Más retrasos y atascos en el Pirineo: se agudiza el desacuerdo del Ministerio y la UTE por la variante de Sabiñánigo

La infraestructura clave para descongestionar el acceso al Pirineo aragonés sigue sin fecha clara de finalización, con obras paralizadas, sobrecostes y un conflicto abierto entre el Gobierno y la constructora

Obras en la Autovía Mudéjar, A-23, en Sabñánigo ./ Paleoymas
Obras en la Autovía Mudéjar, A-23, en Sabñánigo ./ Paleoymas

La esperada variante de Sabiñánigo, llamada a aliviar uno de los principales cuellos de botella del tráfico hacia el Pirineo aragonés, continúa acumulando retrasos sin una solución a corto plazo. El desacuerdo entre el Ministerio de Transportes y la unión temporal de empresas (UTE) adjudicataria mantiene bloqueada una obra que ya debía estar terminada en 2023.

Según ha informado El Diario de Huesca, las negociaciones entre ambas partes siguen encalladas y no se prevé un acuerdo, al menos, hasta después de Semana Santa, lo que prolonga aún más la incertidumbre sobre el futuro del proyecto.

Un conflicto técnico y económico que bloquea la obra

El origen del problema se encuentra en el denominado modificado técnico número 3, planteado por la UTE formada por Rover y Aldesa. Las empresas consideran que el proyecto inicial no se ajusta al coste real de ejecución y reclaman nuevas condiciones económicas para continuar los trabajos.

Este tercer modificado se suma a los dos anteriores y podría elevar el sobrecoste total de la infraestructura hasta cerca del 50% del presupuesto inicial, lo que ha tensado las negociaciones con el Ministerio.

Las posturas, a día de hoy, siguen alejadas. De hecho, fuentes de la propia constructora advierten de que, si no hay acuerdo, podrían incluso abandonar la obra al considerar que el contrato actual sería “absolutamente deficitario”.

Una infraestructura clave que sigue sin fecha

La variante de Sabiñánigo forma parte de la autovía A-23 y es uno de los tramos pendientes para completar la conexión fluida hacia el Pirineo. Su ejecución arrastra ya más de tres años de retraso, ya que inicialmente estaba prevista para enero de 2023.

Ahora, las previsiones vuelven a aplazarse. En el mejor de los escenarios, y siempre que se desbloquee la negociación, las obras podrían prolongarse hasta finales de este año, lejos de los anuncios realizados anteriormente por el Ministerio.

Atascos constantes y perjuicio al turismo

Mientras la obra sigue paralizada, las consecuencias se dejan notar cada fin de semana. El paso por Sabiñánigo continúa registrando retenciones constantes, especialmente en temporada de esquí, cuando miles de vehículos se dirigen hacia estaciones del Pirineo.

Este colapso afecta directamente al turismo, uno de los motores económicos de la zona, pero también a la actividad industrial y a la vida diaria de los vecinos. Diferentes colectivos y asociaciones han trasladado su malestar por una situación que consideran insostenible.

La preocupación es creciente, especialmente ante la posibilidad de que los retrasos se extiendan hasta la próxima campaña invernal, repitiendo los problemas de tráfico que ya han marcado la temporada actual.

Una obra estratégica en punto muerto

La variante de Sabiñánigo no es una infraestructura más. Se trata de una actuación clave para mejorar la movilidad en el eje norte de Aragón, reducir tiempos de viaje y aumentar la seguridad en uno de los accesos principales al Pirineo.

Sin embargo, el enfrentamiento entre el Ministerio y la UTE mantiene el proyecto en un punto muerto, sin calendario definitivo y con un impacto directo en la economía y la movilidad del territorio.

A la espera de un acuerdo que desbloquee la situación, el escenario sigue siendo el mismo: obras paradas, tráfico saturado y una infraestructura estratégica que continúa sin ver la luz.

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