La historia de Mario Conesa: muerto en un viaje de estudios y con un juez investigando a sus profesores del IES Ítaca

Murió en un hotel de Hasselt en 2022 con 17 años; los dos profesores que le acompañaban se enfrentan a un juicio por homicidio imprudente.
Imagen de Mario Conesa cuando cumplió los 17 años / Cedida a HOY ARAGÓN
Imagen de Mario Conesa cuando cumplió los 17 años / Cedida a HOY ARAGÓN

Era el 13 de marzo de 2022. Mario Conesa, un estudiante zaragozano de 17 años del IES Ítaca, viajó a Hasselt, en Bélgica, dentro de un intercambio Erasmus. Esa noche, según contó HOY ARAGÓN en su momento, mientras sus profesores cenaban en el centro de la ciudad con otras delegaciones, Mario se quedó solo en el hotel. Enfermo.

Con fiebre, dolor de garganta, de oídos y de músculos. Cuando sus compañeros volvieron, no estaba en la habitación. Lo encontraron muerto en el fondo del hueco de las escaleras del hostal, tras haberse precipitado desde una altura de tres plantas. Cuatro años después, como ha detallado HOY ARAGÓN en exclusiva, la Audiencia Nacional ha admitido a trámite la querella contra los dos profesores que viajaban con él y los citará a declarar por un presunto delito de homicidio por imprudencia profesional.

El viaje y la noche que lo cambió todo

Mario se incorporó al viaje ya con síntomas. Durante el trayecto había comentado a sus acompañantes que no se encontraba bien. Cuando llegaron al hotel de Hasselt, el malestar era evidente: fiebre, dolor intenso de garganta y oídos, dolores musculares. Los profesores le dieron un paracetamol y le dejaron en la habitación. "Estaba profundamente dormido", dijeron después. El resto del grupo —compañeros y los dos profesores responsables del viaje— se fue a cenar al centro de la ciudad con otras delegaciones de otros países. Ninguno se quedó con él.

Su familia lo recuerda con una frase que resume todo el horror de lo que ocurrió: "Se durmió acompañado y se despertó solo."

Las cámaras de seguridad del hotel registraron lo que pasó después. Mario se despertó sobresaltado. Salió de la habitación sin gafas —las usaba habitualmente—, sin calzado y sin el móvil. Las imágenes muestran cómo llamaba a otras puertas del pasillo, buscando a sus compañeros y profesores con desesperación. No había nadie. Esa noche, su cuerpo fue hallado en el fondo del hueco de las escaleras de emergencia.

"Nos escribía diciendo que estaba mal y que quería volver a casa"

La familia Conesa lleva cuatro años cargando con esa pérdida. Blanca, la hermana de Mario, recuerda los mensajes que él mandó durante el viaje: "Nos escribía diciendo que estaba mal, que se notaba febril y que quería volver a casa." Su madre, Mari Carmen, no puede sacarse de la cabeza un pensamiento que la persigue desde aquella noche: "Si alguien se hubiese quedado con él, nada de eso habría pasado."

Su padre, Avelino, describe el proceso judicial como una decisión que les costó mucho tomar. En los primeros momentos, el dolor fue tan grande que tardaron en procesar lo que había ocurrido. Ni siquiera contaron con ayuda para repatriar el cuerpo: fue la propia hermana de Mario quien viajó a Bélgica con su tía y unos amigos de la familia para traerlo de vuelta.

Con el tiempo, la sensación de abandono institucional fue creciendo. "Lo están tratando como si se tratara de la caída de un niño en el patio durante el recreo", trasladaron entonces los abogados de la familia al referirse al procedimiento administrativo contra el Gobierno de Aragón, que avanzaba con una lentitud que la familia vivía como una segunda herida.

El largo camino judicial: de la reclamación administrativa al juicio penal

La familia abrió dos frentes. El primero fue un procedimiento administrativo contra el Departamento de Educación del Gobierno de Aragón como responsable del IES Ítaca y de los profesores que organizaron el viaje. Ese proceso terminó con el reconocimiento de la responsabilidad civil por parte de la administración y el pago de una indemnización. No fue suficiente.

En febrero de 2025, los abogados de la familia —Fernando Pérez, del despacho Aboga10, y Christian Aísa, de De Facto— abrieron una segunda vía: la querella penal. Su objetivo era depurar responsabilidades individuales de los dos profesores que acompañaban al grupo y que abandonaron al menor enfermo para acudir a la cena con otras delegaciones.

Este sábado 5 de abril de 2026, cuatro años después de la muerte de Mario, se conoce que el magistrado Ismael Moreno, de la Audiencia Nacional, ha admitido a trámite esa querella y ha citado a los dos profesores a declarar. El cargo que se les imputa: homicidio por imprudencia profesional.

Qué dice la acusación y qué queda por resolver

La acusación particular sostiene que los profesores tenían el deber legal de cuidado, supervisión y vigilancia sobre los alumnos durante el viaje, y que ese deber fue incumplido de forma grave al dejar solo a un menor enfermo, con síntomas evidentes y en un entorno desconocido. Las imágenes de las cámaras del hotel, que muestran a Mario buscando ayuda en un estado de pánico, son el elemento central de la argumentación de la defensa de la familia.

La investigación deberá determinar si ese incumplimiento del deber de cuidado tiene relación causal directa con la muerte del joven. Es el paso que queda por resolver ante la Audiencia Nacional.

La familia Conesa lo tiene claro desde el principio. "Solo queremos limpiar la memoria de nuestro Mario", dijo Avelino. "No queremos que esto se pase por alto, y nuestro objetivo es que no vuelva a suceder nada parecido a lo que nos pasó a nosotros."

Mario tenía 17 años. Tenía planes para ir a París.

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