial.

En Zaragoza, por ahora, no han trascendido condiciones de ese calibre. La candidatura aragonesa trabaja con la cabeza baja, entregando informes y cumpliendo plazos. El nuevo Ibercaja Romareda avanza en obras. Y la pregunta del millón —literalmente— sigue sin respuesta: ¿cuánto le costará a la ciudad ser sede del mayor espectáculo del fútbol mundial?

Comentarios