Azcón y Chueca en el palco vacío, el PSOE con Agapito: el Real Zaragoza como batalla política
El descenso del Real Zaragoza ha entrado de lleno en la batalla política aragonesa. Lo que empezó el domingo como una derrota deportiva —1-3 ante el Sporting de Gijón con el equipo prácticamente sentenciado a Primera RFEF— se convirtió este lunes en un cruce de acusaciones entre PP y PSOE en las Cortes de Aragón que tiene poco que ver con el fútbol y mucho con el desgaste político mutuo.
El detonante fue el palco vacío: el presidente Jorge Azcón y la alcaldesa Natalia Chueca no estuvieron en el Ibercaja Estadio el domingo. Y esa ausencia abrió un frente que ninguno de los dos partidos estaba dispuesto a dejar pasar.
El PSOE dispara primero: "Solo quieren al club para fotos y negocios"
La primera en mover ficha fue Teresa Ladrero, secretaria general del PSOE de Zaragoza. Su argumento era sencillo: en el peor momento deportivo del club en décadas, el presidente del Gobierno de Aragón y la alcaldesa de Zaragoza brillaron por su ausencia en el palco mientras el equipo se hundía ante el Sporting.
Para los socialistas, esa ausencia evidencia que Azcón y Chueca solo se acercan al Real Zaragoza cuando hay cámaras y buenas noticias. "Son especialistas en aparecer para la foto cuando las cosas van bien, como hicieron la semana pasada en el baloncesto femenino, pero cuando llegan las dificultades se esconden", afirmó Ladrero.
Los socialistas recordaron además que Azcón convirtió al Real Zaragoza en "una de sus principales operaciones políticas" desde su llegada a la Alcaldía en 2019, con la firma de un convenio para impulsar la reforma del estadio y una concesión de usos terciarios a 75 años que comprometía a la ciudad durante décadas.
Un proyecto que fue presentado como "sin coste para los ciudadanos" pero que, según el PSOE, ha acabado siendo "una enorme carga económica": de los 75-80 millones del anteproyecto de 2019 a los 173 millones que cifra hoy la Cámara de Cuentas, con previsión de superar los 200 millones en 2030.
Frente a la ausencia de Azcón y Chueca, los socialistas destacaron que el presidente de la Diputación Provincial de Zaragoza, Juan Antonio Sánchez Quero, sí acudió al partido "para acompañar al club y a la afición en un momento muy duro".
La respuesta del PP: mezquindad y el fantasma de Agapito
La portavoz adjunta del PP en las Cortes, Elena Allué, no tardó en responder. Su primer argumento fue directo y sin rodeos: "El PSOE está deseando que el Real Zaragoza baje de categoría para intentar así sacar algo de rédito político. Su mezquindad no tiene límites". Una acusación grave que atribuye a los socialistas no solo oportunismo sino interés activo en el mal ajeno.
Pero el argumento más potente del PP fue el histórico. Allué invitó a Ladrero a recordar "cuándo comenzaron los problemas del Real Zaragoza". La respuesta que da el partido: con la llegada de Agapito Iglesias a la presidencia del club, en una operación que los populares califican de "articulada por el PSOE" que llevó a la presidencia a un ex consejero del Gobierno socialista de Marcelino Iglesias.
"Quizás ahora que la señora Ladrero se siente tan cómoda con el PSOE de Iglesias y lo tiene tan cerca, puede aprovechar para que el expresidente socialista le explique todo el entramado de aquella operación política, que ya sabemos cómo acabó", dijo Allué. Una referencia que los aficionados zaragocistas de cierta memoria entienden perfectamente.
El PP añadió además que "fue el PSOE quien puso todo su empeño para impedir que fructificase la primera operación para financiar el nuevo campo de fútbol" y que ha intentado "siempre boicotear cualquier proyecto para construir un nuevo estadio".
El cierre: Ábalos como telón de fondo
Allué terminó su intervención con una frase que lo dice todo sobre el estado de la política aragonesa esta semana: "Hoy, acorralados por las orgías de Ábalos, aprovechan la mala situación deportiva del club para atacar a Jorge Azcón". En una sola frase conectó el descenso del Zaragoza con el caso Ábalos —que esta semana tiene su propia comisión de investigación en las Cortes de Aragón— y acusó al PSOE de usar el fútbol como cortina de humo.
"Vuelven a demostrar que el Real Zaragoza les importa muy poco. El descenso del equipo sería un drama deportivo, sentimental y social para muchos aragoneses, pero esto no es una operación política aunque se empeñen. Eso fue lo que hicieron ellos, así de triste y así de claro", concluyó.
Lo que queda fuera del debate político
Mientras PP y PSOE se acusan mutuamente de instrumentalizar al club, el Real Zaragoza sigue a cinco puntos de la salvación con dos jornadas por disputar. Las matemáticas son casi inapelables. Y la afición, que el domingo lanzó objetos al palco y escoltó el autobús del equipo entre tensión y rabia, no necesita que los partidos políticos le expliquen que lo que está pasando es un drama. Lo vive cada fin de semana.