El alimento de ‘casa de la abuela’ que es uno de los más recomendados por los médicos
Un reciente estudio llevado a cabo por investigadores del Centro Oncológico MD Anderson de la Universidad de Texas arroja luz sobre la conexión entre la dieta, el microbioma intestinal y el riesgo de cáncer colorrectal. La investigación, publicada en eBIOMedicine, se centra en la incorporación de la alubia blanca, una legumbre tradicional en España, como un componente clave en la dieta de personas afectadas por este tipo de cáncer.
Durante el ensayo clínico denominado BE GONE, 48 participantes con antecedentes de lesiones intestinales, incluyendo aquellos que habían sufrido cáncer de colon, se sometieron a un seguimiento de ocho semanas. La mitad de ellos incorporó 200 gramos diarios de alubias blancas a su dieta, mientras que la otra mitad continuó con su régimen alimenticio habitual.
Los resultados revelaron que aquellos que consumieron regularmente las alubias blancas experimentaron cambios significativos en su microbioma intestinal. La diversidad de bacterias beneficiosas aumentó, incluyendo Faecalibacterium, Eubacterium y Bifidobacterium, mientras que las bacterias patógenas disminuyeron. Estos cambios se asociaron con un menor riesgo de cáncer colorrectal y mejores resultados en el tratamiento.
La profesora asociada de epidemiología y autora principal del estudio, Carrie Daniel-MacDougall, destacó la rareza de observar cambios tan significativos en la diversidad microbiana mediante una intervención dietética. Sin embargo, los investigadores advierten que la adopción de esta dieta debe realizarse bajo supervisión médica, ya que cambios bruscos podrían tener efectos negativos.
El estudio subraya el papel terapéutico de los alimentos ricos en prebióticos, como la alubia blanca, en fortalecer la salud intestinal. No obstante, advierte que los beneficios se pierden rápidamente cuando se interrumpe el consumo, enfatizando la importancia de mantener hábitos saludables a largo plazo.
La investigación abre la puerta a nuevas perspectivas sobre cómo la alimentación puede desempeñar un papel crucial en la prevención y tratamiento del cáncer colorrectal, pero subraya la necesidad de investigaciones adicionales para comprender mejor la implementación de estos cambios dietéticos en la práctica clínica.