Feijóo quiere cerrar el acuerdo en Aragón antes de abril y Vox le frena: exige medidas antes que cargos
Alberto Núñez Feijóo quiere cerrar antes de abril los acuerdos de gobierno en Aragón y Extremadura. Este martes, en una entrevista en esRadio, el presidente del PP urgió a Vox a alcanzar pactos en ambas comunidades y calificó de "antidemocrático" impedir que el PP gobernara allí donde ha ganado las elecciones.
La respuesta de Vox no tardó en llegar. La portavoz parlamentaria del partido en el Congreso, Pepa Rodríguez de Millán, devolvió el calificativo: lo "antidemocrático", dijo, es "pasarse las campañas electorales insultando de la forma más zafia a Vox" y "luego pedir el voto a cambio de nada".
El cruce de declaraciones ilustra el estado real de unas negociaciones que, tanto en Aragón como en Extremadura, llevan semanas sin avances visibles. Vox obtuvo buenos resultados en ambas comunidades y ha anunciado que exigirá entrar en los ejecutivos autonómicos. Pero las formas y los tiempos están generando una fricción que, de momento, bloquea cualquier acuerdo.
"No negociéis en los medios"
Rodríguez de Millán fue especialmente explícita en su crítica al método del PP. "No admitimos esta forma de negociación", advirtió, en referencia directa a la estrategia de Feijóo de lanzar mensajes a Vox a través de entrevistas, tertulias y ruedas de prensa. La portavoz de Vox reclamó conversaciones "serias, discretas y que atiendan a las necesidades de los españoles más allá de los sillones, que es lo que parece que les urge".
Y añadió un dato que no pasó desapercibido: "Contactos hay siempre", afirmó, deslizando que ambas partes se han reunido ya en varias ocasiones, aunque el PP "lo niegue", y que "hay actas para demostrarlo". Una afirmación que, de confirmarse, contradice la narrativa pública de que las negociaciones están completamente bloqueadas.
Programa primero, sillones después
La posición de Vox en la negociación sigue siendo la misma que Abascal enunció días atrás: primero un acuerdo programático con medidas concretas, plazos de cumplimiento y garantías, y solo después el reparto de cargos. Rodríguez de Millán insistió en que la pretensión de su partido es integrarse en los ejecutivos de coalición. "Es que nos han votado para ser decisivos, es una responsabilidad que cae sobre nuestros hombros", argumentó.
Los intereses de Vox en la negociación se concretan en varios ámbitos: agricultura y ganadería, derogación de políticas medioambientales que el partido considera perjudiciales, medidas contra la inmigración irregular, reversión de lo que denominan políticas "woke" e "ideología de género" y fiscalidad. Son las líneas rojas que, según sus dirigentes, deben quedar recogidas en cualquier acuerdo programático antes de hablar de consejerías.
El fantasma de 2024
El contexto de estas negociaciones está marcado por un precedente reciente e incómodo para ambas partes. En 2024, Vox rompió unilateralmente los gobiernos de coalición que mantenía con el PP en varias comunidades autónomas, incluidas Aragón y Extremadura, como consecuencia de las discrepancias en torno a la acogida de menores migrantes no acompañados. Esa ruptura —que dejó al PP gobernando en solitario con apoyo parlamentario externo— es el telón de fondo de las actuales negociaciones y explica en parte la desconfianza mutua que aflora en cada declaración pública.
Requerida sobre si un eventual acuerdo incluiría la aprobación de los presupuestos autonómicos de toda la legislatura, Rodríguez de Millán respondió que un gobierno "estable y duradero" en el que PP y Vox cumplan con su parte debería tener capacidad para sacar adelante las cuentas anualmente. Una respuesta que da los presupuestos por sentados si el acuerdo prospera, pero que no compromete nada mientras las negociaciones sigan abiertas.
En Aragón, donde el PP de Jorge Azcón gobierna en solitario con apoyo parlamentario de Vox desde las elecciones de 2023, la configuración del nuevo ejecutivo sigue sin concretarse.