Juicio contra una septuagenaria que estaba compinchada con un fontanero para robar joyas en la casa donde trabajaba
Se enfrenta a una pena de 16 meses de prisión ya que las joyas robadas superan el valor de mercado de 400 euros.
El denunciante ha explicado al juez de que los hechos tuvieron lugar entre el día uno y el 7 de septiembre de 2021. "Tenía hace dos meses trabajando en mi casa, encargándose de la limpieza del hogar a una empleada", relataba la presunta víctima.
Describió a la policía en su momento a dicha empleada como una mujer de unos setenta años, de nacionalidad española, complexión fuerte, de unos 160 centímetros de estatura, con el pelo largo, rubio, liso, a la que reconocería sin lugar a dudas si la volviese a ver.
Explica el perjudicado que a finales de agosto de 2021 su empleada llamó por teléfono a una compañía de seguros ya que tenían un inodoro obstruido. Al día siguiente, por la mañana, acudía a su domicilio un fontanero de la empresa aseguradora.
"Me di cuenta que enviaba miradas de complicidad a mi empleada, por lo que creí que algo tramaban o que ya se conocían", relata. cuatro días después, tras revisar sus objetos de valor, se percató de que le faltaban diversas joyas de una caja de cinturones, la cual usaba de joyero, el cual se encontraba en una mesilla.
Descubrí que el collar era robado y di una descripción de la vendedora a la policía
"Me faltaban diversas joyas de la caja, como una sortija en forma de anillo, de oro, con una hendidura en su centro con un brillante y propiedad de mi hermano", explicó al juez y previamente a la Policía Nacional cuando fue a poner la denuncia.
Al preguntarle cuándo podía valer, no supo dar una respuesta. Además, echó en falta un collar de oro del que tampoco pudo señalar su valor. Un día después de darse cuenta de estas "ausencias" en su domicilio explicó que fue al banco a sacar mil euros y cinco días después saco otro dos mil. Después de guardarlos en su cartera y dejarlo en una mesilla se dio cuenta de que el dinero había desaparecido.
PILLADOS EN UN COMERCIO DE VENTA DE ORO
En esta historia también hay un perjudicado. El propietario de una tienda de empeños de oro y otros objetos de valor. Él fue el que compró a la presunta autora del hurto el collar y entregó una copia del DNI de la dueña.
Esta mujer, explicó a la Policía Nacional, iba con un hombre, que era al parecer quién llevaba la cadena puesta en el cuello y se la quitó y se la entregó a la mujer a la que acompañaba. El dueño de la tienda de empeños la tasó y le dio el dinero a la mujer.
Después de la compra llamó a la policía para explicar a los agentes que había descubierto que era una joya robada, que había una denuncia, y llevó posteriormente el collar a los investigadores. Según explica fiscalía en su informe acerca de este hurto, la encausada no tiene antecedentes penales y resulta probado que se aprovechó de su trabajo en una vivienda privada y de la confianza por su trabajo para cometer el delito.
Que se apoderó de una sortija y un collar de oro valorados en casi 1.400 euros, así como de 3000 euros que la denunciante había sacado en los días 31 de agosto y 6 de septiembre de 2021 y que guardaba en el domicilio.
El collar fue recuperado, como ya relató el perjudicado, por la Policía Nacional en el establecimiento de empeños y compra de objetos valiosos donde la encausada lo había vendido por 868 euros como si fuera suyo.
De ahí que esta septuagenaria, defendida por los abogados Carmen Sánchez y Luis Ángel Marcen, se enfrente a un delito de hurto. Quien, con ánimo de lucro, toma cosas muebles ajenas sin la voluntad de su dueño se enfrenta, según el Código Penal, a una pena de prisión de seis a dieciocho meses si la cuantía excede de 400 euros.