El boom de los data centers como motor estratégico y de la economía: ¿está Aragón preparado?

HOY ARAGÓN ha organizado una nueva jornada Aragón Focus, donde se han reunido responsables institucionales y expertos para abordar los retos energéticos, urbanísticos y constructivos que acompañan al desarrollo de estas infraestructuras en la Comunidad aragonesa.
De izda- a dcha., Juan Manuel Bernad (CADISA), Javier Sanz (SISENER), y Yago Ozalla (OZALLA). / ÁLVARO CALVO
De izda- a dcha., Juan Manuel Bernad (CADISA), Javier Sanz (SISENER), y Yago Ozalla (OZALLA). / ÁLVARO CALVO

Aragón ha vuelto a situarse en el centro del debate tecnológico e industrial con la celebración de una nueva edición de Aragón Focus, el programa impulsado por HOY ARAGÓN para analizar los grandes vectores de transformación económica de la comunidad.

El evento, que ha tenido lugar este jueves en el Palacio Argensola de Zaragoza, ha sido organizado por la agencia Gibbon, con el patrocinio de Ozalla, Cimesa, MLN, Inter Ingeniería, Sisener y Corbanges.

En esta ocasión, la jornada se ha dedicado al desarrollo de centros de datos, una infraestructura considerada ya estratégica tanto por su impacto inversor como por su capacidad de redefinir el modelo productivo del territorio. Pero, ¿está Aragón preparado para mantener a largo plazo este boom inversor?

El encuentro ha permitido abordar, desde una perspectiva integral, los desafíos y oportunidades que acompañan a estos proyectos: planificación energética, disponibilidad de suelo, coordinación administrativa, sostenibilidad ambiental y capacidad técnica para ejecutar desarrollos de gran escala.

Durante la bienvenida, se ha subrayado que hablar de centros de datos ya no ha sido hacerlo únicamente en clave tecnológica, sino en términos de competitividad, atracción de capital internacional y posicionamiento de Aragón en el mapa digital europeo.

Un momento clave para Aragón

La comunidad ha vivido un punto de inflexión. En el último año se han anunciado inversiones multimillonarias vinculadas a la implantación de grandes centros de datos, algunos ya en fase de construcción y otros en tramitación avanzada. Factores como la disponibilidad de suelo industrial, la elevada capacidad de generación renovable, la ubicación estratégica y la estabilidad institucional han situado a Aragón en el radar de operadores internacionales.

Sin embargo, el reto no ha sido solo atraer proyectos, sino gestionarlos con visión a largo plazo: garantizar la capacidad real de las redes eléctricas, acompasar los plazos administrativos, integrar criterios de sostenibilidad y asegurar que el impacto económico se traduzca en empleo cualificado, industria auxiliar y desarrollo territorial equilibrado.

Los desafíos técnicos, a debate

La jornada ha incluido una mesa técnica centrada en la construcción de centros de datos y en los desafíos reales que han existido más allá de los anuncios de inversión. Han participado Juan Manuel Bernad, director general de CADISA; Javier Sanz, director general de Sisener; y Yago Ozalla, director comercial de Ozalla.

Los expertos han coincidido en que el principal condicionante ha sido la capacidad energética disponible. Juan Manuel Bernad ha diferenciado entre los proyectos que ya han contado con acceso y conexión a red y aquellos que no lo han tenido. “En los primeros, la incertidumbre se ha transformado en urgencia”, ha explicado, al señalar que, una vez garantizada la energía, “hay que correr para obtener el resto de recursos, como el suelo y el agua, y para ejecutar las instalaciones”. En el caso de los proyectos que todavía no han logrado conexión, ha advertido de que adelantar trámites puede suponer “un riesgo económico y de viabilidad muy difícil de evaluar para las empresas”.

Por su parte, Javier Sanz ha insistido en que el debate debe abordarse desde el “binomio agua-energía”, dos vectores que, a su juicio, resultan inseparables en la planificación de estas infraestructuras.

Retos en la gestión hídrica

La incertidumbre sobre los plazos de conexión eléctrica impacta directamente en la planificación de obra y en la viabilidad económica de los proyectos. En este punto, Yago Ozalla ha defendido que los centros de datos “son el impulso del siglo XXI”, aunque ha reconocido que existen retos relevantes, especialmente en la gestión hídrica.

