Denuncian a un fisioterapeuta por abusar de una septuagenaria mientras le hacía un masaje en Caspe

La mujer empezó a sospechar que algo sucedía cuando el masajista comenzó a decirle cosas que ella describió como "empalagosas"
Un agente de la Guardia Civil, de espaldas, junto a un vehículo oficial. / GUARDIA CIVIL
Un agente de la Guardia Civil, de espaldas, junto a un vehículo oficial. / GUARDIA CIVIL

El pasado 31 de diciembre cruzó la puerta de las dependencias de la Guardia Civil de Caspe el presidente de la asociación ASADIC, Asociación de ayuda al discapacitado de Caspe y Comarca. Quería explicar a los agente que un familiar de una de las personas de la asociación que recibe tratamientos de fisioterapia había sido presuntamente victima de una agresión sexual.

Al parecer, el autor de dichos presuntos abusos era el fisioterapeuta, que responde a las iniciales E.A.C., de origen colombiano. En la denuncia, según ha podido saber HOY ARAGÓN, se relataba que le daba besos no consentidos, "le tocaba los senos e introducía sus manos en el interior del pañal" de la víctima, una mujer de 74 años de edad.

El puesto de Caspe dio conocimiento de estos hechos al Equipo de Policía Judicial de Pina de Ebro que se hizo cargo del caso. La víctima, que acudió a declarar al puesto de la Benemérita, contó que, mientras recibía su sesión de fisioterapia, notó como  su fisioterapeuta realizaba desplazamientos Insistentes hacia la cara interna del muslo, llegando a introducir la mano dentro del pañal y tocándole la vulva. 

Además, según ha podido saber este periódico digital que ha tenido acceso a las declaraciones de la víctima, tocó su pecho por encima del sujetador, recibió caricias en la cara e intentó besarla en la boca. 

No solo tocó sus partes íntimas sino que también se dirigió a ella con términos como: "Tú tranquila, relájate, lo importante es que te sientas bien". También le conminaba a no contar a nadie lo sucedido diciéndole "esto que quede entre tú y yo".

Palabras "empalagosas" y masajes muy subidos de tono

La septuagenaria declaró también ante la Guardia Civil que lo que le llevó a estas sesiones de rehabilitación fue un ictus que le limitó la movilidad y le provocó una caída que terminó con fractura de húmero y cadera derechos.

Lo que nunca imagino es que iba a terminar denunciando a su fisioterapeuta. Todo sucedió en el gimnasio de una residencia de Caspe. "Al principio todo iba bien, pero luego me decía cosas que me resultaban un poco empalagosas", explicaba.

La mujer cuenta también que se bloqueó por el impacto de situación, al no dar crédito a lo que estaba viviendo, y que reaccionó mostrándose indiferente y abstrayéndose, esperando que fuese él el que cesara.

El acusado, representado legalmente por los abogados Carmen Sánchez y Luis Ángel Marcen, se negó a hacer declaraciones y no respondió a las preguntas de los investigadores. A raíz de esta denuncia, el fisioterapeuta ha sido puesto en libertad con cargo bajo una orden de alejamiento que le impide acercarse a la presunta víctima a menos de 300 metros de distancia.

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