Ni Cambrils ni La Pineda: estas son las 5 playas más bonitas de Tarragona
En la masificada y popular Costa Dorada, se esconden playas y calas que combinan naturaleza, paisajes escarpados y aguas cristalinas, algunas incluso vírgenes, sin urbanizar. No todo es Salou, La Pineda o Cambrils, hay zonas que pasan desapercibidas a los ojos del turismo y que son auténticos paraísos.
Si estás buscando un lugar diferente donde disfrutar del mar, estas cinco playas deberían estar en lo más alto de tu lista.
1. PLAYA DEL MIRACLE, TARRAGONA
A apenas unos pasos del centro histórico de Tarragona se encuentra la playa del Miracle, el punto de inicio ideal para comenzar a explorar la costa de la provincia. Con sus 500 metros de longitud y 35 de ancho, es una playa accesible desde cualquier medio de transporte y perfecta para quienes no quieren renunciar a los planes y ambiente que le otorga el hecho de estar en plena ciudad.
El acceso es directo desde el conocido Balcón del Mediterráneo, y su cercanía con el casco urbano la convierte en una opción cómoda tanto para visitantes como para locales. Pese a su ubicación, el entorno ofrece buenas vistas y una agradable franja de arena donde pasar el día sin necesidad de grandes desplazamientos.
2. PLAYA DE L’ARRABASSADA, TARRAGONA
Situada a apenas dos kilómetros del centro, la playa de L’Arrabassada es la mejor opción para quienes buscan un ambiente más relajado sin alejarse de la ciudad. Tiene 550 metros de largo y 65 de ancho, con arena fina y aguas limpias, y está muy bien equipada: dispone de duchas, zona de vóley playa, punto de Cruz Roja, y hasta tres chiringuitos donde disfrutar de cócteles, tapas o un buen arroz frente al mar.
El acceso es sencillo, ya sea a pie, en transporte público o en coche —hay aparcamiento cercano—, lo que la convierte en una de las playas más frecuentadas por prácticamente todo tipo de públicos.
3. CALA WAIKIKI O CALA FONDA, TARRAGONA
Si lo tuyo son las playas más escondidas y con un entorno salvaje, Cala Waikiki, también conocida como Cala Fonda, es una parada obligatoria. Se encuentra entre la Playa de la Mora y la Playa Llarga, y para llegar hay que caminar unos 15 a 20 minutos desde el parking más cercano, cruzando un sendero entre pinares, acantilados y vegetación.
La recompensa es una cala virgen, de unos 200 metros, rodeada de naturaleza y donde el nudismo es habitual. El entorno es completamente natural, sin construcciones, lo que la convierte en una de las más especiales de toda la Costa Dorada. Ideal para desconectar del mundo y sumergirse, literalmente, en aguas cristalinas.
4. CALA CRANCS, SALOU
Aunque Salou es conocida por su ambiente festivo, también esconde playas tranquilas y familiares como Cala Crancs, ubicada en una zona más retirada del bullicio. Esta cala, protegida por acantilados a ambos lados, ofrece aguas cálidas y poco profundas, ideales para ir con niños o simplemente relajarse.
Tiene chiringuito y duchas, además de un pequeño parking cercano que facilita la visita. Pero uno de sus grandes atractivos es el entorno marino: al estar resguardada por rocas, las condiciones son perfectas para hacer snorkel y descubrir la fauna bajo sus aguas turquesas.
5. CALA CANYADELL, EN TORREDEMBARRA
A medio camino entre Torredembarra y Altafulla, y a pocos metros del faro de Torredembarra, se esconde la Cala Canyadell, una pequeña joya natural que combina belleza paisajística y fácil acceso. Está rodeada de acantilados ocres, pinos y arena dorada, lo que crea una atmósfera casi cinematográfica.
Además de ser un excelente lugar para bañarse o tomar el sol, es también un sitio ideal para pasear todo el año, gracias a sus vistas sobre el litoral tarraconense. A esto se suma su cercanía a puntos históricos como las ruinas romanas de Els Munts, lo que la convierte en un destino perfecto para quienes quieren combinar naturaleza y cultura.
Dispone de servicios como rampa para personas con movilidad reducida y vigilancia, lo que la hace accesible sin perder su esencia natural.


