"El objetivo no es convertir los municipios de Huesca en un Gran Hermano, sino dotarlos de seguridad"
Dotar de seguridad a los pueblos pequeños de la provincia de Huesca así como servir de herramienta disuasoria ante posibles delitos. Son los principales objetivos del Plan de Seguridad Rural de Diputación Provincial de Huesca (DPH), que va a dotar de cámaras de vigilancia a las calles de más de 50 municipios oscenses de menos de 2.000 habitantes.
Estadilla es una de las localidades que han solicitado las ayudas de la DPH, que ha destinado 100.000 euros a este plan. "El objetivo es dotar de mayor seguridad al municipio. Es algo que los vecinos llevaban tiempo demandando", asegura Pilar Lleyda, alcaldesa de Estadilla. Con algo más de 800 habitantes, no disponen de Policía Local y la Guardia Civil no tiene suficientes recursos.
Por eso, instalar cámaras de vigilancia en las calles es una opción que el Ayuntamiento ya contemplaba antes de que DPH lanzara este Plan de Seguridad Rural. "Habíamos iniciado los trámites para tener la autorización administrativa en febrero. Cuando surgió el plan nos presentamos a la subvención porque así podremos poner más cámaras y con mejores tecnologías", explica Lleyda.
El municipio es eminentemente agrícola y ganadero. "Aunque no es que tengamos muchos robos o vandalismo extremo, es una medida de prevención", señala la alcaldesa. "El objetivo no es convertir los municipios en un Gran Hermano, sino dotarlos de seguridad y dar instrumentos tanto a la Administración y la Guardia Civil que les sirvan de ayuda cuando sucedan actos delictivos", añade.
COLOCACIÓN ESTRATÉGICA
En Estadilla los técnicos ya han empezado a trabajar para que las cámaras se puedan instalar lo antes posible. Por el momento, se colocarán en los principales accesos al municipio por carretera y también en la entrada a caminos, para controlar posibles robos de material. Además, también las habrá en instalaciones y áreas municipales, como parques o zonas deportivas.
"El plan de DPH busca la seguridad del medio rural, necesaria en un mundo cada vez más despoblado y con menos recursos", reflexiona la alcaldesa de Estadilla, donde todos los vecinos están de acuerdo con la instalación de las cámaras de vigilancia.
Lo mismo sucede en Alcubierre, localidad de unos 400 habitantes de la comarca de Los Monegros. La economía de este municipio se basa en las explotaciones ganaderas de porcino. Desde hace dos años hay once cámaras de vigilancia instaladas en sus calles. "Se gestionó así desde el anterior equipo de gobierno ante el aumento de los robos tanto en casas del pueblo como en las explotaciones del monte", explica Pedro Suñén, alcalde de Alcubierre.
Ahora, se opta a las ayudas de la DPH para mejorar la tecnología de algunas de ellas y disponer así de imágenes con mejor resolución. "La videovigilancia es una ayuda para evitar robos porque aquí no tenemos cuartel de Guardia Civil. El más cercano está en Lanaja y presta servicio a varios municipios de la zona", argumenta el edil.
Según su experiencia, la mera instalación de las cámaras ya ha servido para que se reduzcan los actos delictivos en Alcubierre. "Es una herramienta disuasoria y, aunque no se han acabado del todo, sí han disminuido", asegura Suñén. Además, algunos de los robos que se han cometido se han podido resolver gracias a tener imágenes grabadas.

