Jesús Carrasco visita Zaragoza con 'El detalle': "Estamos en un mal momento para las parejas largas"

El autor presenta en Zaragoza su última novela, una comedia agridulce sobre el desgaste del amor en tiempos de prisa y distracción
El escritor Jesús Carrasco en Zaragoza. / H.A.
El escritor Jesús Carrasco en Zaragoza. / H.A.

Jesús Carrasco (Olivenza, Badajoz, 1972) es uno de los escritores españoles con mayor proyección internacional de los últimos años. Su debut, 'Intemperie' (2013), fue elegido libro del año por El País, traducida a veintinueve lenguas y llevada al cine por Benito Zambrano. Desde entonces no ha dejado de acumular reconocimientos como el Premio de Literatura de la Unión Europea por 'La tierra que pisamos', el XVII Premio Dulce Chacón por 'Llévame a casa', y el Premio Biblioteca Breve 2024 por 'Elogio de las manos'. Ahora llega 'El detalle' (Seix Barral, 2026), una comedia sobre una pareja que lleva veintitrés años juntos y ya no sabe muy bien cómo quererse.

El libro arranca cuando él le regala a ella un viaje sorpresa a Novo Mesto, la ciudad eslovena donde se dieron su primer beso. Pero las cosas no salen como estaban planeadas. A partir de ahí, Carrasco construye una radiografía mordaz de una época en la que la prisa, las redes sociales y el capitalismo de la atención han convertido el cuidado mutuo en algo que requiere un esfuerzo casi heroico. El autor estuvo en Zaragoza el 19 de mayo y nos concedió esta conversación.

PREGUNTA. ¿De dónde viene esta historia?

RESPUESTA. Tiene un origen diverso. Por un lado está la propia forma de comedia, que surge de mi interés por ese género y por querer escribir desde ahí como un reto literario. Algo que no había hecho nunca y que me apetecía mucho. Me gusta mucho reír, me gusta mucho la comedia. Y luego el hablar de una pareja en crisis es algo que casi es natural, porque llevo muchos años en pareja, he pasado muchas crisis como todas las parejas y me parece que en ese espacio de la intimidad había mucha sustancia. Hay conflicto, hay alegría, hay pena, las mayores glorias, las mayores tristezas. Todo sucede ahí. Me interesan mucho las emociones y me pareció que era un lugar perfecto para tratarlas, y además hacerlo en el espacio doméstico, que es un espacio que me gusta mucho porque todo es más intenso, más cercano, más reconocible para el lector.

¿No le daba vértigo, escribir algo tan cercano? Lleva más de veinte años con su pareja, igual que los protagonistas, Felipe y Leticia. ¿Hasta qué punto escribir esto fue incómodo? 

Incómodo no, porque yo me dedico a la ficción narrativa, no es una autobiografía. Todos los escritores escribimos a partir de lo que nos sucede, es la única forma de conectar profundamente con la realidad. Yo no sé cómo es la selva amazónica, no sé a qué huele, pero sí sé a qué huele la cocina al mediodía. Necesariamente si escribo sobre algo que me interesa tiene que ser algo cercano a mí, pero no algo que sea mío. Esta pareja tiene parte de mí, parte de mi pareja, pero tiene parte de muchos amigos, conocidos, de muchas personas que observo. Es una pareja estándar, absolutamente media, muy normal, muy real. Vértigo ninguno, cuidado en todo caso. Cuidado para ser capaz de desdibujar aquellas cosas que son más íntimas, evidentemente, por mí y por mi pareja también.

Los protagonistas se llaman Felipe y Leticia, nombres que coinciden con una pareja real muy conocida. ¿Fue casualidad?

No, no fue casualidad. Hacia mediados de la escritura, cuando ya estaban muy asentados los personajes pero todavía no tenían un nombre definitivo, buscando nombres apareció. La idea de que en un momento en el aeropuerto les llaman por sus nombres en megafonía y esa coincidencia con la pareja real española me parecía que era gracioso, una broma sin más. Casi diría que es el único chiste del libro. Luego me pareció que tenía sentido porque yo quería retratar una pareja muy normal, muy real, y si es una pareja real, pues vamos a darles nombres reales pero con mayúscula. Ya está, no tiene más importancia.

¿Qué es lo que falla entre ellos?

Fundamentalmente lo que falla es el talón de Aquiles de todas las relaciones profundas: el cuidado. Sin cuidado no hay amor, y sin amor no hay cuidado. Me parece que el cuidado es una especie de fase previa que pone las condiciones para que el amor se pueda producir, para que el cariño exista, para que la ternura. El amor puede surgir de una manera instintiva, ves a alguien y te fascina, pero el cuidado requiere atención y esfuerzo. Requiere estar pendiente del otro, ser consciente de lo que le pasa. Y se ha fallado eso. ¿Por qué se han descuidado? Porque pasa mucho tiempo, porque los estímulos no se renuevan, porque el entorno no favorece el cuidado. Estamos muy distraídos, tenemos mucha agitación diaria, mucho estrés, muchas expectativas laborales y familiares. Las redes, todo lo que nos llega. Me parece un momento particularmente malo para el cuidado.

"Felipe no se ha transformado como tiene que hacerlo un hombre del siglo XXI, sigue anclado en una forma de estar en el mundo que es la masculinidad del siglo XX"

Habla del "capitalismo de la atención" como si fuera el verdadero antagonista de la novela, más que ningún personaje. ¿Felipe es una víctima de ese sistema o tiene también su propia responsabilidad? 

