Llega 'La Niña' a Zaragoza: alerta de los metereólogos por las consecuencias anómalas

Los meteorólogos subrayan que no hay una “receta” fija para la Península Ibérica.

El fenómeno de La Niña —el enfriamiento anómalo de las aguas del Pacífico ecuatorial— vuelve a escena. Tras un verano con ENSO neutro, los últimos pronósticos del Centro de Predicción Climática de EE. UU. (CPC/NOAA) apuntan a una transición a La Niña en los próximos meses, con un 71% de probabilidad entre octubre y diciembre de 2025. Después, seguiría favorecida, aunque con menor probabilidad (54% en diciembre–febrero 2025/26).

La Niña es la fase fría del ENSO (El Niño–Oscilación del Sur), el sistema que modula buena parte del clima global. Su “opuesto” es El Niño (fase cálida); cuando no hay anomalías, se habla de fase neutra.

En Europa y España su señal no es tan directa como en las riberas del Pacífico, pero la teleconexión existe a través de cambios en el chorro polar y en la Oscilación del Atlántico Norte (NAO), lo que puede redirigir borrascas y alterar temperatura y lluvia de forma estacional.

Resúmenes divulgativos en España sitúan el impacto más visible durante el invierno 2025–2026, con escenarios que contemplan episodios más fríos en el norte y centro del continente y contrastes de precipitación por regiones, siempre con incertidumbre elevada.

¿Qué podría pasar en España?

Los meteorólogos subrayan que no hay una “receta” fija para la Península Ibérica. En años con La Niña, aumenta la probabilidad de intrusiones frías si la NAO vira a fase negativa, condición que abre la puerta a aires polares continentales. En lluvia, algunos estudios vinculan La Niña a menos precipitaciones en el oeste y sur de la Península y a algo más en el norte, aunque el patrón no es constante cada año.

En el Mediterráneo y sureste, los inviernos de La Niña tienden a ser más secos si el chorro se mantiene alto y las borrascas entran con menor frecuencia. Conviene insistir: son tendencias probabilísticas, no pronósticos deterministas.

Qué dicen los modelos estacionales

Los sistemas estacionales utilizados por agencias y centros europeos muestran, a gran escala, un invierno 2025–2026 con señales frías en partes del norte y oeste de Europa en ciertos meses (como enero), y anomalías de precipitación repartidas: más al noroeste (Reino Unido, Escandinavia) y picos en áreas del sur de Europa, con zonas interiores cerca de la normalidad o ligeramente por debajo. La incertidumbre regional sigue siendo alta, y los detalles dependen de bloqueos anticiclónicos y del estado del vórtice polar a corto plazo.

Lo seguro ahora mismo

  • El Pacífico tropical se enfría y la probabilidad de La Niña es clara para el otoño boreal.

  • El impacto directo en España en otoño es más difuso; el grueso de efectos se suele notar en invierno, y no cada año igual.

Con este telón de fondo, los servicios meteorológicos recomiendan seguir las actualizaciones mensuales del CPC/NOAA y de los modelos estacionales europeos. Son las herramientas que, combinadas con la predicción a medio plazo, permitirán afinar si este otoño-invierno será más frío, más húmedo o más seco en cada región de España.

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