A su juicio, el desarrollo de este sector exige actuar sobre “tres vectores críticos: disponibilidad de suelo, agilidad administrativa y cargas de refrigeración que implican agua de calidad”. Aunque el primer paso ha sido el suelo, ha señalado que “los otros dos van detrás” y ha situado el verdadero cuello de botella en la parte administrativa. Una traba en la que han coincidido sus compañeros de mesa.

Tanto Javier Sanz como Juan Manuel Bernad han coincidido en que herramientas como los Proyectos de Interés General de Aragón (PIGA) han permitido acelerar determinados trámites, pero no todos. “Importa poco que consigas un adelanto en un vector si no lo haces en el último”, han señalado, en referencia a la necesidad de acompasar todos los procedimientos.

Acceso a la energía: competición vs derecho

Uno de los debates planteados ha sido si Aragón debería priorizar el acceso a red de los centros de datos frente a otros sectores industriales. Ozalla ha rechazado enfocar la cuestión como una competición, aunque ha recordado que “la energía y el agua son finitos y debe haber un reparto con buen criterio”.

Javier Sanz ha ido más allá y ha afirmado que “es una pregunta que no se debería plantear”, al considerar que con una inversión suficiente en infraestructuras energéticas no debería existir la necesidad de elegir. “Poder consumir energía debería ser casi un derecho constitucional”, ha defendido. Bernad, por su parte, ha apuntado que la red debe extenderse de manera equilibrada por el territorio y no concentrarse únicamente en zonas concretas.

 

El clima extremo de Aragón ha llevado también a analizar los sistemas de refrigeración. Ozalla ha explicado que la refrigeración evaporativa es la más eficiente en términos energéticos, pero implica un elevado consumo de agua. Por ello, ha señalado que el sector está buscando alternativas, como el uso de agua regenerada, para evitar competir con el consumo humano.

Javier Sanz ha asegurado que “hay tecnología para consumir casi cero agua” y ha citado sistemas adiabáticos o instalaciones que ya operan sin consumo hídrico, subrayando que el reto hídrico “no tiene por qué convertirse en un estrés para Aragón”.

Desde el punto de vista constructivo, Bernad ha recordado que un centro de datos es, en esencia, “un edificio con instalaciones dentro que lo hacen funcionar”, pero ha precisado que la elección del sistema de refrigeración condiciona de forma decisiva tanto el diseño estructural como la implantación y la dotación de suelo.

Capacidad del sector para ejecutar varios proyectos a la vez

Otro de los ejes del debate ha sido la capacidad real del sector para ejecutar varios proyectos de gran envergadura de forma simultánea. Juan Manuel Bernad ha señalado que “el gran problema es la mano de obra”, aunque ha defendido que la ingeniería debe mitigar esa limitación mediante la industrialización del sector y una mejor planificación desde el proyecto para construir “en tiempo y forma con los medios y materiales disponibles”. En la misma línea, ha subrayado la necesidad de que el tejido empresarial sea capaz de suministrar los recursos necesarios.

Yago Ozalla ha planteado este desafío también como una oportunidad. “Si no hay recursos, los estamos captando”, ha afirmado, al apuntar que el crecimiento del sector puede convertir a Aragón en referente en captación de talento e incluso favorecer el regreso de profesionales aragoneses que han desarrollado su carrera fuera.

Los riesgos técnicos

En cuanto a los riesgos técnicos que podrían frenar el crecimiento, Javier Sanz ha considerado que Aragón puede aspirar a mucho más, pero necesita “mucha agilidad burocrática y capacidad energética”, recordando que, si falla el agua, puede suplirse con energía.

Bernad, por su parte, ha vuelto a poner el foco en la velocidad administrativa y en la necesidad de evolucionar hacia un ecosistema tecnológico más amplio: “El riesgo es quedarse solo en un hub de centros de datos; tiene que acabar siendo tecnológico y dejar más valor en el territorio”.

Ozalla ha cerrado el debate apelando a la estabilidad y al entendimiento social e institucional como elementos clave para consolidar las infraestructuras y ofrecer confianza a los inversores que han apostado por Aragón “para traer dinero e ilusión”.

La conclusión compartida ha sido clara: Aragón ha dispuesto de condiciones estructurales favorables, pero la consolidación como hub tecnológico depende -y seguirá dependiendo- de la capacidad para resolver los cuellos de botella energéticos y administrativos con agilidad, estabilidad y visión estratégica.

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