Los otros dos pueblos de Aragón que también celebran una Ofrenda a la Virgen del Pilar

Calanda y Fraga también rinden homenaje a la Virgen del Pilar con emotivas ofrendas florales llenas de color, jota y devoción, que refuerzan la tradición pilarista más allá de Zaragoza.
Ofrenda a la Virgen del Pilar en Fraga ./ El Diairo de Huesca
Ofrenda a la Virgen del Pilar en Fraga ./ El Diairo de Huesca

Mientras Zaragoza vivía este fin de semana su multitudinaria Ofrenda de Flores a la Virgen del Pilar, otros dos municipios aragoneses, Calanda y Fraga, rendían también homenaje a su patrona con emotivas celebraciones cargadas de color, música y tradición.

Ni la lluvia en Teruel ni el cansancio de los días festivos en Huesca frenaron el fervor de sus vecinos, que, vestidos con trajes regionales y al compás de la jota, volvieron a demostrar que la devoción pilarista se extiende mucho más allá de la capital aragonesa.

Calanda, flores y devoción bajo la lluvia

En Calanda, la emoción volvió a llenar el templo del Pilar. Las precipitaciones obligaron, por segundo año consecutivo, a trasladar la ofrenda floral al interior de la iglesia, pero ni el cambio de escenario ni el mal tiempo restaron entusiasmo a los cientos de calandinos que quisieron participar.

Claveles de todos los colores se fueron depositando a los pies de la imagen de la Virgen, en un acto que volvió a reunir a generaciones enteras de familias. “La gente lo vive y lo siente, y prueba de ello es la juventud que participa en este momento tan especial”, destacaba el alcalde, Alberto Herrero, visiblemente emocionado.

La devoción pilarista es uno de los hitos del calendario calandino, junto con la Semana Santa, declarada de Interés Turístico Internacional. Para muchos vecinos, esta jornada representa un punto de encuentro entre tradición y fe, donde la música, los colores y el aroma de las flores envuelven a todo el municipio.

Fraga honra a su Virgen entre jotas y mantones

En la provincia de Huesca, la localidad de Fraga también ha vivido con intensidad su particular Ofrenda a la Virgen del Pilar, una cita que cada año refuerza el sentimiento de identidad y comunidad de los fragatinos.

Ataviados con la indumentaria tradicional, los vecinos recorrieron las calles acompañados por las jotas de la rondalla Peña Fragatina, que pusieron la banda sonora a una procesión repleta de color y emoción. La comitiva culminó en la iglesia de San Pedro, donde decenas de personas depositaron sus ramos y formaron con ellos el tradicional manto floral de la Virgen del Pilar.

“El acto es símbolo de unidad y tradición para todos los fragatinos”, destacó el alcalde, José Ignacio Gramún, durante la celebración.

La jornada se completó con una misa baturra y actividades festivas que marcan el final de seis intensos días de fiestas en la localidad oscense, con más de 130 actos programados para todos los públicos.

Una devoción que une a todo Aragón

Tanto en Calanda como en Fraga, la Ofrenda a la Virgen del Pilar se consolida año tras año como una expresión de identidad aragonesa compartida, donde la fe, la música y la tradición se entrelazan con el orgullo local.

Lejos de la magnitud que alcanza el acto en Zaragoza, estos pueblos mantienen viva la esencia más íntima y cercana de una celebración que trasciende fronteras y generaciones, recordando que el espíritu del Pilar late con fuerza en todos los rincones de Aragón.

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