Esta Iglesia cerca de Aragón tiene las mejores vistas: es una joya del románico
En el corazón de la España rural, muy próximo a Aragón, se alza una de las iglesias románicas más impresionantes del interior peninsular. Se trata de la iglesia de San Martín, en el diminuto pueblo de Aguilera (Soria), una localidad que ronda la veintena de habitantes pero que custodia un tesoro arquitectónico muy peculiar. Además de la belleza de la propia Iglesia, muchos turistas acuden atraídos por otro encanto diferente, unas preciosas vistas kilométricas que se funden con el horizonte.
UNA IGLESIA MILENARIA SOBRE UN CERRO CON VISTAS DE LUJO
La iglesia de San Martín de Aguilera está ubicada sobre un cerro llamado 'El Cabezo', dominando y adueñándose de todo el paisaje. Forma parte de un enclave de carácter fronterizo, muy próximo a la alcazaba de Gormaz, una de las fortalezas califales más impresionantes de Europa. Su privilegiada ubicación no solo responde a criterios defensivos del pasado, sino que hoy permite disfrutar de una de las panorámicas más amplias y espectaculares del territorio soriano.
Este templo está catalogado como Bien de Interés Cultural, y es uno de los ejemplos más representativos del románico porticado en la región. A pesar de que ha sido ampliado con estructuras anexas, su traza original del siglo XII se mantiene intacta, respetando la armonía de su conjunto.
ARQUITECTURA ROMÁNICA CON GALERÍA PORTICADA ÚNICA
La iglesia presenta una planta de nave única, con ábside semicircular y un tramo presbiterial recto. Lo que la distingue de otras construcciones románicas es su galería porticada al sur, construida en sillería cuidadosamente labrada. Esta galería se adapta de forma natural a la pendiente del terreno, y es el elemento que más llama la atención del conjunto: una obra de equilibrio, simetría y maestría escultórica.
En el acceso principal se abre una portada enmarcada por pilastras, flanqueada por un conjunto de cinco arcos de medio punto, tres en un lado y dos en el otro. Estas arquerías descansan sobre columnas que alternan fustes únicos y dobles, rematadas por capitales decorados con motivos de acanto. Cada detalle transmite la destreza de los artesanos que trabajaron en ella hace más de ocho siglos.
INTERIOR SOBRIO Y DETALLES ESCULTÓRICOS DE GRAN VALOR
Al cruzar el umbral, el interior sorprende por su sobriedad elegante. La nave está cubierta por un artesonado de madera, mientras que en la cabecera se impone una bóveda de horno, típica del estilo románico. El arco triunfal apuntado, con sus capiteles labrados, sirve como transición hacia el altar, donde aún se conserva una pila bautismal de gran interés artístico.
En el exterior, los aleros rematados en canecillos de piedra muestran un repertorio de formas y motivos ornamentales que aportan riqueza escultórica a cada fachada. Este detalle, muchas veces pasado por alto, es una auténtica galería al aire libre que recorre el perímetro del templo con silenciosa belleza.


