El pueblo de Huesca que pocos visitan y está sobre un embalse histórico
Entre imponentes montañas y valles que parecen sacados de Suiza, se esconde un pequeño pueblo oscense que pasa inadvertido para muchos aragoneses. Se trata de Eriste, apenas visible en las guías turísticas del Pirineo, resistiéndose todavía al turismo de masas, aunque tal vez por eso guarda mejor que nadie la esencia pura de la montaña y del Valle de Benasque.
ENTORNO PRIVILEGIADO BAJO LA SOMBRA DEL POSETS
Basta con alzar la vista para sentirse sobrecogido por el macizo del Posets, la segunda cima más alta de los Pirineos. Como viene siendo costumbre en esta zona, la majestuosidad del entorno convierte cualquier paseo en un espectáculo visual.
La arquitectura tradicional de Eriste se mantiene viva en cada rincón: casas de piedra con tejados de pizarra, calles estrechas y empedradas, y una iglesia románica que sobrevive como testigo silencioso del pasado medieval de la zona. En invierno, el olor a leña lo envuelve todo, y en verano, el verde explosivo del paisaje lo transforma en una postal.
EMBALSE DE LINSOLES: UN ESPEJO DE MONTAÑAS
El agua, igual que la montaña, también hace presencia en Eriste. El cercano Embalse de Linsoles actúa como un espejo natural donde se reflejan las cumbres que rodean el Valle de Benasque. La imagen es impresionante, especialmente en días despejados, cuando el cielo limpio convierte el paisaje en una doble realidad: arriba, la montaña; abajo, su reflejo.
Este embalse es ideal para pasear, sentarse a contemplar el Pirineo o, si el clima acompaña, para practicar kayak o paddle surf. A escasa distancia del embalse se encuentra el río Eriste, cuyo cauce se estrecha y se precipita por la ladera, creando la Cascada de Espigantosa, una caída de agua de gran belleza a la que se accede mediante un sendero accesible, flanqueado por helechos, musgo y la sombra de los abetos. Un lugar perfecto para escapar del calor en verano y darse un chapuzón.
PUERTA DE ENTRADA A LAS RUTAS MÁS SALVAJES DEL PIRINEO
También punto de partida para adentrarse en algunos de los paisajes más imponentes del Pirineo aragonés. Desde aquí se accede al Parque Natural Posets-Maladeta. El ascenso al refugio Ángel Orús, desde donde se acomete la subida al Posets, es una de las rutas más populares para senderistas experimentados.
Para los que prefieren rutas menos exigentes pero igual de gratificantes, cerca de Eriste se encuentra Anciles, un pueblo con alma medieval y un encanto intacto que lo convierte en uno de los más bonitos del valle. Y a solo unos minutos, Benasque ofrece vida, comercios y una oferta cultural más animada y con más ambiente.
Una opción diferente para familias o amantes del bosque es adentrarse en la Selva de Conques, una de las zonas más frondosas del valle, donde los árboles parecen susurrar historias y la humedad del suelo mantiene vivo el aroma a tierra.
CÓMO LLEGAR A ERISTE
Para llegar a Eriste desde Huesca, basta con seguir la A-23 hacia Sabiñánigo y continuar por la A-139, en un trayecto de unos 135 kilómetros que se cubre en aproximadamente dos horas. Desde Zaragoza, se toma la A-23 hasta Huesca y se enlaza con la misma ruta hacia el valle de Benasque, sumando algo más de 200 kilómetros y unas dos horas y media de viaje.
En ambos casos, el camino atraviesa el puerto de Monrepós y termina en la carretera de montaña A-139.

