El antes y el después de la escultura del Cristo yacente de Borja: no se tocaba desde 1699
La escultura del Cristo yacente de la Ermita del Sepulcro de Borja, obra de Gregorio de Mesa Martínez con 300 años de historia ha finalizado su restauración. La imagen, considerada una de las terracotas más importantes del escultor, se caracteriza por su gran tamaño, su policromía delicada y su acabado refinado, reflejo de la formación academicista francesa de Mesa.
La obra se presenta sobre un lienzo blanco, con la cabeza apoyada en una doble almohada, mostrando una versión serena y dulcificada del cuerpo inerte de Cristo, cubierto por un paño de pureza de color blanco asalmonado.
El Cristo yacente fue terminado en 1699 e instalado en la Ermita del Sepulcro de Borja. A pesar de que el soporte mantenía resistencia mecánica y aparentes buenas condiciones, presentaba importantes problemas: una grieta longitudinal abierta en la parte posterior, un dedo índice fracturado de la mano izquierda encolado previamente con resina oxidada y oscurecida, y estratos de policromía con levantamientos y pérdidas que dejaban ver el soporte. Asimismo, la acumulación de suciedad, la erosión de la superficie y el deterioro del cabello requerían una intervención urgente para evitar daños mayores.
UN BIEN HISTÓRICO-ARTÍSTICO
La restauración, incluida en el plan de bienes histórico-artísticos de propiedad municipal de la Diputación de Zaragoza para 2025-2026, ha sido financiada en un 60% por la Diputación y en un 40% por el Ayuntamiento de Borja. La encargada de realizar los trabajos ha sido la empresa Antique S. L., con un presupuesto de 9.300 euros.
En total, el plan de restauración de la Diputación de Zaragoza, en el que se ha enmarcado esta actuación en Borja, contempla 49 intervenciones en total, con una inversión global de 2,8 millones de euros.
El proceso de recuperación incluyó la limpieza de la madera del soporte, eliminación de plastilina solidificada, clavos y gotas de cera, fijación de la pintura, eliminación de la resina del dedo índice de la mano izquierda y reconstrucción de la rodilla izquierda con estuco para igualarla a la derecha.
Además, se eliminaron pinturas con relieve en ciertas zonas, se estucó toda la superficie, se realizó la reintegración cromática y se aplicó un barnizado final que garantiza la conservación de la obra.
SEÑA DE IDENTIDAD DE BORJA
El alcalde de Borja, Eduardo Arilla, ha destacado que “el Ayuntamiento continúa invirtiendo en la conservación y recuperación del patrimonio de la localidad porque entendemos que es imprescindible no solo como símbolo cultural sino como seña de identidad. En este caso, la obra es de titularidad municipal y su restauración ha sido posible gracias a la financiación de la Diputación a través del plan de restauración de bienes histórico-artísticos”.
El resultado de la intervención se presentará a la ciudadanía en un acto que tendrá lugar este jueves, 26 de marzo, a las 19:00 horas en el museo de la Colegiata de Borja. Allí, los visitantes podrán apreciar tanto la calidad artística de la obra como la restauración que ha permitido devolverle su esplendor original y garantizar su conservación para futuras generaciones.

