¿Por qué se 'rompe la hora' en el Bajo Aragón? La tradición única en el mundo
La Rompida de la Hora es una de las tradiciones más emblemáticas de la Semana Santa en el Bajo Aragón, conocida por su singularidad y la pasión que despierta cada año. En esta fiesta, miles de tambores y bombos se hacen escuchar en las plazas, marcando un ritual que une lo religioso y lo popular en una celebración única que refleja la identidad cultural de la región.
La Rompida de la Hora es una de las tradiciones más características de la Semana Santa en el Bajo Aragón, un evento que llena las plazas de varias localidades con el sonido de los tambores y bombos, marcando el inicio de la noche del Jueves Santo. Este rito, con origen incierto, tiene un carácter profundamente religioso, pero hoy en día ha adquirido también una faceta lúdica, convirtiéndose en un evento de convivencia y festividad para los habitantes y visitantes de estos pueblos. Aunque algunos lo celebran con fervor religioso, otros disfrutan de la fiesta que se desata a su alrededor, con personas que se relevan para garantizar que no haya ni un segundo de silencio durante la noche.
ORIGEN MEDIEVAL Y LA TRADICIÓN EN EL BAJO ARAGÓN
El origen de esta costumbre se remonta a la Edad Media, con procesiones religiosas y sonidos de tambores que con el paso del tiempo se consolidaron en esta manifestación tan única.
La Semana Santa de Híjar, que es la más antigua de todas en la zona, cuenta con la tradición de "romper la hora" desde el siglo XII. Se dice que comenzó como una protesta, con el uso de utensilios ruidosos en el monte Calvario la noche del Jueves Santo. Más tarde, esta tradición se fue organizando y estructurando, especialmente con la influencia de la Orden Tercera de San Francisco en el siglo XVI, que introdujo los tambores y bombos en el Bajo Aragón.
EXPANSIÓN DE LA TRADICIÓN A OTRAS LOCALIDADES
A principios del siglo XX, la Rompida de la Hora se extendió a localidades vecinas que ya celebraban la Semana Santa, pero no contaban con una tradición tan arraigada ni con el mismo ritual organizado. El fervor por el ruido, provocado por instrumentos de percusión, ha perdurado a lo largo de los siglos, y se cree que la tradición tiene raíces que provienen del legado de Al-Andalus, pues el uso de tambores y pirotecnia era una característica de la cultura mudéjar y morisca.
UNA FESTIVIDAD MUY VIVA EN LA ACTUALIDAD
Aunque la Rompida de la Hora ha evolucionado y su carácter ha cambiado a lo largo de los siglos, sigue siendo una de las festividades más importantes del Bajo Aragón, especialmente en pueblos como Calanda, Alcañiz y Híjar, que mantienen viva esta tradición. Cada año, miles de personas se agrupan en las plazas para disfrutar de la magia del sonido de los tambores y bombos, que siguen siendo el alma de la Semana Santa en la región. Este evento, que fusiona el fervor religioso con la pasión de una fiesta popular, no solo mantiene su esencia histórica, sino que también ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos, con la participación de las nuevas generaciones que siguen fortaleciendo la tradición. Así, la Rompida de la Hora no solo conserva su carácter ritual, sino que se ha convertido en una manifestación de identidad cultural para todo el Bajo Aragón, uniendo a vecinos y visitantes que comparten el orgullo de una de las costumbres más singulares de la región. En este contexto, la festividad se vive no solo como un acto de fe, sino como un potente evento social que genera convivencia, hermandad y un sentimiento de comunidad profundo.

