Denuncia al dueño de un taller por dejarle su coche averiado y no habérselo arreglado tres años después

Tras el inventario de daños explicaron a los dueños del vehículo que debían abonar antes de los arreglos una cantidad cercana a los 800 euros y el hermano de la dueña del vehículo averiado pagó 300 euros que tenía en una de sus cuentas. Nunca llegaron a recuperar el dinero que entregaron para arreglar el coche.
Imagen de parte de los mensajes mandados al taller por los dueños del coche /H.A.
Imagen de parte de los mensajes mandados al taller por los dueños del coche /H.A.

El nueve de junio de 2021 dos hermanos se desplazaban por Zaragoza con el BMW de ella cuando el vehículo sufrió un calentamiento del motor y les dejó tirados. Llamó a su seguro, que avisó a una grúa para que trasladaran el vehículo a un taller.

Declararon en su denuncia que como no conocían ningún taller, el gruista les indicó que había uno en el barrio de la Jota, pero los afectados le dijeron que si no conocía alguno que estuviese más cerca de lugar en el que se había producido el siniestro.

 El gruista les indicó uno en otra calle más cercana y decidieron llevarlo allí. Dejaron el vehículo y el mismo día recibieron una llamada del propietario del taller, que le dijo que se había roto la bomba de agua, la junta de la culata y el termostato del anticongelante, y que para arreglarlo tenía que pagar varias piezas por adelantado.

El total de los arreglos ascendía, según el responsable del taller zaragozano, a 790 euros más IVA. Para ello utilizó un mensaje escrito por WhatsApp. Explicaron que desconocían que trámites había que realizar ante una situación así y, aunque les pareció extraño que les quisieran cobrar por adelantado, el hermano de la dueña del coche averiado accedió a pagar una parte del dinero ya que no tenía más en la cuenta en ese momento.

Su hermano le entregó la cantidad de 300 euros y el propietario del taller le dijo que ya le avisaría cuando estuviera arreglado. A finales del mes de junio su hermano llamó al taller para ver cómo iba el coche y si tenía que abonar la otra mitad que dejó a deber, pero le dijeron que aún faltaba una pieza que no habían recibido.

Asegura que siguió llamando en diferentes días y siempre le daban largas con que al día siguiente estaba, pero nunca recibió llamada y siempre era su hermano o ella los que tenía que interesarse. Llegó a pasar también por el taller y en diferentes días, pero estaba cerrado.

A finales de julio le dijeron que ya habían recibido la pieza por lo que el hermano de la propietaria del coche se presentó en el taller y el operario que allí había se lo negó todo, diciéndole que aún tenían que recibir una pieza.

En una de las visitas al taller habló con uno de los trabajadores que  le llegó incluso a comentar que iba a denunciar a su jefe porque veía muchas irregularidades y que al parecer estafaba a los clientes.

UNA MULTA DE SALOU CUANDO NO TENÍA TODAVÍA EL COCHE

No fue esta la única sorpresa desagradable que se llevaron la dueña del coche y su hermano. Un día le llegó a la dueña del vehículo una notificación de una multa de tráfico de su vehículo. La fecha de la infracción era el día 27 de junio, y en dicha fecha ya llevaba veinte días en el taller mecánico.

Dicha multa no era en Zaragoza sino que de Salou, Tarragona. Descubrían que en el taller, además de engañarles habían usado su vehículo para fines particulares. El padre de la denunciante llegó a personarse en el taller y, sin que se dieran cuenta, grababa a un trabajador diciendo éste que no llevaran el vehículo a ese taller porque iban a pagar de más.

Otro cliente les confirmaba que la grúa les lleva allí los vehículos a reparar porque se llevaba presuntamente veinte euros por cada uno que traslada a ese lugar. En ningún momento, explicaron a la policía, vieron al dueño del taller con el que se comunicaban siempre por mensajes a través del teléfono móvil.

El denunciado se enfrentaba a un delito contra los derechos de los trabajadores y otro por estafa. Además le constaba una solicitud de ingreso en prisión por falsificación de documentos. En el juicio, en el que el acusado ha estado representado por los abogados Carmen Sánchez y Luis Ángel Marcen, se ha llegado a un acuerdo previo y ha sido condenado a seis meses de prisión.

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