Salud vaginal: cuidados y hábitos recomendados en cada etapa de la vida
El equipo médico de ginecología y obstetricia de Quirónsalud Zaragoza detalla algunos consejos para prevenir enfermedades
Una salud vaginal correcta es fundamental para el bienestar de la mujer en todas sus etapas vitales, ya que esta afecta a la vida sexual y, en algunos casos, también a la fertilidad. Mantenerla sana implica adoptar prácticas apropiadas que ayuden a prevenir problemas de salud en un futuro, por ejemplo una higiene adecuada, una alimentación saludable o una correcta hidratación, entre otros hábitos.
Además, se recomienda realizar una revisión ginecológica anual para localizar posibles enfermedades de manera temprana. En este sentido, las pruebas de detección precoz de cáncer de cérvix se deben realizar, en función de la edad, mínimo cada tres o cinco años. Sin embargo, si se sufre cualquier anomalía, hay que acudir al especialista para realizar una exploración.
“En la consulta, los problemas de salud vaginal más frecuentes suelen estar relacionados con la vulvovaginitis (inflamación o infección de la vulva o vagina)”, explica el doctor Ramiro Laborda, especialista en ginecología y obstetricia de Quirónsalud Zaragoza. Esta clase de patologías puede ser de dos tipos. Por un lado, las infecciosas, producidas por un germen o bacteria, siendo la más común la candidiasis. Y, por otro lado, las no infecciosas, como la atrofia vaginal -propia de la perimenopausia o postmenopausia- u otras situaciones en las que se sufre un descenso del nivel de estrógenos, por ejemplo la lactancia o el puerperio.
A este respecto, la doctora Lourdes Gabasa, especialista en ginecología y obstetricia del centro hospitalario, señala que “la alteración de la microbiota vaginal favorece la aparición de la vaginitis y de infecciones. Los principales síntomas de que hay algún problema son los cambios en el flujo vaginal (mayor cantidad, diferente color u olor desagradable), picor o sensación de irritación, dispareunia (dolor en las relaciones sexuales) y, en ocasiones, infecciones de orina”.
¿QUÉ CONDICIONA LA SALUD VAGINAL?
Normalmente influyen diversos factores. “El más importante y no modificable es la edad. La mujer sufre diferentes alteraciones en función de la etapa en la que se encuentra. En edad reproductiva, afecta el momento del ciclo menstrual y el método anticonceptivo utilizado. Durante el embarazo, los cambios hormonales producen modificaciones en el pH vaginal y, en la menopausia, se produce una reducción del nivel de estrógenos”, indica la especialista. “También -continúa-, pueden experimentarse alteraciones por la administración de determinados tratamientos (antibióticos, quimioterapia o radioterapia) o el uso de algunos productos higiénicos”.
En general, se aconseja utilizar tejidos naturales y ropa interior de algodón, usar un detergente con pH neutro, no llevar mucho tiempo el bañador mojado y vestir prendas holgadas. En relación con la higiene, es recomendable aplicar jabones específicos para la zona íntima que no alteren el pH vaginal, no realizar duchas vaginales, mantener una correcta higiene limpiándose siempre de delante hacia atrás y evitar la depilación total de la zona. Asimismo, los niveles altos de estrés también pueden influir de forma negativa en la salud vaginal.
“Además -concreta la doctora Gabasa-, en niñas y adolescentes, hay que fomentar una higiene adecuada y evitar la ropa sintética ajustada. Las pacientes en edad fértil deben llevar a cabo un cuidado especial durante la menstruación y cambiar con frecuencia el tampón, compresa o salvaslip. A su vez, es conveniente utilizar compresas que no contengan materiales plásticos”.
“Durante la menopausia -añade-, hay que prestar atención al síndrome genitourinario, una patología caracterizada por provocar sequedad vaginal, dolor en las relaciones sexuales, prurito y, a menudo, vulvovaginitis y cistitis. Esta afección suele estar provocada por el déficit de estrógenos. Y, si es preciso, es importante utilizar tratamientos hidratantes vaginales. Asimismo, en circunstancias especiales, por ejemplo durante un tratamiento antibiótico, es aconsejable combinarlo con el consumo de probióticos para no dañar la microbiota”.
Mantener una microbiota vaginal en equilibrio es crucial. Este conjunto de microorganismos ayuda a mantener un pH ácido en la vagina y protegerla frente a gérmenes y agentes patógenos. “Por este motivo, sufrir disbiosis, es decir, un desequilibrio en la flora vaginal, aumenta el riesgo de contraer infecciones”, aclara el doctor Ramiro Laborda.
Por todo ello, hay que tener en cuenta determinados factores que afectan al equilibrio de las bacterias que conforman este ecosistema. “En este sentido, subraya Ramiro Laborda-, se desaconseja el uso de lejías o suavizantes perfumados para lavar la ropa porque habitualmente contienen agentes agresivos e irritantes. En cuanto a la higiene, hay que evitar las esponjas, los guantes sintéticos o los desodorantes íntimos”.
Igualmente, la alimentación condiciona de manera directa e indirecta la salud vaginal. Los productos ricos en vitaminas D y E y los ácidos grasos omega 3, como las espinacas, las almendras, el pescado azul o el aguacate, están especialmente recomendados para mantener un equilibrio óptimo en la flora vaginal al ayudar a producir péptidos antimicrobianos. Estas proteínas de origen natural tienen propiedades antibióticas y son componentes clave del sistema inmunológico, protegiendo a la mujer frente a la vaginosis bacteriana. También se recomienda evitar alimentos con azúcares de absorción rápida, especialmente el pan blanco, los pasteles, los dulces o los refrescos, ya que predisponen a la proliferación bacteriana y la disbiosis.