Santiago Díaz presenta 'El amo' en Zaragoza: "Quería retratar a alguien totalmente despiadado, un psicópata"

El escritor madrileño, con más de 300.000 lectores y ocho novelas a sus espaldas, visita Zaragoza este viernes para presentar su último thriller
El escritor y guionista Santiago Díaz. / Jeosm
El escritor y guionista Santiago Díaz. / Jeosm

Santiago Díaz (Madrid, 1971) llega este viernes a Zaragoza para presentar 'El amo', la segunda entrega de la serie protagonizada por Jotadé, el subinspector gitano que debutó en 2025 como uno de los personajes más disruptivos de la novela negra española. El libro, publicado por Alfaguara en marzo de 2026, ha superado ya los 300.000 lectores entre las dos entregas de la saga y consolida a su autor como uno de los referentes del género en España.

Santiago Díaz llegó a la novela negra desde el mundo del guion, lleva veinticinco años y cerca de seiscientos guiones escritos para cine y televisión. En 'El amo', el cadáver de una adolescente de dieciséis años aparece sentado en el banco de una marquesina de autobús, como si estuviera esperando para ir a clase. Sin una gota de sangre. Sin rastro de violencia aparente. Y con una mano que le falta. 

PREGUNTA. Llega a Zaragoza a presentar El amo, la segunda entrega de Jotadé. ¿Cómo se presenta uno a una ciudad con una novela que empieza con el cadáver de una adolescente en una parada de autobús?

RESPUESTA. Con ganas, la verdad. A la gente le encantan los comienzos así, aunque sean duros, aunque tengan que tener explicación, siempre que haya investigación y haya sorpresas, la gente lo agradece. Espero que en Zaragoza me reciban bien, precisamente por eso.

Jotadé es malhablado, incumple las normas, encubre crímenes... y aun así el lector lo quiere. ¿Cómo se consigue eso?

Consiste en que Jotadé lo hace todo mal, pero lo hace de buen corazón, no por beneficio propio. Todos estamos en contra de robar, pero si consigo que el lector se ponga en la piel del personaje y ese robo sea para beneficiar a una tercera persona que se lo merece, pues lo disculpamos un poquito más, ¿no? Y eso genera esa empatía que hace que nos caiga bien.

La amenaza en esta novela viene desde muy cerca del equipo. Sin desvelar nada, ¿qué es más difícil de escribir: un asesino en serie o un traidor en casa?

En este caso se juntan las dos cosas, porque es un traidor en casa y a la vez un asesino en serie. Lo que pasa es que en esta novela he querido quitar el componente de enigma, eso de que el lector tenga que descubrir quién es el asesino. Cuento quién es desde el principio. Tiene su riesgo, pero también es más divertido porque se juegan otras cosas, te despreocupas del quién y centras la atención en el cómo, en el porqué, en el de qué manera. Y creo que al final funciona muy bien y a la gente le está gustando.

El asesino de 'El amo' coloca el cadáver de una niña de dieciséis años en la marquesina como si fuera a coger el autobús al cole. Esa imagen es brutal. ¿De dónde sale algo así?

En la primera entrega de JD, la primera imagen era un ajuste de cuentas en el que unos narcotraficantes destripaban a unos rivales y los tiraban desde un puente hacia la carretera. Muy salvaje, muy sangriento, muy impactante. Hacer algo más llamativo que eso iba a ser complicado. Y pensando en cómo conseguirlo, se me ocurrió esto, una chica inocente, sin una gota de sangre en la escena del crimen, sin violencia visible. Me parece todavía más duro y más difícil que algo que ya hemos visto más veces. Con esa imagen quería retratar el tipo de asesino al que nos vamos a encontrar... Alguien totalmente despiadado, un psicópata en toda regla.

"Aunque hay al menos tres entregas de Joatdé previstas, y quizá una cuarta, creo que se acabará ahí"

Lleva seiscientos guiones escritos para cine y televisión. Cuando escribe una novela, ¿en qué momento deja de pensar en planos y empiezas a pensar en párrafos?

Ya llevo bastante tiempo en esto, fíjate, ocho novelas ya, y me he acostumbrado bastante más al lenguaje literario que al audiovisual. Mi manera de escribir es la misma en ambos formatos: lo que aprendí en televisión lo aplico en las novelas y me gusta que sea así, porque esencialmente soy guionista. Lo que pasa es que en los libros tienes unas libertades que no te puedes tomar cuando escribes una serie: en una serie necesitas no gastarte mucho dinero, tienes que pensar en la disponibilidad de actores, en los decorados... En una novela todo eso te lo saltas. Puedes irte donde quieras, puedes gastarte el dinero que quieras porque el papel todo lo aguanta. Y eso me parece muchísimo más divertido, una libertad que yo no conocía en mi anterior profesión.

Jotadé nació como secundario en la serie de Indira y ahora tiene su propia saga. ¿Hay personajes de 'El amo' que ya estén pidiendo lo mismo, que quieran su propio libro?

No, creo que no. El universo de Indira se expandió con Jotadé porque era una expansión natural: era un personaje que pedía a gritos tener su propio protagonismo. Pero no quiero alargar ese universo más allá. Aunque hay al menos tres entregas de Joatdé previstas, y quizá una cuarta, creo que se acabará ahí. Tendré que explorar nuevos universos para no terminar cansando al personal.

¿Qué proyectos tiene ahora entre manos?

Estoy escribiendo Joatdé 3, en plena escritura, pasándomelo tan bien como con las anteriores. Y de cara al futuro, pensando si haré una cuarta entrega o me meteré en una novela independiente. En el mundo audiovisual, estoy pendiente de que se formalicen y terminen de cerrarse las posibles adaptaciones de alguna de mis novelas. Es un proceso muy lento y complicado, pero confío en que terminará saliendo.

Madrid está muy bien para ambientar crímenes. Pero si Jotadé tuviera que investigar un caso aquí, en Aragón, ¿qué rincón de Zaragoza le daría para que se metiera en líos?

Lo que me encanta de las grandes ciudades, y Zaragoza es una de ellas, es que en muy poquitos metros hay de todo. Hay edificios donde se cierran negocios millonarios junto a lugares donde impera el crimen, donde hay tráfico de drogas, donde hay prostitución. En pocos metros puedes encontrar una cosa y la contraria. Y eso para una novela me funciona muy bien, porque no necesitas irte lejísimos a través de las páginas para encontrar de todo. En Zaragoza ocurre exactamente lo mismo.

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