Llaman como investigada a la propietaria de una guardería de Zaragoza por un caso de presuntos abusos sexuales

Ya son nueve las familias y once menores los que han denunciado a un profesor y a la responsable del centro educativo Waldorf Munay de Zaragoza

 

Imagen de la escuela en Zaragoza, actualmente cerrada/Google Maps
Imagen de la escuela en Zaragoza, actualmente cerrada/Google Maps

"Los relatos de los pequeños, de apenas 3 años de edad, guardan muchas similitudes", dicen algunas de las informaciones descritas en las declaraciones a las que ha tenido acceso este periódico digital. Y en esos relatos hay narraciones relativas a conductas sexualizadas por parte de un profesor del centro Waldorf Munay de Zaragoza.

Según ha podido saber HOY ARAGÓN, las familias de cada uno de los niños, entre los que hay menores de tan solo once meses de edad, aseguraban en sus denuncias que los pequeños salían de la guardería con ganas de ir al baño o directamente mojados por su propia orina por algún temor a acudir a los servicios del centro.

Detalles como éste hicieron que entre los progenitores comenzaran a saltar las alarmas; conductas que sus hijos, tan pequeños, repetían cuando salían del centro y, en la mayoría de los casos, respondían de manera tímida, temerosa o retraída.

Hace seis meses que se producían las primeras denuncias, en su mayoría dirigidas a un profesor que también estaba con los niños, desempeñando funciones de docencia y cuidado de los pequeños. Este hombre, imputado, dejó de realizar esas labores habida cuenta de la investigación en curso. 

Ahora el juez instructor llama a una de las dos fundadoras y gestoras del centro hasta que se produjo su cierre el pasado mes de noviembre. Así lo ha decidido el titular del Juzgado de Instrucción número 11 de Zaragoza, que todavía espera algunos testimonios de otros menores que cuyas familias se han sumado a las denuncias iniciales.

Testimonio que se realizarán en la conocida como Cámara Gesell, del Instituto de Medicina Legal de Aragón. Se trata de una serie de entrevistas en un entorno "amistoso" y cercano para los pequeños, dirigidas por psicólogos infantiles; una herramienta que funciona como prueba preconstituida y que evita la revictimización de los menores.

"Les trataba mal, les castigaba y encerraba en el sótano"

En las denuncias y testimonios de los propios niños, se ponía de manifiesto que, en relación a la nueva investigada, "era mala con ellos, les amenazaba y castigaba continuamente y les trataba mal en la mayoría de las ocasiones".

Según estos mismo relatos, aportados en la instrucción, les castigaba y encerraba en un sótano. En su relato, la investigada descartaba que esos comportamientos de los menores tuviesen relación con la escuela y culpaba de los hechos a los propios progenitores.

El magistrado considera que la directora pudo ocultar algunas situaciones que ella misma habría presenciado, como agresiones o abusos sexuales de varios tipos, llegando incluso a tener sospechas de una presunta participación en algunos casos.

Algunos de los  señalaban en sus testimonios o a través de sus padres que la investigada les daba medicación que les producía sueño, llegando describir el bote y la pastilla donde las guardaba. También relataban que les cogían muestras de orina para "ponerles tiritas". Incluso que les ponían películas de miedo o les grababan vídeos. 

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