Tiene responsabilidad, todos tienen la suya. A mí no me gusta hablar de culpable sino de responsable, porque valoro la madurez de las personas. Ellos son seres maduros, no son niños ni gente con facultades disminuidas. El caso de Felipe es que es responsable de su desatención, de su descuido, pero también es responsable del modo en que su masculinidad se ha desarrollado. Él no se ha transformado como tiene que hacerlo un hombre del siglo XXI, sigue anclado en una forma de estar en el mundo que es la masculinidad del siglo XX. En la que, por ejemplo, él ayuda en casa, como si la casa fuera de Leticia y él fuera suficientemente magnánimo como para de vez en cuando poner una lavadora y encima querer recibir un aplauso por ello. Se ha quedado ahí, y eso ha producido un desfase con Leticia, que es una mujer del siglo XXI plenamente integrada, con un trabajo a tiempo completo, que es madre, que hace todo lo que hacen las mujeres de hoy. Felipe no se ha incorporado a esa corriente y ha dejado de acompañar.

Leticia dice "quiero parar" y usted explica que detrás de esas dos palabras hay siglos de trabajo silenciado. ¿Cómo escribe desde dentro a un personaje femenino que carga con algo que no ha vivido en su propio cuerpo? 

Es una facultad de la ficción. Kafka escribió en América sin haber salido nunca de Europa. Tenemos la capacidad para ponernos en los pies de los demás. Yo no solamente podría escribir sobre hombres blancos heterosexuales. He escrito de niños, de mujeres, de ancianos. ¿Cómo lo he hecho? Tomando como modelos las mujeres reales que conozco y con las que convivo: mi pareja, mis hijas, mis amigas, mi madre. Soy un observador, sobre todo. Voy por la vida observando lo que me rodea, y hay muchas mujeres muy poderosas a mi alrededor a las que observo constantemente y con las que aprendo mucho. A partir de esos fragmentos de mujeres que conozco, construyo. Por lo que me dicen algunas lectoras, tengo la sensación de que hay un buen personaje femenino en el libro.

El avión 'low cost' como metáfora... ¿en qué momento escribiendo se dio cuenta de que ahí estaba todo lo que quería decir? 

Al principio no estaba planteado así, era simplemente una escenografía, pero es cierto que hay una relación entre la forma en que los personajes viajan y la forma en que se aman. No digo que su amor sea barato, digo que su amor es precario. Como es precaria la sociedad que ha generado las compañías 'low cost'. Por querer tener un precio cada vez más barato estamos devaluando las condiciones de viaje y creo que también estamos devaluando las condiciones en las que nos amamos. La relación de Felipe y Leticia ha fracasado por motivos intrínsecos pero también por motivos extrínsecos: esa fragmentación del tiempo, esa desatención, esas aspiraciones de querer viajar, tener un coche, una casa en la playa. Todo eso reclama atención que se le resta a la pareja, y quizás también a los hijos y a los amigos. Las líneas aéreas 'low cost' me parecen una muy buena muestra de cómo se comporta el sistema económico en el que vivimos. Empezamos siendo ciudadanos, luego clientes, y ahora somos parte de las propias compañías. Nos imprimimos el billete, nos hacemos las gestiones online, nos sacamos el certificado digital. Nos están desplazando hacia un lugar que no nos corresponde.

Uno de los retos era escribir comedia. Pero esto acaba mal. ¿Puede hacer reír con algo que duele, o el humor aquí funciona de otra manera? 

Es una sensación muy curiosa, muy vivificante. Para mí la clave está en la distancia que tomas. No puedes escribir comedia si estás muy cerca del dolor. Si te está sangrando la herida no es el momento de reír, es el momento de curar. Lo que hace el protagonista Felipe es contarnos la historia desde ahora, cuando ha pasado tiempo suficiente para reflexionar. Es la única forma que he encontrado para construir lo que yo llamo una comedia seria. A partir de un tema serio y potente, escribir desde un punto de vista irónico, que ni le quita gravedad al tema ni hace que sea menos divertido el drama.

¿Qué autores o referentes tenía en la cabeza para escribir comedia?   

Recuerdo haber leído mucho a Oscar Wilde de joven. Cervantes, con el que me divierto mucho cada vez que lo leo y lo releo. Me parece que es una fuente de comedia fina muy española. Contemporáneos, me ha gustado siempre Eduardo Mendoza, que me parece un gran referente para la literatura española. Y Pedro Mairal.

¿Cree que ahora es más difícil querer bien? 

Sin el sustrato del cuidado, el amor se abre camino de una peor manera. Y si aceptamos ese presupuesto, yo creo que ahora es más difícil. Me parece que hemos acortado el periodo en el que desarrollamos cualquier tipo de actividad. Cada vez es más difícil leer un libro entero del tirón, ver una película larga, hacer cualquier cosa que requiera tiempo. Y por supuesto me parece que cada vez es más difícil mantener una pareja que dure muchos años, porque suceden muchas cosas y ya no sé si estamos dispuestos a soportar las partes bajas de esa curva. Quizás sea un mal momento para las parejas largas. Pero tampoco soy sociólogo, no tengo datos que lo sustenten.

Y ahora, ¿qué proyectos tiene de cara al futuro?

Seguir escribiendo novelas, quizás comedias, no lo sé. Tengo ideas apuntadas, proyectos esbozados, pero nada definitivo todavía. Ahora estoy muy centrado en la promoción, que es algo que me absorbe por completo. Es difícil hacer otra cosa, no tanto por el tiempo sino porque mi cabeza está todo el momento pensando y hablando de este libro. Sacarme de ahí es complicado. Pero esto va a durar lo que dure, hasta verano más o menos, y luego ya podré pensar en otra dirección.

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