¿Cómo era Teruel hace 127 millones de años? Un estudio de la Fundación Dinópolis lo desvela

Una investigación promovida por Fundación Dinópolis y publicada en una revista científica internacional reconstruye un ecosistema de humedales costeros habitado por dinosaurios, tiburones y otros vertebrados.
Algunos fragmentos de placas de tortugas y un diente de tiburón hallados en la Formación El Castellar. / FUNDACIÓN DINÓPOLIS
Algunos fragmentos de placas de tortugas y un diente de tiburón hallados en la Formación El Castellar. / FUNDACIÓN DINÓPOLIS

Hace entre 127 y 125 millones de años, el territorio que hoy ocupa la provincia de Teruel poco tenía que ver con su paisaje actual. En lugar de zonas áridas y montañosas, la región formaba parte de un extenso sistema de humedales costeros donde convivían dinosaurios, tiburones, cocodrilos y tortugas.

Así lo revela un nuevo estudio impulsado por la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis, que amplía de forma significativa el conocimiento sobre los ecosistemas del Cretácico Inferior.

ANÁLISIS DE FÓSILES EN DIEZ YACIMIENTOS DE TERUEL

La investigación, publicada en la revista científica Cretaceous Research, se basa en el análisis de fósiles procedentes de diez yacimientos situados en los municipios turolenses de El Castellar, Cabra de Mora y Mora de Rubielos. Todos ellos se localizan en la conocida Formación El Castellar, un conjunto geológico que se originó en ambientes lacustres, palustres y fluviales durante el intervalo Hauteriviense superior–Barremiense inferior.

Según el paleontólogo Josué García Cobeña, primer autor del estudio, los restos fósiles hallados evidencian una notable diversidad de vertebrados. Entre ellos destacan los dinosaurios ornitópodos, herbívoros caracterizados por su pico córneo y su capacidad de desplazarse tanto a dos como a cuatro patas. Dentro de este grupo sobresalen los estiracosternos, al que pertenece el emblemático Iguanodon, así como formas similares a Morelladon.

 

El registro fósil también incluye dientes de saurópodos (grandes herbívoros de cuello y cola largos), así como de dinosaurios terópodos, entre los que se encuentran espinosáuridos, asociados a entornos acuáticos y con dieta principalmente piscívora. A ellos se suman formas cercanas a los carcarodontosáuridos, considerados los superdepredadores de estos ecosistemas.

TORTUGAS, COCODRILOS Y TIBURONES

Más allá de los dinosaurios, el estudio documenta la presencia de una variada fauna compuesta por tortugas terrestres y acuáticas, cocodrilos y tiburones, lo que refuerza la idea de un entorno rico en recursos y altamente biodiverso.

Para Alberto Cobos, director-gerente de la fundación, los resultados sitúan a la Formación El Castellar como un enclave comparable a otros yacimientos del Cretácico Inferior en la península ibérica y el sur del Reino Unido. Esta similitud sugiere la existencia de conexiones faunísticas entre distintas regiones europeas en aquella época, así como el papel clave de los humedales costeros como hábitats especialmente favorables para estos vertebrados.

El trabajo, titulado “The oldest dinosaurs and other vertebrates from the Cretaceous of southwestern Maestrazgo Basin (Teruel, Spain)”, ha sido desarrollado por un equipo de paleontólogos de Dinópolis y se enmarca en diversos proyectos de investigación financiados por el Gobierno de Aragón y el Gobierno de España.

Con este nuevo avance, Teruel continúa consolidándose como uno de los territorios clave para comprender la vida en la Tierra durante la era de los dinosaurios, aportando nuevas piezas a un ecosistema tan antiguo como fascinante.

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