Zaragoza pone fin a los vertidos al Gállego desde Peñaflor con una inversión de casi 4 millones
Zaragoza invertirá 3,9 millones en una nueva canalización para evitar que el barrio de Peñaflor siga vertiendo aguas residuales directamente al río Gállego.
El Ayuntamiento de Zaragoza ha dado un paso decisivo para solucionar uno de los principales problemas ambientales del barrio rural de Peñaflor: el vertido directo de aguas residuales al río Gállego. El Gobierno municipal ha aprobado el proyecto de ejecución, elaborado por la sociedad municipal Ecociudad, que ya cuenta con el visto bueno de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) y que saldrá próximamente a licitación.
El plan contempla la construcción de un sistema de canalización y bombeo que permitirá reconducir las aguas al sistema de tratamiento de la EDAR de La Cartuja, eliminando así los vertidos sin depurar. La inversión estimada asciende a 3,9 millones de euros.
UNA DEMANDA HISTÓRICA
El consejero municipal de Urbanismo, Víctor Serrano, ha subrayado que este proyecto da respuesta a una demanda vecinal largamente olvidada, y ha recalcado que permitirá mejorar el desarrollo urbanístico del barrio y avanzar hacia los objetivos de sostenibilidad del municipio.
Aunque Zaragoza trata actualmente el 99% de sus aguas residuales, todavía existen algunas zonas como Peñaflor donde no se ha implantado un sistema de depuración. Este barrio dispone de una red unitaria de alcantarillado que vierte tanto aguas residuales como escorrentías pluviales al Gállego a través de un colector de hormigón de gran tamaño.
UNA INFRAESTRUCTURA ADAPTADA AL ENTORNO
El proyecto, desarrollado tras años de estudios, opta por una solución más viable que la construcción de una nueva depuradora, desechada por motivos técnicos y de espacio. En su lugar, se plantea:
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Un tanque de tormentas, que recogerá tanto aguas fecales como pluviales.
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Una estación de bombeo anexa al tanque, que impulsará el agua mediante una tubería de 1.250 metros hasta un punto elevado.
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Un emisario por gravedad de 6,9 kilómetros hasta conectar con la red de Zaragoza en la EDAR La Cartuja.
El trazado de la nueva infraestructura se ha diseñado para minimizar la afección a zonas urbanas y propiedades privadas, aprovechando caminos y terrenos públicos.
DETALLES TÉCNICOS DEL PROYECTO
El tanque de tormentas se ubicará en una parcela de regadío próxima al colector general del municipio, a menor cota para facilitar la recogida de aguas. El diseño incluye un canal interno para evitar la acumulación de sedimentos, lo que facilitará el mantenimiento del sistema.
Desde allí, la impulsión sube por la rampa del escarpe de Peñaflor, atraviesa la carretera A-121 y continúa hacia un pozo de rotura de carga. En este punto arranca el emisario de más de seis kilómetros, que cruzará terrenos del CSIC y el CITA, la acequia de Urdán y la carretera A-123, para finalmente integrarse en la red de saneamiento.
UN PASO CLAVE PARA LA SOSTENIBILIDAD
Ecociudad ha señalado que esta actuación forma parte de su estrategia para eliminar los vertidos al medio natural sin tratamiento previo, en línea con la normativa ambiental y los compromisos europeos.
Con esta infraestructura, Zaragoza refuerza su posición como ciudad comprometida con el medio ambiente y responde a las demandas de los vecinos de Peñaflor, que llevaban décadas esperando una solución definitiva a un problema que afectaba tanto al entorno natural como a la calidad de vida en el barrio.

