"No es un Alcaraz": Toni Nadal sentencia al tenista de 19 años que va a comerse el circuito y ya ganó a un top 10 de la ATP
Toni Nadal no se anda con rodeos. Nunca lo ha hecho. El preparador que moldeó durante años a su sobrino Rafael Nadal —el tenista más laureado de la historia de España— volvió a demostrar esta semana por qué sus palabras pesan tanto en el mundo del tenis.
En una entrevista concedida en exclusiva a Men's Health, celebrada en el Rafa Nadal Tennis Center del Hotel Don Carlos de Marbella, dejó un veredicto claro sobre el futuro del tenis español: hay un nombre que le gusta, se llama Rafael Jódar, y tiene 19 años.
"Me parece que es el mejor de la nueva generación", dijo Toni Nadal sin dudar. Acto seguido, matizó con la honestidad que le caracteriza: "No creo que sea un Alcaraz, no me parece tan bueno como él, pero creo que sí va a poner en problemas a los mejores del mundo porque es un tipo valiente en los momentos difíciles". Un elogio y una advertencia en la misma frase. Puro Toni Nadal.
Rafael Jódar, el nombre que hay que apuntar
Jódar tiene 19 años y ha irrumpido en el circuito profesional con una velocidad que pocos anticipaban. En poco tiempo ha pasado de disputar satélites y torneos previos —la antesala invisible del tenis de élite— a ganarle a un Top 10 y plantarle cara al propio Jannik Sinner, actual número uno del mundo. No son méritos menores.
Lo que más llama la atención de él, según Toni Nadal, es la forma en que compite. "Juega con un gran desparpajo, mejora en cada torneo", apuntó el preparador.
Esa capacidad de crecer partido a partido, de no bloquearse ante los grandes nombres, es precisamente lo que distingue a los tenistas que llegan de los que se quedan en el camino. Nadal senior lo sabe mejor que nadie: vio cómo su sobrino la desarrolló durante años de trabajo diario, y reconoce ese mismo rasgo en el joven Jódar.
Sinner y Alcaraz marcan la época
Toni Nadal fue contundente al describir el panorama actual del circuito masculino. "Hay dos jugadores que son extraordinarios, Jannik Sinner y Carlos Alcaraz, pero creo que los otros han perdido un poco la fe". Una afirmación que no es una crítica gratuita, sino un diagnóstico: en una era dominada por dos tenistas de generación, el resto corre el riesgo de resignarse antes de tiempo.
Para ilustrarlo, Nadal recurrió a un paralelismo histórico que conoce desde dentro. Cuando Rafael, Federer y Djokovic dominaban el tenis mundial sin aparente discusión, Andy Murray ganó tres Grand Slams. Stan Wawrinka ganó otros tres. "Hay que ir a por ello", resumió. Y añadió que él mismo se lo dijo a Alexander Zverev: "Ambos sabemos que cuando salgas a jugar contra Alcaraz o Sinner tendrás menos probabilidades de ganar, pero lucha e intenta estar presente todo el tiempo".
Es en ese contexto donde Jódar tiene que crecer. No para ser Alcaraz —Toni Nadal ya ha dejado claro que no lo es, ni probablemente nadie en esta generación lo será—, sino para ser lo suficientemente bueno como para ganarle alguna vez, para meterse en una final de Grand Slam, para construir una carrera que justifique el talento que ahora mismo asoma.
El método Nadal: exigencia, valores y simplicidad
La entrevista en Marbella no giró solo en torno a nombres y pronósticos. Toni Nadal aprovechó para hablar de su filosofía de entrenamiento, que resume en tres principios: aceptar la realidad, comprometerse al máximo y hacer las cosas de la manera más simple posible. Nada de artificios. Nada de atajos.
Sobre la mentalidad de élite, fue igual de directo. "Cuando tú te has acostumbrado desde pequeño a trabajar cada día al máximo rendimiento, cuando te has acostumbrado a intentar hacer las cosas bien, después te sale de forma natural". Recordó también unas palabras de su sobrino en la presentación de su documental en Netflix: "Yo no soy un ganador, yo soy un competidor". Y Toni añadió que esa distinción no es semántica: hacerse competidor es el camino para acabar siendo ganador.
El Rafa Nadal Tennis Center de Marbella, escenario de la conversación, es en sí mismo un símbolo de ese legado. Un espacio pensado para formar a las próximas generaciones bajo los mismos principios que llevaron al mallorquín a ganar 22 Grand Slams. Si Rafael Jódar, u otro tenista de su quinta, absorbe aunque sea una parte de esa cultura competitiva, el futuro del tenis español tiene motivos para el optimismo.
David Ferrer tampoco se rindió nunca, recuerda Toni. Perdió más veces de las que ganó contra Federer. Pero no se rendía antes de salir. Esa, dice, es la clave. Y esa es la exigencia que ahora recae sobre los hombros de una nueva generación que tiene en Jódar a su referente más prometedor.