Nacho Royo desvela los retos y aprendizajes detrás del Festival Vive Latino en Zaragoza
Nacho Royo repasa su trayectoria y el impacto del Vive Latino en Zaragoza, un festival que reúne a miles de personas y que defiende como motor cultural, económico y social.
El histórico promotor musical y director del Festival Vive Latino Zaragoza, Nacho Royo, fue el protagonista del último episodio del podcast de Aldo Sorrosal, donde compartió recuerdos de sus más de cuarenta años de trayectoria en la industria musical, habló de los desafíos de levantar un festival que reúne a decenas de miles de personas y reflexionó sobre los aprendizajes que le ha dejado una vida dedicada a la música y al emprendimiento.
Royo recordó cómo su pasión por la música nació en la adolescencia y lo llevó a abrir la sala En Bruto, que durante los años 80 y 90 se convirtió en un referente nacional y en la que actuaron artistas internacionales y comenzaron a despuntar grupos como Héroes del Silencio. Ese espíritu de apostar por la música en directo ha guiado su carrera y está muy presente en el proyecto del Vive Latino. En la conversación, insistió en que lo más importante para que un festival funcione es el valor humano: “El equipo es la clave. Si no tienes el respeto de abajo, estás condenado al fracaso”, señaló, en alusión a todos los profesionales que sostienen un evento de esta magnitud, desde los técnicos y montadores hasta los artistas emergentes.
Traer el Vive Latino a Zaragoza, confesó, fue el resultado de más de doce años de insistencia hasta conseguir el apoyo institucional necesario. Hoy, el festival se ha consolidado como uno de los grandes acontecimientos culturales de la ciudad, capaz de reunir entre 30.000 y 40.000 asistentes por edición, con un público diverso formado en un 50% por aragoneses, un 30% por visitantes de otras comunidades españolas y un 20% de carácter internacional. Además del impacto cultural, subrayó también la importancia económica que tiene para Zaragoza y su entorno: el festival mueve en torno a tres millones de euros de presupuesto, pero su retorno va mucho más allá de las cifras, ya que supone un gran impulso para la hostelería, el turismo y la imagen de la ciudad. “Genera un retorno que va mucho más allá de lo económico: se trata de hacer felices a las personas”, dijo con convicción.
La charla fue también una oportunidad para que Royo compartiera enseñanzas que van más allá de la música y que forman parte de su filosofía de vida. Explicó que muchos disgustos en los negocios, con el tiempo, pierden importancia y que no hay que sufrir en exceso por los fracasos. Reconoció que su mayor error fue haber invertido en negocios que no conocía y que lo aprendido de esa experiencia fue no tocar lo que no se domina. Sobre el liderazgo fue claro: “El equipo es lo principal. Si no cuidas a la gente que trabaja contigo, no funcionará jamás”. También se refirió a la juventud actual, a la que considera más preparada que nunca, pero al mismo tiempo más acomodada, con poca disposición a arriesgar. Y en relación a las redes sociales, lanzó un mensaje contundente: “Las redes son un vertedero. Lo primero que haría es obligar a escribir con nombre y apellidos”.
Más allá de las anécdotas y los recuerdos, la conversación entre Nacho Royo y Aldo Sorrosal se convirtió en un repaso vital que mezcla la historia del Vive Latino con consejos útiles para emprendedores, artistas y amantes de la música. En cada reflexión se percibió el peso de la experiencia y la mirada de alguien que ha dedicado toda su vida a la cultura y que sigue creyendo que los festivales no solo generan riqueza, sino que también cumplen con una misión fundamental: crear momentos de felicidad compartida y reforzar el tejido cultural y social de una ciudad como Zaragoza.