Raquel Larrosa, aragonesa a las puertas de los Goya: "La cultura puede ser un puente cuando la política es un muro"

La oscense es una de las nominadas en la categoría de mejor cortometraje documental por su obra 'Disonancia'

Raquel Larrosa, aragonesa nominada al Goya de mejor cortometraje documental.
Raquel Larrosa, aragonesa nominada al Goya de mejor cortometraje documental.

Raquel Larrosa, cineasta y periodista natural de Huesca, ha conseguido lo que muchos consideran un hito en la carrera de cualquier creador audiovisual, la nominación a los premios Goya. La oscense compite en la categoría de mejor cortometraje documental por su obra 'Disonancia'. El cortometraje aborda la vida de mujeres saharauis en los campamentos de refugiados de Tindouf, en Argelia, y es el resultado de un amplio trabajo de investigación periodística y fotográfica. 

PREGUNTA. ¿Qué significa para esta nominación a los Goya y en qué momento profesional y vital le llega? 

RESPUESTA. Para mí los Goya son una oportunidad de visibilizar esta historia. Es un canal muy potente, es televisión, son los premios de cine más importantes a nivel nacional. Ya no es solo por el reconocimiento, que al final votan muchas personas diferentes que no conozco. Es una ventana más para romper ese bloqueo informativo, en este caso del Sáhara Occidental, y seguir contando historias.

Cómo nace la idea de 'Disonancia'. ¿Qué le impulsó a contar esta historia y qué quería plasmar?

Llevaba bastantes años bajando a la zona de los campamentos de población refugiada de Sáhara Occidental en Tindouf, en Argelia. Me fui encontrando con personas, familias saharauis. Me llamó mucho la atención porque ya había investigado. Conocía a Sahrawi, una asociación de supervivientes de minas, y me gustó mucho cuando surgió un grupo de mujeres saharauis. Decidí conocerlas, conocer su motivación y así empezó esta historia.

Una de las escenas de 'Disonancia'.
Una de las escenas de 'Disonancia'.

¿Qué cree que tiene este cortometraje para haber conectado con la Academia y conseguir la nominación?

No tengo ni idea, porque he visto muchos trabajos y no sé por qué unos pasamos y otros no. Hay historias muy potentes de compañeros y compañeras muy diferentes. Todos estos temas deberían estar en la agenda política. A veces el periodismo en cine se adelanta a la política y a la historia. Aquí hay una fuerza grande, esta historia no solo es una herramienta para dar voz a un pueblo que quieren exterminar, sino también para mostrar la narrativa de otra manera, a través de mujeres con una imagen diferente. El resultado es que conecta, que hay mucha gente que quiere escuchar esas voces.

¿Quiénes han sido sus referentes a la hora de hacer documental?

Tengo muchos, no solo de cine. 'Disonancia' parte de un proyecto de investigación periodística. Sigo a fotógrafas documentales como Judith Prat y películas como 'Comandante Arian' de Alba Sotorra, que muestra cómo las mujeres se coordinan y luchan contra el ISIS. Veo mucho cine, pero sobre todo leo y me empapo de periodismo y fotoperiodismo. Trabajo escuchando primero, viendo, conociendo, y cuando creo un vínculo me vuelvo invisible y sigo la historia.

¿Qué responsabilidad siente al contar historias reales? 

Cuando empecé a grabar, todavía no había llegado la COVID y luego apareció un conflicto armado. Quería contar una historia honesta, basada en la realidad, sin aprovecharme de las personas. No trabajo con actores, son personas normales haciendo cosas extraordinarias. La película intenta reflejar todo eso.

"Es mucho trabajo, claro, pero da muchas satisfacciones humanas y profesionales. Además, me permite ser consecuente con lo que quiero contar, no lo que otros quieren que cuente".

¿Qué precio tiene perseguir una historia hasta el final? 

Hay un desgaste, sobre todo en España, porque no es fácil financiar proyectos. Esto era una serie documental de varios países y que no conseguimos financiar. Nos fuimos adaptando y, al final, la ayuda llegó después de crearla. Creía mucho en esta historia porque todas estas mujeres cambian y fomentan sensibilización. La vida siempre pone obstáculos, pero yo algo que empiezo lo termino, tarde lo que tarde. Fue muy complicado conseguir financiación, decidir empezar sin ella, luego esperar que llegue… Es una industria difícil. He trabajado en periódicos, en festivales, en productoras y ahora en una agencia de comunicación con ONG, y en mi tiempo libre voy a grabar. Es mucho trabajo, claro, pero da muchas satisfacciones humanas y profesionales. Además, me permite ser consecuente con lo que quiero contar, no lo que otros quieren que cuente.

¿Cuál sería para usted el verdadero éxito de 'Disonancia', más allá del premio?

Para mí, un premio todos los días es que la película se vea en los lugares. Llevamos casi 50 festivales desde que estrenamos en mayo de 2025. Cada encuentro es una victoria, también los coloquios y debates que generan preguntas. Yo pensaba llegar antes al Parlamento Europeo que estar nominada a un Goya. Entonces esto es muy diferente, pero bueno, ahí estamos, no sé cómo, pero lo hemos hecho y, sobre todo, que se siga hablando, moviéndose y que se escuchen las voces de este grupo de mujeres, ojalá transformando la realidad allí. La cultura puede ser un puente cuando la política es un muro.

Una de las escenas de 'Disonancia'.
Una de las escenas de 'Disonancia'.

Pase lo que pase el sábado, ¿qué cambia ya en su carrera esta nominación? 

No sé qué pasará, porque no conozco a mucha gente a la que le haya pasado personalmente. Supongo que me hace más visible y quizá me abra las puertas en un futuro y quizá me cueste menos conseguir esa financiación en ciertos lugares. Pero no tengo ni idea, supongo que me coloca en un plano más visible de esta profesión. 

¿Cómo está viviendo estos días previos?

No me da tiempo a estar nerviosa, estoy trabajando mucho. No he pasado ni el billete de AVE a mi acompañante. Estoy en paz, con la oportunidad de aprovechar si llega y de vivir esto, porque al final son cinco años con esta película, pero yo llevo 12 trabajando con el conflicto del Sáhara. Me ha quitado muchos años, pero estaba siendo muy sólida y, sobre todo, que no me siento sola, porque al final ha sido mucha gente la que te está aquí sosteniendo.

El sábado, cuando esté sentada en la butaca de los Goya, ¿qué cree que estará pensando realmente Raquel Larrosa? ¿Cómo espera vivir la gala? 

Estaré nerviosa, espero, pero quiero disfrutarla. Voy muy arropada con gente que ha trabajado mucho en la película. Y a disfrutar la gala. Siempre las he visto desde casa y me han emocionado, así que estando allí será triple emoción. Aprovecharemos la oportunidad, estoy muy agradecida y contenta.

Comentarios