Los métodos más raros para ahorrar: así son los "tacaños extremos" que anteponen el dinero a la salud
Los expertos en finanzas recomiendan destinar entre un 10% y un 20% de los ingresos mensuales al ahorro, aunque la cantidad puede variar según la situación económica de cada hogar. Lo importante no es ahorrar grandes sumas de dinero, sino mantener una constancia mes a mes que permita crear un colchón financiero con el tiempo.
Incluso pequeñas cantidades pueden marcar la diferencia a largo plazo si se convierten en un hábito estable y planificado. Sin embargo, existen los llamados “tacaños extremos” que utilizan diferentes técnicas desmesuradas para no gastar y ahorrar un puñado de euros.
El uso del papel higiénico
Uno de los métodos más locos es el de secar el papel higiénico, que normalmente se emplea para limpiarse la orina. Tras realizar el secado se puede volver a usar de nuevo. Esta técnica fue comentada en el programa de David Broncano, La Revuelta, por Maribel Verdú, quien dijo que una amiga suya lo llevaba a cabo diariamente.
Pero hay otros muchos casos que resaltan también. Un ejemplo perfecto es el de Keith, una estadounidense que cada vez que acude a un baño público suele llevarse el papel que ha utilizado para secarse las manos en vez de tirarlo a la basura.
Por otro lado, se puede vivir completamente gratis cobrando el alquiler a tus propias amistades. Es el caso de Greg Insco, quien consiguió hacerse con un condominio y aprovechó un fallo en el sistema para mudarse con dos amigos, Kevin y Rodge.
A pesar de que el domicilio era pequeño y los muebles de los tres suponían un problema, el alquiler que les cobraba mes a mes a ambos amigos merecía la pena para generar beneficios económicos.
Además, Greg no pagaba nada de alquiler al propietario, ya que llegaron a un acuerdo en el que solo le cortaba el césped de vez en cuando a cambio de quedarse en la vivienda. Por lo tanto, todo el dinero que ganaba a través de sus amigos era para su gasto personal.
Desde congelar la tarjeta hasta reutilizar las bolsitas de té
Por último, la historia de Roy es todavía más alucinante. Este estadounidense congela la tarjeta de crédito para evitar pagar impulsivamente, ya que tenía que derretir el hielo para poder usarla en casos de fuerza mayor.
Esto parece una estrategia eficaz, pero hoy en día existen muchos otros dispositivos con los que poder pagar. Además, realizar esta acción podría dañar el estado de la tarjeta.
Roy también ejecuta otras medidas para ahorrar en el supermercado. Se dedica a quitar los tallos de las cerezas o las ramas de las uvas para que pesen menos y así pagar menos dinero.
También se esfuerza por encontrar comida gratuitamente, como los sobres de kétchup o mayonesa que hay en las hamburgueserías. De esta manera se ahorra comprar su propio bote.
En las heladerías suele pedir muestras gratuitas y llega a probar hasta 14 sabores distintos ahorrándose el postre. Roy ahorra incluso cuando va a tomar el té reutilizando las bolsitas.
Unas técnicas poco recomendables
Cuando llega a casa, sus métodos de ahorro son todavía más extremos. Después de sacar el papel higiénico de la compra, separa manualmente las capas de los rollos de doble hoja para conseguir el doble de unidades. Además, reutiliza distintos productos del día a día: afila las cuchillas de afeitar desechables para prolongar su uso y aprovecha el hilo dental gratuito que recibe en el dentista para evitar realizar nuevos gastos.
Aunque mantener hábitos de ahorro es positivo, llevarlos al extremo puede acabar afectando a la calidad de vida e incluso a la higiene o la salud. Los expertos recomiendan encontrar un equilibrio entre controlar los gastos y cubrir correctamente las necesidades básicas del día a día, ya que obsesionarse con reducir cualquier coste puede generar conductas poco saludables y un impacto negativo en el bienestar personal.

