Cuando marzo vuelve el rabo: por qué el invierno aún no ha terminado en Aragón
El calendario dice primavera pero la atmósfera no ha recibido el memo. Aragón está ya en la segunda semana de marzo con un escenario meteorológico que recuerda más al corazón del invierno que al inicio de la nueva estación: temperaturas que podrían caer hasta diez grados por debajo de la media habitual para esta época, lluvia persistente y nieve en los Pirineos, con la posibilidad de que una DANA profunda refuerce la inestabilidad a partir del domingo. El viejo refrán lo resume bien: cuando marzo vuelve el rabo, queda invierno para rato.
Marzo es, meteorológicamente, uno de los meses más traicioneros del año en Aragón. La transición entre el invierno y la primavera no se produce de forma lineal: se alternan días templados y soleados con episodios de frío intenso, viento y precipitaciones que pueden sorprender a quien ya había guardado el abrigo.
El meandro del chorro polar, que en estas semanas oscila con más frecuencia e intensidad, es el responsable de esa variabilidad tan característica del mes. Y este año no está siendo una excepción.
La DANA que viene
Los días inmediatos estarán marcados por los restos de la borrasca Regina y el paso de frentes sucesivos que dejarán lluvias en amplias zonas de la Península. En Aragón, las precipitaciones serán más probables en las zonas de montaña y en el norte de la comunidad, con la cota de nieve bajando progresivamente en el Pirineo. El ambiente será fresco, con temperaturas claramente por debajo de lo que sería esperable para esta época del año.
El escenario más relevante llega a partir del domingo, cuando algunos modelos meteorológicos apuntan a que una DANA —depresión aislada en niveles altos— podría descolgarse sobre la Península con más profundidad de lo habitual.
Si se confirma esa evolución, el descenso de temperaturas sería más acusado, las lluvias ganarían en extensión e intensidad y la cota de nieve podría descender hasta cotas medias, no solo en el Pirineo sino también en las sierras ibéricas del sur de Aragón. La AEMET irá actualizando sus avisos a medida que el escenario se concrete.
Marzo en Aragón: un mes de dos caras
La experiencia climatológica de Aragón en marzo habla por sí sola. El Pirineo aragonés registra históricamente algunas de sus nevadas más copiosas del invierno en este mes, cuando las masas de aire frío del norte chocan con el aire húmedo que llega del Mediterráneo y del Atlántico. En el valle del Ebro, el cierzo puede reaparecer con fuerza en estos episodios de inestabilidad, acentuando la sensación de frío incluso en días en los que el termómetro no baja demasiado.
Las madrugadas siguen siendo frías en toda la comunidad, con heladas que no son infrecuentes en las zonas del interior y en los valles de montaña. Quien conduzca por puertos de montaña o carreteras secundarias en las próximas jornadas deberá extremar la precaución: el hielo en calzada sigue siendo un riesgo real hasta bien entrado el mes.
El refrán y la ciencia, de acuerdo
La meteorología popular española tiene en marzo uno de sus meses más refraneros. «Cuando marzo vuelve el rabo, queda invierno para rato» recoge una realidad que los datos climáticos confirman: la variabilidad de este mes es estructuralmente mayor que la de cualquier otro.
No es que el invierno se resista de forma caprichosa —es que la atmósfera necesita semanas de oscilaciones antes de estabilizarse en el patrón primaveral. En Aragón, con su orografía diversa y su exposición a influencias tanto atlánticas como mediterráneas y continentales, esa transición es especialmente marcada.