El Concurso de Tapas de Zaragoza y Provincia llega a su XXIV edición, entre el 8 y 18 de noviembre, con la participación de 113 establecimientos, lo que supone un 32% más que el año anterior. El evento está organizado por la Asociación Café y Bares de Zaragoza y Provincia.
De los 133 establecimientos participantes este año, un 44 por ciento están ubicados fuera del centro de la capital aragonesa, ya que se reparten en siete distritos de Zaragoza capital pero también en establecimientos de Nuévalos, Morata, Fuendejalón, Alagón, La Almunia, Cariñena, Cuarte o Cadrete, entre otros.
Además de los bares de la provincia, el resto de establecimientos se distribuyen en Casco Histórico; Centro; Las Fuentes/San José/Torrero; Universidad/Casablanca/Valdespartera; Margen Izquierda y La Almozara/Casetas/Delicias/Miralbueno.
*Todos los establecimientos que participan están citados al final de este artículo
Del total de bares inscritos, un 46% participa en el concurso por vez primera o no ha participado en la edición del año anterior, es decir, 51 establecimientos.
En esta edición se incorpora la categoría de tapa mediterránea, que se suma así a la aragonesa y original, y debido a la altísima calidad de las tapas se han ampliado a 13 los galardones que se entregarán tras la final, que tendrá lugar el 27 de noviembre y que incluye por primera vez el reconocimiento a la segunda y mejor tapa de Zaragoza, además de los mejores en cada categoría y los finalistas.
LAS OFERTAS
Para disfrutar de estas tapas se podrá comprar un bono en cualquiera de los locales participantes por 9,50 euros que incluye tres tapas más la bebida y, de cuyo importe, 0,50 céntimos se destinarán a un fin solidario, en este caso, la asociación Believe in Art que decora las habitaciones de los hospitales infantiles para que parezca un lugar distinto.
En la edición del pasado año se vendieron 58.000 tapas y este año se prevé que la cifra se encuentre entre las 120.000 y 130.000. Al margen del beneficio económico del certamen, otro de los valores de este concurso es descentralizar y desestacionalizar el turismo en otoño como para dinamizar los pueblos participantes.