La villa de Huesca que es famosa por su 'refollao' y tiene un palacio poco visto en Aragón

Patrimonio renacentista, memoria científica y tradición repostera conviven en esta localidad del Prepirineo oscense.
'Refollao' de Ayerbe. / cocinandoenmislares.com
'Refollao' de Ayerbe. / cocinandoenmislares.com

Situada en la provincia de Huesca, a las puertas del Pirineo, hay un pueblo que destaca por su tradición comercial, su reconocida repostería y un interesante conjunto arquitectónico. Se trata de Ayerbe, una villa asentada en un terreno llano, junto a un cerro en cuya cima se conservan los restos de su castillo. La localidad ofrece múltiples atractivos culturales y turísticos en un entorno estratégico del Alto Aragón.

En las inmediaciones del casco urbano se encuentran restos de la iglesia románica de Los Muros y, en lo más alto del cerro, la ermita de San Miguel, de origen románico y reconstruida en el siglo XIX. El núcleo urbano concentra algunos de los edificios más representativos del patrimonio de Ayerbe.

Gastronomía tradicional: la torta o el 'refollao' de Ayerbe

Quien visite Ayerbe no puede irse de allí sin probar su completa con su gastronomía tradicional. Destaca, especialmente, su torta, conocida como el 'refollao' de Ayerbe, un producto emblemático de la repostería local.

Una vez alimentado el cuerpo, la visita a Ayerbe puede comenzar por su patrimonio histórico y arquitectónico. Entre los elementos más destacados se encuentra la torre románica de San Pedro, vestigio de la antigua iglesia parroquial desaparecida en el siglo XIX. Junto a ella se sitúa el palacio de los Marqueses de Ayerbe o palacio de los Urriés, una construcción del siglo XVI considerada uno de los mejores ejemplos del palacio aragonés renacentista. Ambos conjuntos están declarados monumentos histórico-artísticos.

Palacio de los Marqueses de Ayerbe. / AYTO. AYERBE
Palacio de los Marqueses de Ayerbe. / AYTO. AYERBE

​En la plaza Mayor sobresale la torre del Reloj, de estilo barroco, edificada en 1798. Otro edificio relevante es la iglesia de San Pedro, obra del siglo XVI, que fue convento de los dominicos y pasó a ser parroquia en 1855. En su interior alberga el Museo de Arte Sacro, con una colección de interés para conocer el patrimonio religioso de la zona.

Ayerbe y la figura de Santiago Ramón y Cajal

El recorrido urbano permite observar varias casas solariegas que conservan escudos heráldicos, como las de Forcada y Ponz, así como galerías de arquillos de ladrillo, típicas del estilo aragonés del siglo XVI. Destaca especialmente el edificio situado en el número 19 de la calle Rafael Gasset.

En este edificio vivió durante su juventud Santiago Ramón y Cajal, Premio Nobel de Fisiología y Medicina en 1906. Aunque nació en Petilla de Aragón en 1852, Ayerbe fue la localidad donde pasó gran parte de su adolescencia, alternando su estancia con estudios en Jaca, Huesca y Zaragoza.

 

Entre 1897 y 1904 publicó su obra fundamental Histología del sistema nervioso del hombre y de los vertebrados, clave para el desarrollo de la neurociencia. Su legado se conserva hoy en el Centro de Interpretación Ramón y Cajal, ubicado en la antigua vivienda familiar. Este espacio impulsa iniciativas como la edición de un libro con sus fotografías originales, una beca de estudios históricos y la creación de una futura ruta turístico-cultural vinculada a su vida.

En el entorno de Ayerbe se localizan también la ermita románica de Santa Lucía, junto a la vía del ferrocarril, y la ermita de Nuestra Señora de Casbas, situada a tres kilómetros por la carretera de Biscarrués, construida entre los siglos XVII y XVIII y decorada con importantes pinturas murales.

Además, por su ubicación, la visita a Ayerbe se puede complementar con con excursiones a los Mallos de Riglos, el castillo de Loarre o la localidad de Bolea, referentes turísticos de la comarca.

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