De un edificio vacío a buque insignia de Zaragoza: el triunfo del Teatro de las Esquinas

Este espacio cultural de la capital aragonesa abrió sus puertas en octubre de 2012
De izquierda a derecha: Tatoño Perales, María López Insausti, Raquel Anadón Alquézar, Jorge Murillo, Marian Pueo, Alfonso Plou y Carlos Martín. / H.A.
De izquierda a derecha: Tatoño Perales, María López Insausti, Raquel Anadón Alquézar, Jorge Murillo, Marian Pueo, Alfonso Plou y Carlos Martín. / H.A.

"Hay barcos que tardan años en salir del astillero, pero una vez que encuentran su estela, son imparables". Esa es la metáfora que utiliza el equipo del Teatro de las Esquinas para definir una trayectoria que comenzó en 2012 y que hoy es el buque insignia de la gestión cultural privada en Aragón. Tatoño Perales, María López Insausti, Raquel Anadón Alquezar, Joaquín Murillo, Marian Pueo, Alfonso Plou y Carlos Martín son los siete nombres que transformaron un edificio vacío en una referencia nacional.

La historia comenzó con dos compañías de teatro,  Teatro del Temple y Teatro Che y Moche que, tras décadas recorriendo escenarios internacionales, decidieron que Zaragoza necesitaba un espacio de gestión propia. El Ayuntamiento sacó a concurso el Centro Cívico de las Esquinas, un edificio recién construido pero "completamente exento por dentro". 

El concurso exigía una inversión de 800.000 euros, ellos apostaron por 900.000 y la realidad acabó elevando la factura hasta casi el millón y medio de euros. Todo ello en plena crisis de 2012, con la prima de riesgo a 500 puntos y un IVA cultural que saltó del 8% al 21% justo al abrir. "Ir a los bancos en aquel momento siendo empresas de teatro y sin un fondo financiero poderoso fue una misión casi imposible", confiesan.

Un modelo de gestión único

La Escuela del Teatro de las Esquinas nació como una de las tres patas fundamentales del proyecto, bajo la convicción de que la pedagogía es la mejor herramienta para "crear cantera" y generar un público crítico. De los 100 alumnos iniciales han pasado a 1.200, con una oferta inclusiva que abarca desde los 4 años hasta alumnos de más de 80 con diversidad funcional. "No buscamos solo formar profesionales, buscamos crear ciudadanos, crear cultura y crear ciudad", explica Anadón.

Es una escuela para todos, desde niños de 4 años hasta alumnos senior de más de 80 con diversidad funcional. Aunque la mayoría de los talleres culminan en las muestras de junio en la sala grande, existen dos proyectos especiales, el Aula Joven y el Aula de Adultos, que se autogestionan y son los únicos que salen fuera del teatro para visibilizar el trabajo del centro. "El que hace teatro, va al teatro. Esta es la mejor forma de crear afición", aseguran.

Actualmente, la plantilla cuenta con 50 personas, de las cuales 28 son profesores (actores, músicos y artistas en activo) y 22 forman el personal técnico y de gestión. Los socios fundadores siguen al frente de los departamentos de coordinación técnica, dirección artística, escuela y programación.

El riesgo de la taquilla y el prestigio nacional

A diferencia de otros espacios públicos, el Teatro de las Esquinas vive de su público. "El 90% de nuestros ingresos provienen de la taquilla", aclaran. Este modelo, que al principio generaba recelo en las compañías externas por el riesgo que conllevaba, hoy es una garantía de éxito. Zaragoza es la cuarta ciudad de España y el Teatro de las Esquinas, miembro de la Red Nacional de Teatros, es ya una parada obligatoria en las giras nacionales e internacionales.

Lo que diferencia al Teatro de las Esquinas de los teatros clásicos "a la italiana" o las "bomboneras de panes de oro" es su concepción como "espacio integral de ocio cultura". "Es un ecosistema que respira desde las 9 de la mañana hasta las 10 de la noche", cuentan sus fundadores.

La sala destaca por su polivalencia y su acústica "estupenda". Gracias a una grada retráctil, el espacio pasa de 500 butacas para teatro a un aforo de 1.000 personas para conciertos. Esta cercanía física con el escenario es lo que enamora a los artistas. Además, el teatro mima la escena local: "La programación está salpicadísima de compañías y grupos de música aragoneses, para ellos es estar en casa".

"Esquinas Sociales" y una nueva etapa

Tras el punto de inflexión que supuso su décimo aniversario, el equipo mira hacia adelante con proyectos ambiciosos. El más destacado es "Esquinas Sociales", una iniciativa para utilizar las artes escénicas como motor de cambio social mediante becas para familias desestructuradas o con pocos recursos, permitiéndoles acceder a la formación y a los espectáculos de forma inclusiva.

Además, planean potenciar su campaña pedagógica para institutos y producir proyectos conjuntos entre las compañías residentes. "Estamos un poco locos y siempre estamos en el proceso de prueba-error", admiten. Tras años casi 15 años de historia, basta con decir Teatro de las Esquinas para que el taxista sepa donde tiene que ir. 

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