Invertir en inmobiliario sin comprar una casa: cómo hacerlo de forma diversificada y eficiente
España sigue siendo un país de propietarios. El 77% de los españoles vive en una vivienda en propiedad, una cifra que apenas ha variado en los últimos años y que nos sitúa entre los países con mayor proporción de propietarios de la Unión Europea. En Aragón, la cifra es muy similar: el 76,5 % de los hogares tienen su vivienda en propiedad, según los últimos datos del INE.
Tradicionalmente, los españoles hemos tenido una gran predilección por el ’ladrillo‘: una inversión que se puede ver y tocar, que responde a la necesidad de estabilidad y, en muchos casos, al componente emocional de tener un hogar propio. Sin embargo, en un contexto económico y demográfico cada vez más cambiante, la inversión inmobiliaria va mucho más allá de comprar una vivienda.
Hoy existen muchas maneras de invertir en este sector sin necesidad de asumir el coste ni la gestión directa de un inmueble. Fondos especializados, socimis o acciones de compañías del sector permiten acceder a la rentabilidad del mercado inmobiliario de forma diversificada, líquida y profesional, y con importes de entrada más asequibles.
Álvaro Lana, director de Abante en Aragón, explica que la elección de un tipo de activo u otro no debe hacerse de manera aislada y sin hacer previamente un ejercicio de planificación financiera: “Dependerá de las circunstancias personales, del objetivo que se persiga y del momento vital en el que esté cada persona. No es lo mismo estar en una fase de ahorro e inversión con un gran horizonte temporal por delante, que estar en la fase de consumo de rentas. Por eso, lo más importante es entender qué papel debe tener el inmobiliario dentro del patrimonio total de cada persona”.
Los tres bolsillos del patrimonio
Desde Abante explican que el punto de partida de toda buena planificación pasa por ordenar el patrimonio en tres grandes bolsillos: inmobiliario, empresarial y financiero. Cada uno cumple un papel distinto y ayuda a responder a una pregunta clave: ¿qué parte debe destinarse a cada uno para tener un patrimonio equilibrado?
El bolsillo inmobiliario suele ser el más representativo en las familias españolas. Incluye tanto la vivienda habitual como las segundas residencias o, en algunos casos, inmuebles destinados al alquiler. “Cuando queremos incorporar activos que generen rentas, conviene hacerlo con criterio, buscando diversificación por uso, localización y tipo de inquilino. No es lo mismo depender de un solo alquiler que tener exposición a distintos activos”, añade Lana.
En ese sentido, las socimis se han consolidado como una alternativa eficiente. Permiten acceder a una cartera profesionalmente gestionada, con distintos tipos de inmuebles y contratos de alquiler estables. Además, ofrecen ventajas fiscales y una liquidez mayor que la propiedad directa.
De las socimis a los fondos: invertir de la mano de expertos
En un momento marcado por la subida de precios en el mercado residencial -tanto en compra como en alquiler- y por la falta de oferta en las grandes ciudades, invertir en inmobiliario exige análisis y perspectiva.
Joaquín López-Chicheri, socio director de Asesoramiento Inmobiliario de Abante y presidente de la socimi Vitruvio, subraya que “la demografía es el indicador más relevante a largo plazo para entender hacia dónde va el mercado”. Los datos lo confirman: según el INE, la población española ha crecido en más de un millón de personas en los dos últimos años, impulsando la demanda de vivienda en las principales áreas urbanas -Madrid, el arco mediterráneo y las islas-.
Y es que frente a la tradicional idea de “una casa como inversión”, los vehículos inmobiliarios gestionados profesionalmente ofrecen mayor diversificación y eficiencia. Vitruvio, por ejemplo, combina en su cartera activos residenciales, comerciales, logísticos y de oficinas, con una rentabilidad media por alquiler del 5,8% y una ocupación cercana al 98%.
Este modelo permite repartir riesgos por tipo de activo y por inquilino, y acceder a oportunidades que, de forma individual, serían inalcanzables. Además, los cambios en el ciclo económico y en los tipos de interés han devuelto atractivo a la inversión en rentas. Con la bajada del euríbor a la zona del 2%, los activos que generan flujos estables vuelven a ser una pieza interesante para complementar otras inversiones financieras.
Además de las socimis, otra forma de acceder al sector inmobiliario gestionado profesionalmente es a través de fondos de inversión especializados.
En Abante, por ejemplo, existe el fondo Abante Sector Inmobiliario, gestionado por José Ramón Iturriaga, socio de la firma. Con liquidez diaria, permite invertir en las mejores compañías del sector, con gestores expertos y exposición diversificada a distintos subsectores -oficinas, residencial, hoteles, comercial o logística-, así como a las nuevas tendencias del inmobiliario, como los centros de datos, el coliving o las residencias de estudiantes. Además, cuenta con una clase de reparto de dividendo que lo convierte en una solución atractiva para quienes buscan complementar su inversión con rentas periódicas.
Planificar con horizonte de longevidad
Otro de los factores clave, como señala Lana, es la longevidad. “Vamos a vivir más y, por tanto, a necesitar financiar más años de vida. Eso nos obliga a repensar la forma en la que invertimos”, explica. En un contexto en el que vamos a tener que estirar más nuestro dinero, las inversiones que generan rentas explícitas, como las socimis o los fondos especializados, son una herramienta eficaz para complementar la pensión pública y mantener la estabilidad financiera durante los años de jubilación.
Por eso, antes de decidir cuánto destinar al inmobiliario, es esencial hacer un ejercicio de planificación financiera que tenga en cuenta la foto completa: ingresos, patrimonio, objetivos y horizonte temporal. “En Abante ayudamos a las personas a entender cómo encaja el inmobiliario dentro de su proyecto vital y de inversión. No se trata de comprar o no comprar, sino de construir un patrimonio equilibrado y adaptado a cada etapa de la vida”, concluye Lana.
¿Quieres saber más? Accede a la web de Abante.