Un destino de ensueño de 400 habitantes muy cerca de España

Este paisaje paradisiaco se encuentra en Portugal y en él podrás descansar conectado con la naturaleza
Paisaje
Paisaje

Un destino de ensueño que está a tiro de piedra de España. Paisajes maravillosos y un lugar para desconectar y disfrutar de la naturaleza.

Un ejemplo es la isla de Corvo, ubicada en el archipiélago de las Azores. Esta isla remota tiene apenas 17 km² y una población de 400 habitantes en su capital, Vila do Corvo, lo que la convierte en la más pequeña y menos habitada de las Azores.

"Descubierta hace más de 500 años, la isla de Corvo fue escenario de importantes batallas y estuvo en la mira de piratas y corsarios que la utilizaban como punto de descanso y reabastecimiento", explican en el medio Versa.

Uno de los principales atractivos naturales es el cráter Caldeirão, una enorme formación volcánica que hoy alberga un lago rodeado de pequeños islotes, conocidos como "las pequeñas Azores". Este lugar es parte del Parque Natural de la Isla de Corvo.

La formación del volcán Caldeirão, también llamado Monte Gordo, ocurrió hace entre 1 y 1,5 millones de años, originando una laguna de 300 metros de profundidad y con un perímetro de 3,7 km, según el mismo medio.

Dada su riqueza natural, la isla de Corvo ha sido declarada Reserva Mundial de la Biosfera por la UNESCO. Junto con la isla de Flores, forma el grupo occidental de las Azores. Aunque pequeña, Vila do Corvo destaca por su encanto pintoresco.

Visit Portugal describe su arquitectura como una mezcla de fachadas de piedra negra con detalles en blanco en puertas y ventanas, y sus angostas calles, conocidas como canadas, están empedradas con cantos rodados y losas pulidas.

Estas viviendas también cuentan con cerraduras de madera, hechas artesanalmente. Entre los lugares de interés, se recomienda visitar la Iglesia de Nuestra Señora de los Milagros, patrona de Corvo, que alberga una imagen flamenca de la Virgen y el Niño, el crucifijo de marfil indoportugués y el Centro de Interpretación de Corvo.

Comentarios