El festival de Zaragoza que pide dinero a sus fans por crowdfunding para hacer un evento "a lo grande"

La propuesta se plantea como una herramienta de participación colectiva en un proyecto cultural
Festival Slap!
Festival Slap!

El SLAP! Festival prepara su regreso a uno de los escenarios más emblemáticos de su historia apelando, además, al apoyo directo de su público. La cita musical ha anunciado que celebrará su próxima edición los días 19 y 20 de junio de 2026 en el Camping de Zaragoza, recuperando un espacio que forma parte de su identidad y que marcó algunas de sus etapas más recordadas.

El anuncio llega acompañado del lanzamiento de una campaña de crowdfunding con la que la organización busca implicar a su comunidad en la construcción de esta nueva edición. La propuesta se plantea como una herramienta de participación colectiva en un proyecto cultural que, a lo largo de los años, ha construido una relación estrecha con su público.

Según la organización, la vuelta al Camping de Zaragoza se trata de una decisión con una fuerte carga simbólica. Este lugar ha sido durante años uno de los espacios más reconocibles del festival, asociado a una experiencia que va más allá de los conciertos y que combina música, convivencia y actividades culturales. Recuperarlo supone, en palabras del propio proyecto, reconectar con la esencia que ha definido al SLAP! desde sus inicios.

Este regreso coincide, además, con el 25 aniversario de Desafinado Producciones, la promotora impulsora del festival y de otras iniciativas culturales que han contribuido a situar a Zaragoza en el mapa cultural estatal. La efeméride añade un componente conmemorativo a una edición que todavía no ha desvelado su cartel, pero que ya apunta a reforzar los elementos que han caracterizado su trayectoria.

A falta de conocer los nombres que formarán parte de la programación, la organización ha adelantado que la edición de 2026 mantendrá su apuesta por la música negra y sus múltiples derivaciones. El SLAP! ha construido su identidad en torno a géneros como el funk, el soul o el rhythm & blues, ampliando su propuesta hacia el hip hop, la electrónica y otros sonidos contemporáneos que dialogan con estas raíces.

Sin embargo, uno de los rasgos diferenciales del festival no reside únicamente en su línea musical, sino en el modelo de experiencia que propone. Actividades paralelas, talleres artísticos y propuestas dirigidas a público familiar forman parte de un enfoque que busca atraer a diferentes generaciones. A ello se suman formatos singulares como los conciertos "a remojo", celebrados con el público dentro de la piscina, que han contribuido a consolidar una imagen propia dentro del panorama festivalero.

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