Llega el frío a Zaragoza pero… ¿dónde hace calor en diciembre y se puede viajar?

Cinco destinos ideales para escapar del invierno y disfrutar del sol sin salir de la península. 
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Llega el frío a Zaragoza pero… ¿dónde hace calor en diciembre y se puede viajar?

Con la llegada del frío a Zaragoza, muchos buscan una escapada que permita cambiar bufandas por manga corta. Aunque diciembre invita a planes navideños, también es el momento perfecto para poner rumbo a destinos donde el sol sigue mandando. Desde islas volcánicas hasta ciudades cálidas del sur peninsular, aquí van algunas ideas para disfrutar del calor a pocas horas de casa.

Gran Canaria: sol, playas y mucha vida

Si hay un destino que nunca decepciona en invierno, ese es Gran Canaria. Su clima suave la convierte en una de las islas más cálidas del archipiélago, con temperaturas que rondan los 22-24°C en diciembre.

Pero Gran Canaria es mucho más que toallas y chiringuitos. Las Palmas ofrece un ambiente urbano, con la histórica Vegueta como punto imprescindible para pasear entre arquitectura colonial, museos y plazas llenas de vida.

En el interior, los paisajes volcánicos y montañosos conducen al imponente Roque Nublo, uno de los símbolos de la isla. Para playa, las opciones son infinitas: desde Las Canteras hasta enclaves paradisíacos como Amadores o Anfi del Mar. Y si se busca algo más salvaje, Güi Güi.

Lanzarote: el calor más tranquilo y volcánico

Diciembre en Lanzarote se vive entre 21 y 23°C, con una calma que caracteriza a esta isla única. Arrecife mantiene un agradable ambiente portuario con bares frente al mar, mientras que Costa Teguise y Playa Blanca concentran la mayor parte de hoteles y oferta turística.

Pero el gran tesoro de la isla es su naturaleza. El Parque Nacional de Timanfaya parece sacado de otro planeta, con paisajes rojizos que recuerdan que Lanzarote está formada por más de 300 volcanes. Otros lugares imprescindibles son Los Hervideros, donde el mar choca contra la roca volcánica, y los Jameos del Agua, un espacio cultural creado dentro de una cueva que combina arte, arquitectura y naturaleza en un entorno espectacular.

Gibraltar: un clima suave entre Europa y África

Aunque más fresco que Canarias, Gibraltar suele mantener temperaturas agradables para pasear en diciembre. Su mezcla cultural lo convierte en un destino muy particular: ambiente británico, esencia gaditana y vistas africanas desde lo alto de la Roca.

Subir al peñón —a pie o en teleférico— permite ver el Estrecho desde un punto único, y también conocer a los famosos macacos. La Cueva de San Miguel ofrece un interior sorprendente, iluminado y convertido en escenario de conciertos. Además, su tamaño reducido permite recorrer fácilmente el casco antiguo, el Castillo Moro o los históricos túneles excavados en la roca.

Benidorm: el Levante que nunca hiberna

Benidorm es uno de los destinos más cálidos de la Península en invierno. Sus temperaturas suelen situarse entre los 17 y los 20°C en diciembre, perfectas para pasear por la playa sin abrigos pesados.

Además, es una ciudad que mantiene actividad todo el año: terrazas abiertas, rutas por la Sierra Helada, vistas desde el Balcón del Mediterráneo y una hotelería que funciona incluso en temporada baja. Una opción ideal para quienes buscan calor moderado, buen ambiente y comodidad sin coger un avión.

Sevilla: diciembre con sol y ambiente especial

Aunque no es un destino de playa, Sevilla es uno de los mejores lugares cálidos para viajar en invierno. En diciembre suele rondar los 16-18°C y acumula más horas de sol que casi cualquier ciudad española.

Su casco histórico, más tranquilo en esta época, permite disfrutar de lugares como la Catedral, el Alcázar o el barrio de Santa Cruz sin las aglomeraciones habituales. Y si coincide con el ambiente navideño, sus mercadillos y luces convierten la ciudad en un auténtico espectáculo.

Córdoba: días suaves y turismo sin masificaciones

Otra opción perfecta es Córdoba, donde diciembre suele traer días de 15 a 18°C y cielos despejados. Es un destino ideal para quienes quieren calorcito moderado y mucha cultura.

La Mezquita-Catedral, el Puente Romano o el Alcázar de los Reyes Cristianos se disfrutan mucho más sin el calor extremo del verano. Pasear por la Judería o perderse por sus patios —muchos visitables también en invierno— es una experiencia que gana encanto en esta época del año.

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