Entre el dinero y la identidad de club: el tándem que necesita el Real Zaragoza

La llegada de Gabi Fernández al Real Zaragoza aporta la identidad de alguien que estuvo en años críticos del club con el objetivo de recobrar el sentimiento perdido
Fernando López durante la presentación de Gabi Fernández como nuevo entrenador del Real Zaragoza / Álvaro Calvo
Fernando López durante la presentación de Gabi Fernández como nuevo entrenador del Real Zaragoza / Álvaro Calvo

El Real Zaragoza es un club especial, con unas particularidades tan difíciles de comprender que ni siquiera quienes tanto lo conocen han conseguido sobrellevarlas y devolver al club a la máxima categoría del fútbol español. La penitencia que está sufriendo el Real Zaragoza es tan larga y tortuosa que ningún otro equipo histórico de tales dimensiones ha sufrido en sus carnes.

Mientras Sevilla y Zaragoza se debaten por ver cuál es la cuarta ciudad más poblada de España, en el municipio andaluz conviven hasta dos equipos que compiten en el más alto nivel, al contrario que en la capital aragonesa, donde el Real Zaragoza vive continuamente alejado de la Primera División en busca de soluciones y un camino que le lleve de nuevo a competir entre los grandes.

Ni aragoneses ni extranjeros dan con la tecla

Encontrar la salida al entuerto en el que vive el Real Zaragoza es complicado. Fueron aragoneses los que lo hundieron y lo llevaron a los infiernos de los que todavía no consigue salir. Pero también fueron de aquí los que lo mantuvieron con vida, aunque sin poder aportar el músculo financiero necesario para competir con los transatlánticos que navegan cada temporada por la Segunda División y a los que tanta referencia se ha hecho durante muchos años.

La llegada de la reciente propiedad ha convertido al Real Zaragoza en eso a lo que tanta envidia ha tenido durante años, en un transatlántico con poder de acometer fichajes pasando por encima de otros clubes y haciéndose con jugadores más codiciados y a los que no pudo acceder durante los años posteriores al descenso. Sin embargo, no ha sido suficiente. De hecho, el equipo aragonés vive el peor momento deportivo de su historia cuando más saneado económicamente se encuentra desde, prácticamente, las dos últimas décadas. Y entonces, ¿qué es lo que falla?

Dinero e identidad, la única solución para el Real Zaragoza

Como el Real Zaragoza es especial, necesita un trato distinto. Nada que ver con la gestión que se hace hoy en día en multitud de clubes modernos, en ligas menores y donde el marketing se come al fútbol y el espectáculo de los descansos cobra más importancia que lo que ocurre en el verde. Zaragoza quiere al fútbol, La Romareda es exigente y la afición necesita de personas con las que sentirse identificadas.

La llegada de Gabi es el último ejemplo. El nuevo entrenador ha recobrado una ilusión que se encontraba totalmente destrozada. Con un simple mensaje de confianza en sí mismo y en sus jugadores se ha hecho con una afición que ya lo encumbró como uno de los salvadores y artífices de la milagrosa salvación en 2011 ante el Levante en la última jornada. Entonces, Gabi tiró de carácter y responsabilidad para firmar una recta final de campeonato sensacional con el brazalete de capitán sobre el brazo.

Y es que el Real Zaragoza necesita unir un tándem formado por el músculo económico aportado por la nueva propiedad y la identidad de personas que encarnen el sentimiento zaragocista. Cuanto antes. La lejanía con la que se dirige el Real Zaragoza choca con el trato que necesita una de las aficiones más exigentes de toda España y a la que se refirió Gabi durante su presentación: "He visto La Romareda que ha sacado ella sola la situación adelante y la que ha perjudicado al equipo".

Es, por tanto, prioritario volver a unir y dar por fin con la tecla. Fernando López, director general del Real Zaragoza, afirmaba que "ahora, analizaremos cuál es el mejor modelo para nuestro fútbol profesional". Quizás no haga falta mirar mucho más allá de los últimos años para aprender de los errores y entender qué es el Real Zaragoza.

Si hace años añoró poder competir con mayores garantías y recursos económicos, su afición lleva tiempo echando en falta un cariño especial, con un proyecto sólido sustentado por gente que encarne el sentimiento zaragocista y que se adapte al fútbol profesional actual. Porque no se trata de mirar al pasado más remoto. El fútbol evoluciona, se moderniza y actualiza. Y ahí debe estar el Real Zaragoza, con los medios adecuados y en las manos más adecuadas y zaragocistas posibles.

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