Se cumplen 60 años del accidente ferroviario de Grisén: entre los más trágicos de España
Este lunes se cumplen 60 años del trágico incendio del tren correo Madrid-Zaragoza-Barcelona que, en la madrugada del 10 de febrero de 1965, arrasó varios vagones del convoy a la altura del municipio zaragozano de Grisén. La catástrofe se saldó con la muerte de al menos 30 personas, según los registros oficiales, aunque algunas investigaciones posteriores han apuntado que la cifra podría haber sido mayor.
Para honrar la memoria de las víctimas, el Ayuntamiento de Grisén ha instalado una placa conmemorativa en el cementerio municipal, en las fosas donde reposan los restos de los fallecidos. La nueva placa incluye los nombres de las personas identificadas que perdieron la vida en el siniestro. De las 30 víctimas reconocidas oficialmente, cuatro fueron trasladadas a sus municipios de origen, mientras que el resto recibieron sepultura en la localidad zaragozana.
El municipio ya había rendido homenaje a los fallecidos en el 50 aniversario de la tragedia, en 2015, con una misa y un minuto de silencio en el cementerio, además de la colocación de una primera placa. Aquel acto reunió a familiares, amigos y algunos supervivientes, quienes recordaron con emoción a quienes perdieron la vida en el desastre.
UN INCENDIO MORTAL
El incendio del tren correo de la línea Madrid-Zaragoza-Barcelona es una de las peores tragedias ferroviarias ocurridas en España. En la madrugada del 10 de febrero de 1965, el convoy comenzó a arder mientras atravesaba el término municipal de Grisén. El fuego se propagó rápidamente, atrapando a muchos pasajeros en su interior. Buena parte de los viajeros eran emigrantes andaluces que se dirigían al norte de Europa en busca de trabajo. Entre las víctimas también hubo menores de edad.
La catástrofe conmocionó a los lugareños y movilizó a los vecinos de Grisén y de los pueblos colindantes, quienes colaboraron en las labores de rescate y auxilio. También participaron ambulancias que trasladaron a los heridos al Hospital Provincial y al Hospital Militar de Zaragoza, así como distintas unidades de bomberos que intentaron sofocar las llamas.
Con este nuevo homenaje, Grisén reafirma su compromiso de mantener viva la memoria de las víctimas y recordar el trágico episodio que marcó la historia del municipio. La colocación de la placa en el cementerio simboliza el reconocimiento y respeto hacia quienes perdieron la vida aquella madrugada de febrero de 1965, garantizando que su recuerdo perdure en el tiempo.

