Cómo FCC mantiene limpia Zaragoza cada día: 1.000 operarios, 600 vehículos y la mayor gasinera de Aragón

El 86% de los camiones de limpieza de Zaragoza ya no usa diésel: así es la flota de FCC.

Cada mañana, antes de que la mayoría de zaragozanos salga a la calle, ya hay más de 600 vehículos y mil operarios trabajando para mantener limpia la ciudad. Detrás de ese despliegue está FCC Medio Ambiente, empresa que lleva presente en Zaragoza desde 1941 y que desde marzo de 2023 gestiona el nuevo contrato municipal de limpieza viaria y recogida de residuos. Un contrato que, por dimensiones y ambición medioambiental, es uno de los más importantes de la compañía en toda España.

Un despliegue diario que pocas ciudades pueden igualar

Los números dan idea de la magnitud del servicio. Cada día se despliegan 478 equipos de limpieza viaria y 124 de recogida de residuos por las calles de Zaragoza. Para sostener esa operativa, FCC cuenta con un parque central, cuatro parques secundarios, 21 centros auxiliares y 10 locales de barrio repartidos por la ciudad. Una red de infraestructuras pensada para minimizar tiempos de desplazamiento y maximizar la eficiencia del servicio en una ciudad de casi 700.000 habitantes.

El reto no es solo mantener limpia la ciudad. Es hacerlo de forma cada vez más sostenible, con menos emisiones, menos ruido y menos consumo energético. Y ahí es donde el nuevo contrato marca una diferencia real respecto al anterior.

Del diésel al gas y la electricidad: la transformación de la flota

Uno de los cambios más visibles del nuevo contrato es la renovación de la flota de vehículos. El objetivo declarado es reducir en un 20% la huella de carbono respecto a la contrata anterior, y los números acompañan esa ambición.

El 33% de los vehículos operativos en Zaragoza son completamente eléctricos, con etiqueta CERO emisiones. Un 53% adicional funciona con Gas Natural Comprimido y tiene etiqueta ECO. Solo el 14% restante sigue usando diésel, con modelos más eficientes y menos contaminantes que los anteriores. En la práctica, el 86% de la flota ya opera sin combustibles fósiles convencionales.

La reducción de emisiones de CO₂, NOx y partículas en suspensión tiene un impacto directo en la calidad del aire de la ciudad. Y los sistemas de insonorización incorporados en los nuevos vehículos reducen también la contaminación acústica, especialmente relevante en el servicio nocturno que opera en el centro y en barrios como Delicias o el Actur.

La mayor gasinera de Aragón, construida para limpiar Zaragoza

Para sostener una flota tan numerosa de vehículos de GNC, FCC tuvo que construir su propia infraestructura de suministro. El resultado es la estación de compresión de gas natural más grande de Aragón, capaz de repostar simultáneamente entre 30 y 35 camiones recolectores y con una capacidad de suministro de hasta 2.966 metros cúbicos normales de gas por hora.

Una instalación de ese tamaño no se construye para un contrato ordinario. Es una apuesta a largo plazo que refleja la dimensión del compromiso de FCC con Zaragoza y, al mismo tiempo, un activo que refuerza la autonomía operativa del servicio frente a la dependencia de gasineras externas.

Tecnología para limpiar mejor y llegar donde antes no se llegaba

El nuevo contrato no solo renueva vehículos. Introduce también servicios que antes no existían o que se hacían de forma menos eficiente. El barrido dual combina la actuación simultánea sobre calzada y acera, con operarios equipados con sopladoras y maquinaria de barrido mecánico o mixto. El resultado es una limpieza más completa en menos tiempo y con menos pasadas por cada calle.

Para las zonas peatonales y los espacios de difícil acceso —calles estrechas del Casco Histórico, pasajes, zonas de escaleras— se han incorporado vehículos auxiliares eléctricos: triciclos y patinetes que permiten llegar donde un camión convencional no puede entrar.

Y para las fachadas con grafitis en zonas altas, el servicio de limpia-pintadas en altura permite actuar sobre elementos que antes quedaban sin tratar, mejorando la imagen de barrios como La Almozara, San José o Las Fuentes, donde este tipo de intervención tiene más demanda.

Sin colaboración ciudadana, el sistema no funciona

Todo este despliegue tecnológico y humano tiene un punto débil: depende de que los vecinos usen bien los servicios. FCC y el Ayuntamiento de Zaragoza impulsan campañas de concienciación y refuerzan la dotación de contenedores en las calles con mayor generación de residuos. Pero el sistema solo funciona bien cuando cada zaragozano pone de su parte: reciclar correctamente, no tirar basura fuera de los contenedores y usar los servicios de recogida de voluminosos o los puntos limpios cuando corresponde.

Una ciudad limpia no es solo responsabilidad de los mil operarios que salen cada mañana. Es también responsabilidad de los 700.000 vecinos que la usan cada día.

Comentarios