Paco Salazar afirma que comió con Pilar Alegría por el "sentimiento humanista" de la líder del PSOE en Aragón
Paco Salazar, exdirigente socialista apartado tras denuncias internas por presunto acoso sexual y actitudes machistas, ha aprovechado su comparecencia en el Senado para trazar una línea roja: asegura que “siempre” respetó a sus compañeras y que la cita con Pilar Alegría —exministra y candidata del PSOE en Aragón— se limitó a hablar de familia y de su futuro profesional, sin campaña ni política autonómica de por medio.
La comparecencia de Salazar se ha producido en la comisión de investigación del Senado sobre las ramificaciones del denominado ‘caso Koldo’, un escenario político y mediático que, por sí mismo, eleva el volumen de cualquier declaración. Allí, el exdirigente fue preguntado por un encuentro mantenido con Pilar Alegría meses atrás, cuando —según su propio relato— él ya estaba fuera del partido.
En ese contexto, Salazar optó por una respuesta tajante: “Si lo que quiere saber es si hablamos de cuestiones de actualidad política o de la campaña electoral en Aragón, no”.
La versión de Salazar: “familia” y “destino profesional”, nada más
Salazar ha defendido que aquella reunión con Alegría se desarrolló en un plano estrictamente personal: interés por las familias y conversación sobre su próximo destino laboral. En su relato, la exministra no buscó información de campaña ni se abordaron cuestiones relacionadas con Aragón.
Concretamente, Salazar sostiene que su encuentro con Pilar Alegría respondió al “sentimiento humanista” de la exministra y rechaza que durante ese almuerzo ella le recriminara su comportamiento hacia las mujeres. El ex alto cargo de La Moncloa, denunciado por acoso sexual, asegura que abandonó todas sus responsabilidades “por su familia”, sin que “nadie en el PSOE” se lo solicitara. Además, niega haber alcanzado ningún acuerdo con el partido para “silenciar” la corrupción.
El mensaje, en clave política, deja dos lecturas claras: intenta blindar a Alegría de cualquier sospecha de coordinación con un dirigente ya apartado y, a la vez, rebajar el significado del encuentro a una relación humana “normal” tras su salida.
Las denuncias internas: “no es objeto de la comisión”, pero entra en el debate
Preguntado por UPN sobre las denuncias internas en su contra, Salazar advirtió al presidente de la comisión de que esa cuestión no formaba parte del objeto de la investigación. Aun así, dejó una frase destinada a titulares: “siempre” ha respetado a todas las compañeras con las que ha trabajado.
El exdirigente sostuvo además que su renuncia a responsabilidades institucionales y orgánicas se debió únicamente a su familia. “El silencio también es una respuesta”, remató, insistiendo en que su salida no fue pactada con la dirección del PSOE.
Alegría y el precedente: del “error” al cortafuegos
La figura de Pilar Alegría aparece en un punto delicado por un antecedente ya reconocido públicamente: en diciembre, la portavoz del Gobierno admitió que su comida con Salazar fue “un error” y que “no se tendría que haber producido”, dentro del impacto político que generó el caso en el PSOE.
Ese reconocimiento situó a Alegría en el centro del debate sobre cómo gestionar, desde el poder, la relación con perfiles señalados por denuncias internas. Y convierte la explicación de Salazar en el Senado —“solo personal”— en una pieza más de ese cortafuegos.
El trasfondo que no desaparece: crisis interna y respuesta del partido
El caso Salazar no solo afecta a un nombre propio: se inscribe en una crisis interna del PSOE por denuncias de acoso y por el funcionamiento de sus mecanismos de respuesta. La dirección socialista ha pedido perdón a las víctimas por fallos en la gestión y ha explicado que el sistema “oculta” denuncias pasados 90 días por protección de datos, además de anunciar revisión de protocolos y apoyo a quienes decidan acudir a la Justicia.
En ese marco, el regreso de Salazar a la primera línea —aunque sea como compareciente— reabre una herida que el partido intenta contener, con el foco inevitable sobre dirigentes visibles como Alegría, ahora además candidata en Aragón.