Bronca en el pleno de Calatayud: el PSOE se va y acusa al alcalde del PP de "déspota"
Se debatía sobre la gestión de los patinetes en el orden del día, pero lo que se coció en el pleno municipal de Calatayud del jueves no tenía nada que ver con la movilidad urbana. Tenía que ver con el pulso entre un alcalde del PP que gobierna con mayoría y una oposición socialista que lleva meses acumulando malestar. Y el pasado pleno municipal, ese malestar encontró su punto de ebullición.
Los cinco concejales del PSOE se levantaron de sus asientos y abandonaron el salón de plenos antes de que se cerrara la sesión. Sus sillas quedaron vacías mientras se procedía a la votación de la moción que ellos mismos habían presentado —sobre la regulación de los patinetes eléctricos en la ciudad— y que salió derrotada al contar únicamente con sus votos. Una imagen que en política municipal dice mucho sin necesidad de palabras: cuando la oposición se va, algo ha roto antes de que acabe la sesión.
La chispa: un debate sobre patinetes que se salió del carril
La moción del PSOE era, sobre el papel, una propuesta técnica. Los socialistas pedían modificar la Ordenanza General de Tráfico de Calatayud para regular de forma más precisa la circulación de los patinetes eléctricos, un medio de transporte cuya presencia en las calles bilbilitanas ha crecido sin que la normativa local haya evolucionado al mismo ritmo. Nada especialmente polémico. El tipo de propuesta que habitualmente se debate, se vota y se archiva sin mayor trascendencia.
Pero el debate no fue tranquilo. El alcalde, José Manuel Aranda, abrió su intervención señalando el crecimiento del uso de los patinetes en la ciudad. El concejal socialista Jesús Monge le replicó casi de inmediato que el concejal de Movilidad sostenía lo contrario. Aranda le pidió que respetara el turno de palabra. Monge gestualizó su disconformidad. Y ahí, en ese intercambio aparentemente menor, empezó a tensarse la cuerda.
Lo que vino después lo describe el propio vídeo del pleno. Aranda repitió en varias ocasiones, con un tono que los socialistas calificarían después de intimidatorio, la misma frase: "Si se cansa, se vaya". Luego se dirigió a la portavoz del grupo, Sandra Marín, pidiéndole también repetidamente que no interrumpiera si no quería que le llamara la atención. Y remató con un comentario que sonó más a reproche político que a presidencia de sesión: "Si a usted le parece que ha inventado la rueda me parece bien. Nosotros estamos aquí trabajando y a ustedes les veo de pleno en pleno y tiro porque me toca".
El momento de la ruptura
Llegada la votación, los asientos socialistas estaban vacíos. Los cinco concejales habían cumplido al pie de la letra la invitación del alcalde y se habían ido. No por cansancio, se apresuraron a aclarar después, sino por principios.
En su nota de prensa, el Grupo Socialista construyó un relato del agravio. Aranda, sostienen, hizo un "uso abusivo e improcedente" de su turno de cierre para confrontar políticamente en lugar de responder al fondo de la propuesta. Le acusan de haber instado hasta en tres ocasiones al grupo a abandonar el pleno, con una actitud que califican de "claramente intimidatoria y déspota", "especialmente enfocada a la portavoz del grupo con la evidente intención de acobardarla y dificultar la defensa de los intereses que representa".
La respuesta al "si se cansa, se vaya" llegó con puntilla incluida: "No nos cansa el trabajo municipal, todo lo contrario. Lo que nos cansa es la actitud del alcalde y su desorden, que ese sí genera mucho trabajo".
Un pulso que viene de antes
El episodio del jueves no surgió de la nada. La relación entre el equipo de gobierno del PP y la oposición socialista en Calatayud lleva meses deteriorándose en un Consistorio donde Aranda gobierna con mayoría suficiente para sacar adelante sus propuestas sin necesitar los votos de nadie más. Esa holgura, que en teoría debería facilitar la gobernabilidad, a veces genera el efecto contrario: la mayoría que no necesita negociar puede perder el hábito de hacerlo.
Los socialistas llevan tiempo denunciando que el alcalde utiliza el pleno más como escenario de confrontación que como espacio de debate institucional. El pasado pleno, con la moción de los patinetes como telón de fondo, esa tensión acumulada encontró su expresión más dramática.
El PSOE exige ahora que Aranda rectifique su actitud y garantice en futuras sesiones "el respeto debido a todos los grupos municipales". El alcalde, por su parte, no ha emitido ninguna declaración pública en respuesta a las acusaciones. Su silencio, a estas alturas, también dice algo.
Calatayud, segunda ciudad de la provincia de Zaragoza y capital de la comarca, tiene pleno municipal de nuevo el mes que viene. Habrá que ver si los asientos del PSOE siguen ocupados desde el principio hasta el final, o si el pleno anterior fue solo el primer aviso de una legislatura que aún le queda mucho recorrido.

