El pueblo de Aragón que es considerado 'milagro' por tener todo: turismo, empleo y más vecinos

Lo tiene todo: turismo, empleo y cada vez llegan más vecinos. Desde el año 2000, esta localidad aragonesa ha sumado más de 500 habitantes.

En un contexto donde muchos municipios rurales luchan contra la despoblación, hay un municipio en Aragón que se ha consolidado como un ejemplo de revitalización y crecimiento. Lo tiene todo: turismo, empleo y cada vez llegan más vecinos. Desde el año 2000, esta localidad aragonesa ha sumado más de 500 habitantes, pasando de los 2.000 vecinos a superar los 2.500 en la actualidad.

Se trata de uno de los símbolos turísticos de Aragón: el municipio de Valderrobres. Y, según el alcalde, Carlos Boné, el secreto no radica en fórmulas mágicas, sino en una combinación de empleo, turismo y estrategias de desarrollo sostenible.

El caso de Valderrobres demuestra que, con empleo, turismo sostenible y una gestión eficiente del patrimonio, es posible revitalizar municipios rurales y garantizar su futuro. El Matarraña se ha convertido en un ejemplo de cómo combinar tradición y modernidad para atraer tanto a visitantes como a nuevos vecinos.

Un motor económico impulsado por el grupo Arcoíris

El grupo Arcoíris, con su matadero y su fábrica de piensos, es el principal dinamizador económico de la comarca, generando 600 empleos directos. "Es el motor económico que nos ha permitido crecer", destaca Boné, subrayando la importancia de esta industria para la estabilidad y el desarrollo del municipio. A ello se suma el atractivo del turismo, que ha evolucionado significativamente en las últimas décadas.

El turismo, la gran clave de su conocimiento

Valderrobres, enclavado en el Matarraña, una de las comarcas más atractivas del interior de Aragón, ha sabido capitalizar el auge del turismo rural. "Hemos pasado de tener casas rurales como actividad complementaria a convertirlas en la principal fuente de ingresos para muchas familias", explica el alcalde. Esta transición no ha ocurrido de forma espontánea, sino que ha requerido una planificación estratégica e importantes inversiones.

La recuperación del patrimonio ha sido clave en esta transformación. El castillo de Valderrobres, gestionado por una fundación creada para su preservación y promoción, es el ejemplo más destacado. "Hemos pasado de recibir unas 13.000 visitas en 2010 a más de 40.000 en 2024", apunta Boné. Esta tendencia ha situado a Valderrobres y al Matarraña como destinos destacados en el mapa turístico de Aragón.

El crecimiento poblacional del municipio no solo se ha nutrido de vecinos de otras localidades cercanas, sino también de una importante llegada de extranjeros. "Tenemos vecinos de más de 20 nacionalidades: Rumanía, Marruecos, Ucrania, Senegal o Inglaterra", señala Boné. Esta diversidad ha contribuido a enriquecer la comunidad, promoviendo una integración que refuerza el tejido social del municipio.

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