Benasque y Cerler ya encaran el final del proyecto más polémico del Pirineo aragonés
Uno de los proyectos de movilidad y turismo más esperados y polémicos del Pirineo aragonés está muy cerca de hacerse realidad. El telecabina que conectará Benasque con la estación de esquí de Cerler se encuentra prácticamente finalizado y su entrada en servicio podría producirse en el primer semestre de 2026, una vez se completen los últimos trámites administrativos.
La infraestructura está diseñada para transportar hasta 2.400 personas por hora en un recorrido de 2.084 metros, con un desnivel de 370 metros, y se plantea como una alternativa directa y sostenible al acceso por carretera a la estación, especialmente en los periodos de mayor afluencia turística y en episodios de meteorología adversa.
Obras casi terminadas y trámites pendientes
La obra civil y el montaje del sistema están muy avanzados, con buena parte de las 53 cabinas previstas ya instaladas. A estas alturas, la apertura del telecabina depende fundamentalmente de cuestiones administrativas, como la concesión de licencias y la adjudicación de la explotación del servicio, procesos que está gestionando el Ayuntamiento de Benasque.
Desde el consistorio reconocen que el objetivo es ponerlo en marcha cuanto antes, aunque subrayan la complejidad de estos procedimientos para un municipio de tamaño reducido, que debe asumir en paralelo la tramitación técnica y jurídica necesaria.
Una apuesta estratégica para el turismo y la movilidad
El telecabina supone un cambio estructural en la forma de acceder a Cerler, una de las estaciones de esquí más altas del Pirineo. Su puesta en marcha permitirá reducir de forma significativa el tráfico rodado en la carretera A-2617, que conecta Benasque con la estación y que en jornadas de alta demanda suele registrar retenciones y colapsos, especialmente tras grandes nevadas.
Además del impacto en la movilidad, el proyecto se enmarca en una estrategia de turismo más sostenible, al tratarse de un sistema de transporte sin emisiones directas, alineado con los objetivos de reducción de la huella ambiental en entornos de alta sensibilidad natural.
Inversión y recorrido del proyecto
La infraestructura forma parte del Plan Pirineos, impulsado con financiación europea y nacional para modernizar servicios estratégicos en la zona. La inversión total ronda los 18,3 millones de euros, lo que convierte al telecabina en una de las actuaciones más relevantes de los últimos años en la Ribagorza.
La conexión por cable entre Benasque y Cerler no es una idea nueva. Durante décadas se ha planteado como solución a las limitaciones de acceso por carretera en invierno. Sin embargo, el proyecto ha atravesado largos procesos de tramitación, recursos y ajustes técnicos que han retrasado su ejecución.
Debate judicial y medioambiental
El desarrollo del telecabina no ha estado exento de controversia. En los últimos años se han presentado recursos judiciales y alegaciones medioambientales que cuestionaban distintos aspectos del proyecto. Aunque algunas resoluciones llegaron a anular acuerdos administrativos previos, las obras continuaron avanzando y el proyecto siguió su curso.
Colectivos ecologistas han advertido del impacto potencial sobre el entorno natural del valle y han defendido alternativas de transporte colectivo, mientras que las administraciones implicadas sostienen que el telecabina es la opción más eficaz para reducir tráfico y presión ambiental en la zona.
Cuenta atrás para la inauguración
Con la infraestructura prácticamente concluida y a falta de los últimos permisos, el telecabina Benasque–Cerler se sitúa ya en la recta final antes de su inauguración. Su puesta en funcionamiento marcará un antes y un después en la movilidad del valle y en la experiencia de acceso a la estación.
Si se cumplen los plazos previstos, el proyecto podría entrar en servicio a lo largo de 2026, abriendo una nueva etapa para el turismo de montaña en el Pirineo aragonés y consolidando una infraestructura largamente esperada por vecinos, visitantes y el sector turístico.