Zaragoza recoge más basura en contenedores y menos en la calle en las Fiestas del Pilar 2024
La ciudadanía ha mejorado tanto en el uso de los contenedores como en la separación de residuos.
Con las Fiestas del Pilar ya finalizadas, Zaragoza empieza a volver a la normalidad… y también toca analizar cómo se ha gestionado la limpieza durante los días más intensos del año.
Según los datos recopilados por FCC Medio Ambiente, la ciudadanía ha mejorado tanto en el uso de los contenedores como en la separación de residuos. Así lo confirma Sergio Ruíz, jefe de servicio de Medio Ambiente de FCC: “Los zaragozanos parecen estar más concienciados en la separación de residuos y en el hecho de depositarlos en los contenedores y no arrojarlos al suelo”.
Las cifras hablan solas. Durante las fiestas se recogieron:
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362.000 kilos de envases ligeros (contenedor amarillo).
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322.000 kilos de papel y cartón (contenedor azul).
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191.000 kilos de vidrio (iglú verde).
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193.000 kilos de basura depositada en el suelo.
El dato más significativo está en la comparación con el año anterior. En 2023 se estimaron alrededor de 209 toneladas de residuos abandonados en la vía pública durante las fiestas. Este año, con los datos ya analizados, se observa que “se ha aumentado un 23% los desechos que se han encontrado en los contenedores y se ha reducido un 13% la recogida en las calles”, explica Ruíz.
Es decir: se ha reciclado más y se ha ensuciado menos. Menos bolsas abandonadas en el suelo, menos vidrios en esquinas, menos cartones tirados tras los grandes botellones y conciertos. Un cambio que, según Ruíz, tiene dos claves claras: la implicación ciudadana y la logística municipal.
Por un lado, la concienciación. “La gente está respondiendo mejor”, señalan desde FCC. Cada vez más peñas, comparsas, bares y jóvenes utilizan los puntos de aportación en lugar de dejar los restos en el suelo al terminar la noche.
Por otro lado, el refuerzo durante las fiestas. El Ayuntamiento de Zaragoza desplegó decenas de contenedores adicionales en las zonas de mayor actividad nocturna y festiva —casco histórico, Espacio Zity, plaza del Pilar, zona universitaria o el recinto ferial— precisamente para evitar acumulaciones de basura en mitad de la calle. Ese esfuerzo, afirma Ruíz, “ha logrado una mejora en los datos, resultando en unas calles más limpias”.
El día después de las fiestas
Tras el último concierto, los fuegos artificiales y el final de la Ofrenda, el trabajo no termina. De hecho, empieza otra fase clave: devolver la ciudad a su estado habitual. “Una vez terminadas las fiestas, el operativo especial de limpieza se disuelve y la ciudad vuelve a la normalidad”, explica Ruíz.
Esa vuelta a la normalidad no es inmediata, pero está muy planificada. Según detalla el jefe de servicio:
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Se retiran los contenedores extraordinarios que se habían instalado en zonas puntuales para absorber el pico de residuos festivos.
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Se realiza una limpieza de fondo en las áreas donde había escenarios, barras y casetas, levantando estructuras y retirando residuos que quedaban ocultos debajo y que no podían recogerse mientras estaba el montaje.
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Se mantiene la vigilancia y limpieza reforzada en el recinto ferial, que es siempre de los últimos espacios en cerrarse del todo y, por tanto, de los últimos en quedar completamente despejados.
Todo este dispositivo, que trabaja en turnos prácticamente las 24 horas durante el Pilar, se va reduciendo paulatinamente hasta integrarse de nuevo en el servicio ordinario de limpieza viaria y recogida de residuos.