Le pillan cuando intentaba pagar solo 130 euros en Ikea por una cama que costaba más de 800 euros
Si intentas cambiar las etiquetas de un producto para pagar menos de su valor, te puedes meter en un buen lío. De hecho, estaríamos hablando de un delito tipificado en el Código Penal y que se llama estafa.
Le ha pasado a una mujer, que responde a las iniciales S.I.S. y que esta semana se sentaba en el banquillo de los acusados de una sala de lo penal del Palacio de Justicia de Zaragoza. A pesar de que la mujer, representada por los abogados Carmen Sánchez y Luis Ángel Marcen, insistía al juez que ella no cambió ninguna etiqueta y que era el precio que tenían las camas.
Esta zaragozana de 32 años, que vivía en Épila en el momento de la detención, se encontraba en un establecimiento comercial de la calle Teatro Malibrán, en IKEA, donde al parecer acudió sobre las nueva y media aproximadamente haciendo compras.
Los agentes de Policía Nacional que fueron requeridos en el lugar de los hechos tras una llamada al CIMACC 091 vieron al llegar que los trabajadores del centro y la seguridad del mismo habían retenido a una mujer que, al parecer, ha cambiado etiquetas para que el importe fuese menor.
Los policías se entrevistaron de manera individual con las personas que habían hecho la llamada, entre ellos el vigilante de seguridad del establecimiento que fue el que primero observó algo sospechoso.
Les dijo a los policías que al llegar a línea de cajas, concretamente en las cajas de autoservicio, había observado que el importe que había abonado una mujer era muy inferior a los objetos que se llevaba. Por eso decidió pararle y comprobar si las etiquetas de los productos eran las correctas.
Les dijo que llegó a comprobar que las etiquetas del código de barras no coincidían con los productos que había comprado. Las cifras bailaban, teniendo en algunos casos un valor muy inferior a correspondiente en tienda.
De 130 a casi 800 euros de diferencia
Este vigilante comprobó después que lo que la mujer había abonado en efectivo era una cantidad de 130 euros por una cama. Tras comprobar cuando valía dicho mueble de hogar se dio cuenta que el precio real ascendía a casi 800 euros.
Fue entonces cuando los policías nacionales se entrevistaron con la mujer retenida y ella, finalmente, acabó reconociendo en la tienda que unos minutos antes había cambiado las etiquetas para pagar menos.
La mujer, en el momento de su detención y a pesar de haber supuestamente confesado los hechos, les dijo a los agentes que no tenían una prueba fiable, por ejemplo, una grabación de alguna de las cámaras de seguridad.
Tras recoger los tickets como prueba de delito, decidieron dejar los productos motivo de la estafa en el mismo centro comercial y condujeron a la mujer, en calidad de detenida, a la comisaría de Policía Nacional de San José.
Fiscalía ve una intención de estafar desde el primer momento
Desde el primer minuto, el ministerio fiscal se interesó por la apertura de Juicio Oral ante el Juzgado de lo Penal y realizó un escrito de acusación contra S.I.S. basado, en primer lugar, en una clara intención, dice, de "obtener un ilícito beneficio económico".
explica en su informe que, tras manipular las etiquetas de varios de los productos que pretendía llevarse, los cuales tenían un precio de 798 euros, cambió las mismas, con el fin de pagar en la caja autoservicio la cantidad de 130 euros, que era la cantidad que quiso abonar, seis veces menor que el precio original del producto.
Durante el juicio, la mujer que supuestamente hizo este cambio de etiquetas y, a pesar de reconocerlo a los agentes el mismo día de los hechos, cambió su versión y lo negó todo diciendo que ella no había cambiado nada y no tenía ningún propósito más que el de comprar una cama. Ahora se e enfrenta a un presunto delito intentado de estafa, es decir, una tentativa con intención previa de cometerla.

