Aragón invierte poco en cultura y CHA lanza su gran promesa: "Vamos a duplicar el presupuesto"

Verónica Villagrasa plantea elevar la inversión cultural hasta el 2% del gasto público, reforzar circuitos en comarcas y pueblos y dignificar las lenguas propias frente a “la uniformidad cultural” de los macroproyectos.

La cultura entra de lleno en el debate electoral aragonés. A dos semanas de las autonómicas del 8 de febrero, Chunta Aragonesista (CHA) ha puesto cifras encima de la mesa y ha convertido la inversión cultural en una de sus banderas de campaña. Su cabeza de lista en Huesca, Verónica Villagrasa, ha defendido este sábado en Almudévar el compromiso de duplicar el presupuesto destinado a cultura y elevarlo “a medio plazo” hasta el 2%, en línea con el Pacto por la Cultura.

La candidata ha cargado contra el actual nivel de inversión y ha denunciado que Aragón se encuentra “en el furgón de cola” en esta materia. “Es injustificable y sonrojante que seamos la segunda comunidad que menos invierte en cultura, con un 0,37% del presupuesto, solo por delante de Castilla-La Mancha”, ha afirmado. Su propuesta, ha insistido, busca dignificar y profesionalizar el sector porque, a su juicio, “invertir en cultura es rentable a todos los niveles”.

“Una cultura viva, de vanguardia y de proximidad”

El planteamiento de CHA va más allá del incremento presupuestario. Villagrasa ha defendido un modelo de “cultura aragonesa viva” que combine vanguardia y arraigo local, con especial foco en el acceso a la programación en el territorio. En ese sentido, ha hablado de impulsar circuitos estables para que la cultura no se quede en las capitales y llegue también “a comarcas y pueblos”, reforzando a su vez a los creadores y artistas.

La candidata ha enmarcado este enfoque como una respuesta directa a lo que considera una tendencia peligrosa: la “uniformidad cultural” vinculada a macroproyectos y grandes iniciativas empresariales. “Nuestra identidad no puede diluirse”, ha sostenido, en un mensaje dirigido a quienes, a su juicio, priorizan ese tipo de apuestas en detrimento de la cultura de base.

Infraestructuras culturales y patrimonio

Otra de las patas de la propuesta pasa por mejorar los espacios y equipamientos. Villagrasa ha asegurado que CHA impulsará un plan de mejora de infraestructuras culturales, que permita sostener programación y actividad durante todo el año, especialmente en municipios medianos y pequeños donde la falta de recursos puede limitar la oferta.

En Almudévar, precisamente, ha puesto el foco en el ejemplo local para reforzar su discurso. Ha destacado el “compromiso con la cultura” del municipio, con una agenda continuada y festivales como El Metro o Extrarradios, y ha subrayado el papel del tejido cultural, respaldado por el ayuntamiento.

Lenguas propias, identidad y memoria colectiva

Villagrasa también ha ligado la política cultural a la identidad territorial. Entre sus compromisos, ha citado la “dignificación y oficialidad de las lenguas propias”, además de la puesta en valor del patrimonio y la memoria colectiva como elementos que, a su juicio, deben formar parte de la acción pública.

En ese marco, la candidata ha mencionado la rehabilitación del castillo de Almudévar a través del 2% cultural, como ejemplo de inversión orientada a recuperar patrimonio histórico y dinamizar el entorno.

Cultura como eje de campaña hacia el 8F

Con el calendario electoral avanzando y la campaña entrando en su tramo decisivo, CHA busca situar la cultura como uno de los ejes del debate en Aragón. El mensaje es claro: más inversión, más presencia en el territorio y una defensa explícita de la identidad aragonesa. Villagrasa ha resumido el objetivo en una idea: “Aragón no puede seguir yendo a la cola”.

La propuesta llega en un momento en el que la agenda autonómica está marcada por la pugna entre bloques y por los mensajes de movilización del voto, especialmente en una cita inédita: por primera vez, Aragón celebrará autonómicas en solitario. En ese escenario, CHA aspira a consolidar su espacio en la izquierda aragonesa poniendo el foco en una política cultural con más presupuesto, más capilaridad y más peso institucional.

Comentarios