Garriga envía una carta a los afiliados de Vox acusando al PP de montar una "maquinaria mediática" para frenar su crecimiento en Aragón

El secretario general de Vox envía una carta a afiliados en la que acusa a Feijóo, Mar Sánchez y Miguel Tellado de haber puesto en marcha una campaña mediática contra el partido.

El secretario general de Vox, Ignacio Garriga, ha enviado una carta a afiliados y simpatizantes del partido en la que acusa a la dirección nacional del Partido Popular de estar detrás de un "ataque brutal, calumnioso y miserable" contra la formación.

La misiva, que llega en un momento especialmente delicado —con las negociaciones para formar Gobierno en Aragón aún abiertas y el PP dependiendo de Vox para gobernar en varias comunidades— señala expresamente a Alberto Núñez Feijóo, a su asesora Mar Sánchez y al secretario general del partido, Miguel Tellado, a quienes atribuye haber "puesto en marcha la maquinaria mediática contra el tercer partido de España".

La carta defiende que las informaciones publicadas recientemente sobre "supuestas irregularidades" de Vox responden a una estrategia para frenar su crecimiento político, y cita expresamente a Extremadura, Aragón y Castilla y León como los territorios donde ese crecimiento ha sido más notable. El partido anuncia además que está preparando "las correspondientes demandas y querellas" contra lo que considera "insidias repetidas y aumentadas por algunos medios".

El matiz que preserva la negociación aragonesa

Lo más relevante de la carta para el contexto político aragonés es un matiz que Vox ha cuidado deliberadamente: la acusación va dirigida a la dirección nacional del PP, no a sus dirigentes territoriales. "La mayoría de los 'barones' del PP no han participado en esa estrategia", afirma el texto, añadiendo que con algunos dirigentes territoriales "sigue siendo posible alcanzar acuerdos sobre medidas concretas".

En Aragón, esa distinción tiene una lectura directa. Jorge Azcón, presidente en funciones y negociador del acuerdo de Gobierno con Vox, quedaría implícitamente situado en ese grupo de dirigentes territoriales con los que el partido de Abascal sigue dispuesto a pactar. La carta de Garriga, en ese sentido, no dinamita las negociaciones aragonesas sino que las preserva mientras dispara contra Madrid.

El propio Azcón confirmó este miércoles que los contactos con Vox "se han iniciado" y que se acelerarán "en los próximos días y semanas". La coincidencia de esa declaración con la carta de Garriga dibuja un escenario en el que ambas partes negocian en Aragón mientras escalan la tensión en el plano nacional, un equilibrio que en política suele ser más frágil de lo que parece.

Los argumentos de Vox: cuentas "cristalinas" y ataque coordinado

En el plano defensivo, la carta asegura que las cuentas de Vox son "tan cristalinas" que no se ha podido "montar ningún caso" contra el partido, y atribuye las informaciones publicadas a medios "vinculados a Ferraz y Génova", equiparando en la misma frase a los entornos mediáticos del PSOE y el PP como fuentes del supuesto ataque coordinado.

Según Vox, uno de los objetivos de esa campaña sería impedir que el partido pueda centrar su discurso en cuestiones como "los olivos arrancados, la vivienda inaccesible, la sanidad colapsada, los impuestos abusivos y la corrupción", además de la inmigración, que la formación sigue considerando su principal eje político.

La carta concluye con una llamada a la movilización: Garriga pide a afiliados y simpatizantes que "salgan a la calle y a las redes" para presionar por la convocatoria de elecciones generales "lo antes posible", advirtiendo de que España "no puede permitirse otra legislatura" encabezada por Pedro Sánchez.

Una crisis interna en el bloque de la derecha

La carta de Garriga llega en un momento en que las tensiones entre PP y Vox han escalado de forma notable a nivel nacional, con episodios de confrontación pública que contrastan con la necesidad de ambos partidos de seguir gobernando juntos en varias comunidades autónomas.

Aragón es una de ellas, y la negociación que ahora está en curso tendrá que navegar entre esa turbulencia nacional y la lógica de los acuerdos territoriales.

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